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Equipo de los CDC se suma a respuesta a 8 casos de sarampión en albergue para migrantes en Chicago

Dos niños se cubren la cabeza afuera de un refugio para migrantes el miércoles 13 de marzo de 2024, en el barrio Pilsen de Chicago. (AP Foto/Erin Hooley)

CHICAGO (AP) — Ocho personas que viven en un refugio para migrantes en Chicago han dado positivo a sarampión desde la semana pasada, lo que dio pie a que un equipo de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades acudiera al lugar para orientar la respuesta de los funcionarios estatales y municipales, incluidas tareas de vacunación.

Se han reportado 10 infecciones en la ciudad desde el jueves, los primeros casos de sarampión detectados a escala local desde 2019, de acuerdo con el Departamento de Salud Pública de Chicago. Dos de los casos —un adulto y un niño— no vivían en el albergue.

El sarampión es provocado por un virus contagioso que sigue siendo común en muchos países fuera de Estados Unidos. Los casos locales se derivan de la llegada de viajeros internacionales contagiados, en su mayoría estadounidenses que no han sido vacunados, de acuerdo con los Centros para el Control de Enfermedades (o CDC por sus siglas en inglés).

El viernes, la ciudad informó públicamente el primer caso en el refugio que alberga a cerca de 1.900 personas. Rápidamente siguieron otros casos en esa antigua bodega del vecindario Pilsen, entre ellos tres confirmados el martes y uno el miércoles.

Casi 900 residentes han sido vacunados desde el jueves por la noche, señalaron las autoridades.

La vacuna contra el sarampión no se recomienda durante el embarazo ni en niños que tengan menos de un año.

“No hemos visto casos de recién llegados con sarampión”, dijo el miércoles el comisionado de salud pública de la ciudad, el doctor Olusimbo Ige. “Los casos de sarampión se adquirieron aquí. Y por ello, hemos trabajado muy duro, asumiendo nuestra responsabilidad de salvaguardar en serio la salud de los recién llegados”.

El grupo de casos en el refugio pone de relieve la lucha de Chicago a varios niveles para responder a la llegada de cerca de 37.000 migrantes desde 2022, cuando el gobernador de Texas, Greg Abbott, comenzó a enviar migrantes en autobuses a las llamadas ciudades santuario.

En un principio, Chicago utilizó estaciones de policía y aeropuertos mientras las autoridades buscaban otros refugios temporales. El martes, un registro de la ciudad mostraba que más de 11.000 personas permanecían en refugios administrados a nivel municipal.

Brindar atención médica ha formado parte de esas labores, desde vacunas hasta el tratamiento de enfermedades desarrolladas durante las agotadoras travesías realizadas para llegar a la frontera sur de Estados Unidos.

Muchos migrantes que llegan a Chicago proceden de Venezuela, donde la crisis social, política y económica ha sumido a millones de personas en la pobreza. La situación, junto con la carencia de médicos y medicamentos, ha afectado la disponibilidad y la asequibilidad de los cuidados rutinarios, así como la confianza en las instituciones sanitarias. El país sudamericano registra uno de los índices de vacunación infantil más bajos del mundo.

Funcionarios del condado Cook abrieron una clínica en 2022 para proporcionar atención médica inmediata, vacunas y canalización hacia otros servicios de salud pública.

Alex Normington, vocero de Salud del condado Cook, dijo que los servicios brindan todas las vacunas esenciales ahí, y que se suministraron más de 73.000 vacunas contra el sarampión, la gripe, el COVID-19 y otros virus.

Los proveedores también se turnan por todos los refugios de la ciudad y han ampliado su horario luego de que surgieron los casos de sarampión, dijo Normington.

Pero organizaciones de voluntarios que trabajan con migrantes han criticado a menudo las condiciones de los centros de acogida de la ciudad, en particular después de que un niño de 5 años muriera en diciembre tras enfermar mientras se hospedaba en el mismo albergue donde se habían reportado los casos de sarampión.

Argumentan que los casos son el resultado de que la ciudad, el condado, el estado y el gobierno federal no están apoyando las necesidades médicas de los recién llegados.

“No es culpa de las personas que apenas van llegando; esta es una emergencia de salud pública que se ha estado gestando desde hace mucho tiempo”, declaró Annie Gomberg, una voluntaria. “Todos los que llegan aquí deberían pasar a consulta y recibir vacunas, así como lo hicimos en Ellis Island hace más de 100 años. No deberían colocados en albergues hacinados para que languidezcan allí”.

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Las periodistas de The Associated Press Sophia Tareen en Chicago y Mike Stobbe en Nueva York contribuyeron a este despacho.