Los escándalos de los candidatos en la campaña más sucia de la historia de Colombia

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Rodolfo Hernández, en una toma de un video que surgió en la campaña
Rodolfo Hernández, en una toma de un video que surgió en la campaña

BUCARAMANGA, Colombia.- La campaña más sucia de la historia, con un escándalo por día y en la que todo vale. Manipulaciones, insultos, fake news, amenazas, espionaje, filtraciones, intervenciones judiciales, maletines llenos de dólares, personajes oscuros, pactos carcelarios, paramilitares incluso antiguos terroristas para aconsejar al oído. Como si Colombia pareciera empeñada en recuperar la vieja denominación de “Locombia” para explicarse a sí misma ya en el siglo XXI.

Semejante enredo ha sumado desde la semana pasada los ya famosos “petrovideos”, mucho más que la cereza de la campaña, con las discusiones en zoom del comando de campaña de Gustavo Petro. Una filtración masiva que el candidato izquierdista atribuye a las cloacas del Estado, pero que la revista Semana asegura procedieron de una “garganta profunda” del propio Pacto Histórico.

La guerra sucia puesta en marcha contra los rivales de Petro contaba, según los archivos audiovisuales, con el liderazgo del senador Roy Barreras y del asesor Sebastián Guanumen, cuya familia logró varios contratos públicos durante la gestión del exguerrillero en la Alcaldía de Bogotá. Entre los estrategas de Petro también están el asesor catalán Xavier Vendrell, antiguo militante de la organización terrorista Terra Lliure, y el publicista ecuatoriano Vinicio Alvarado, que ha trabajado con Cristina Kirchner y Rafael Correa, de quien fue ministro de Turismo. Precisamente Alvarado y su jefe Correa fueron sentenciados a penas de prisión tras ser declarados culpables por el Caso Sobornos.

Un caudal informativo que no cesa de dar titulares, como la última frase polémica de Verónica Alcocer, esposa de Petro presente en las discusiones partidarias, en contra de las mujeres periodistas: “A todas les va bien, todas entran de reporteras y terminan en el mismo canal casándose con los dueños. Para eso entran ahí, ¿para qué crees?”.

Rodolfo Hernández, en la captura de un video
Rodolfo Hernández, en la captura de un video


Rodolfo Hernández, en la captura de un video

Unas palabras de muy difícil digestión para una campaña que ondea la bandera del feminismo, y que no duda en arremeter contra el “machista y misógino” Rodolfo Hernández, al que las brigadas de choque de la candidatura izquierdista calificaron como “sugar daddy” por aparecer en malla dispuesto a darse un chapuzón tras reunirse con un grupo de influencers en su finca de Piedecuesta, en el departamento de Santander.

En una de las tomas del video figuraba el candidato caminando junto a dos chicas jóvenes, calificadas de inmediato como modelos. Poco importaba que la esposa del candidato estuviera a pocos metros, la misma a la que Hernández no quiere dotar de fondos en caso de convertirse en primera dama. Ni siquiera una oficina, la escuchará en casa, lo que fue de nuevo tergiversado para que pareciera que el exalcalde de Bucaramanga quería dejar encerrada a en el hogar familiar. Algo imposible: desde que este outsider anticorrupción dejara su negocio en la HG Constructora fue su mujer quien se puso al frente de su negocio millonario en la capital de Santander.

Escándalo por una hija de Petro

Por acusar, hasta de tener a su hija desaparecida (secuestrada por la guerrilla y de la que no se ha vuelto a saber nada tras no querer pagar el rescate exigido) escondida en un manicomio en Bucaramanga, El Espectador retiró la columna del periodista que escribió semejante versión para atacarlo.

Sofía, la hija de Petro, sí que participa en campaña y lo hace en conciencia, incluso avisando que un estallido social está por llegar si gana el rival de su padre. Entre la amenaza y el aviso, el escándalo solo aguantó unas horas para ser sustituido por el siguiente.

¿Cómo se ha llegado a esta situación? “Estamos con una campaña muy reñida, pero con parecidas banderas. Las dos apuestan por el cambio. La percepción de guerra sucia es tan fuerte porque al no discutirse grandes temas de fondo se habla de temas superficiales, que tienen más que ver con la imagen. Los ‘escandalillos’ de aquí me recuerdan a los de países desarrollados, como en 2020 con Trump en Estados Unidos. No hay un hilo conductor, como en otras anteriores con el legado de la paz o el uribismo”, señaló a LA NACION el ingeniero matemático David González Escobar, columnista del diario El Colombiano.

Simpatizantes de Hernández en Bucaramanga
Simpatizantes de Hernández en Bucaramanga - Créditos: @Mauricio Pinzon


Simpatizantes de Hernández en Bucaramanga (Mauricio Pinzon/)

Es en Bucaramanga donde se mantiene, a la espera de pasar a juicio, el principal escándalo del abanderado de la Liga de Gobernantes Anticorrupción. En sus tiempos como alcalde, Hernández impuso a un contratista para el tratamiento de las basuras, el denominado Caso Vitalogic. Interés debido en la celebración de contratos, esa es la acusación de la Fiscalía, que también implica al hijo del exalcalde. El outsider antipolítica asegura que quiso actuar contra la crisis que vivía la ciudad y apostar por la mejor opción, convirtiendo sus explicaciones en un acto de fe para sus seguidores.

“Una razón es el miedo, la otra es que nadie se esperaba este final: ni los contrincantes, ni los demás protagonistas. La pulsión de ganar y el miedo al ´más malo´ han llevado a dirigentes y formadores de opinión a un torbellino de posturas asumidas con afán, sin una pizca de racionalidad. Un síntoma de ello son los ataques al voto en blanco, como el que propone Sergio Fajardo, o a la posibilidad de la abstención, sugerida por el escritor Juan Gabriel Vásquez”, sentencia para LA NACION Jorge Giraldo, decano de Humanidades de la Universidad EAFIT de Medellín.

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