Después de varios escándalos comienza este domingo en Qatar el Mundial de la Vergüenza

Walter Bieri/AP

Pese a todo, el Mundial de Qatar ya es un hecho. El mayor espectáculo del mundo dará inicio este domingo 20 de noviembre de este 2022, en el seguramente millones de aficionados de todo el mundo disfrutarán del fútbol y olvidarán la vergüenza que ha habido detrás del mismo.

Cuando ruede el balón en el partido Qatar-Ecuador la gran fiesta dará comienzo, ocultando las mentiras, la corrupción, los sobornos, las malas prácticas, las violaciones de los derechos humanos de los trabajadores, las muertes, la fecha y una larga lista de irregularidades.

La bomba explotó con la sorpresiva designación, en el año 2010, de Catar como sede de la Copa del Mundo 2022 conjuntamente con la de Rusia 2018. Aunque eso ya es historia es necesario recordar lo sucedido, ¿Por qué Catar? ¿Por qué dos sedes a la vez?

A día de hoy nadie ha encontrado otra lógica que el pago de favores y el dinero. Sí dinero en sobornos, una parte ya conocida y seguramente otra parte desconocida. Qatar no tenía nada, ni afición, ni tradición, ni estadios, ni infraestructura y para colmo con un calor infernal, arrebatándole la sede nada menos que a Estados Unidos, que lo tenía todo.

Y una vez otorgada había que construir todo y para acometer tamaña obra se trajeron trabajadores extranjeros, los cuales fueron sometidos a las peores condiciones laborales y de vida en una flagrante violación de los derechos humanos. La lista de despropósitos es larga, como también la lista de muertos en condiciones de semi esclavitud.

De modo que se va a jugar y se van a alojar en estadios y hoteles donde murieron muchas personas para construirlos y lo peor es todo es para satisfacer el ego y los bolsillos de unos pocos, porque estos estadios no van a quedar para disfrute de los habitantes de este pequeño emirato de poco más de dos millones de habitantes y mucho petróleo.

Todo comenzó con la llegada de Sepp Blatter a la FIFA

Pero el fútbol no tiene la culpa, ni los jugadores, ni mucho menos los aficionados; así que no habrá nada más que contar, más allá de lo que ocurra en la cancha.Esta lista de despropósito comienza en el año 1998, cuando Sepp Blatter asumió la presidencia de la FIFA prometiendo llevar el Mundial a Sudáfrica para conseguir salir electo.

Blatter se alió con el trinitario Jack Warner, el qatarí Mohamed Bin Hammam y el francés Michel Platini, presidentes de la CONCACAF, Asia y Europa respectivamente para llevar a cabo sus planes, en el que se incluyó la compra de votos, un verdadero escándalo. En el 2010, tras Corea-Japón 2002 y Alemania 2006, finalmente se celebró la Copa del Mundo en Sudáfrica.

Ante de celebrar el torneo se eligió a Rusia y Qatar por encima de Inglaterra y EEUU, lo cual levantó una ola de sospechas y dio lugar a una investigación por parte de la fiscalía de EEUU, que terminó con la expulsión de la FIFA de Warner, luego de su sucesor Jeffrey Webb y Bin Hammam, a quien vendió Warner, y finalmente la de Platini y el propio Blatter.

Después de alcanzar un poder desproporcionado, gracias al dinero que genera el fútbol, Blatter y sus hombres, quedaron inhabilitados por muchos años y tuvieron que rendir cuentas a la justicia, escribiendo unas de las páginas más oscuras del deporte.

No solo ha sido Qatar una sede polémica, También fue la de Argentina con la dictadura de Jorge Videla, la de Rusia con la de Vladimir Putin, y Sudáfrica, que fue un pago de favor más que política.

Recientemente Blatter reconoció que darle la sede a Qatar fue un error y que Platini con sus cuatro votos de su bloque, influenciado por el presidente de Francia Nicolas Sarkozy, ayudó a que Qatar superara 14-8 a EEUU en la votación del comité ejecutivo de la FIFA.

“Es un país muy pequeño y el fútbol y el Mundial son demasiados grandes para eso”, dijo Blatter. “Fue una mala decisión. Y yo soy responsable de ello porque era el presidente en ese momento. Gracias a los cuatro votos de la UEFA, el resultado fue el resultado 14-8 y el Mundial acabó en Qatar en vez de Estados Unidos, esa es la verdad”.

El Mundial termina el 18 de diciembre, interrumpiendo las ligas e incumpliendo la promesa de jugar en verano, después de que las 32 selecciones disputen 64 partidos y la fiesta del fútbol deportivamente será un éxito que conseguirá que queden en nada las cuestiones sobre derechos humanos y laborales, eso sí por lo demás el fracaso está garantizado.