Entusiastas de los drones de Estados Unidos y Ucrania convierten su pasatiempo en un arma de guerra

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Un operador ucraniano de drones hace la demostración de un dron de carreras modificado, el 19 de abril de 2022, en un taller al oeste de Ucrania que está brindando apoyo al Ejército del país. (Finbarr O'Reilly/The New York Times)
Un operador ucraniano de drones hace la demostración de un dron de carreras modificado, el 19 de abril de 2022, en un taller al oeste de Ucrania que está brindando apoyo al Ejército del país. (Finbarr O'Reilly/The New York Times)

Hace poco tiempo, en un taller al oeste de Ucrania, un grupo de pilotos de drones para aficionados se reunió alrededor de una mesa mientras un técnico preparaba un dron de carreras para transportar una granada y así convertir una aeronave que se encuentra en tiendas de artículos de pasatiempos en un arma para la guerra contra Rusia.

Dos empresarios estadounidenses, quienes habían llegado de Estados Unidos con una donación de una docena de drones similares, estaban observando.

Los drones son una pequeña parte de la respuesta pública sin precedentes frente a las peticiones del Ejército ucraniano de recursos que ayuden a combatir a las fuerzas rusas, las cuales están mucho mejor equipadas.

“En esencia, tenemos una pequeña central de drones aquí”, comentó un operador ucraniano de drones que por razones de seguridad pidió ser identificado solo por su segundo nombre, Oleksandr.

Oleksandr también solicitó que no se divulgara la ubicación del taller. “Estamos construyendo y reconstruyendo drones para usarlos en operaciones militares, de rescate y de búsqueda”.

En la práctica, muchos de los drones para aficionados tienen una vida corta.

“El enemigo los está atacando, así que algunos viven tan solo un día o dos”, comentó Oleksandr para referirse al hecho de que los drones pueden ser derribados en pleno vuelo. “Pero en ese par de días, tienen misiones importantes. Nos estamos protegiendo”.

Chad Kapper visita un centro tecnológico donde entregó un cargamento de drones donados, al oeste de Ucrania, el 19 de abril de 2022. (Finbarr O'Reilly/The New York Times)
Chad Kapper visita un centro tecnológico donde entregó un cargamento de drones donados, al oeste de Ucrania, el 19 de abril de 2022. (Finbarr O'Reilly/The New York Times)

El grupo también está simplificando el control de los drones y está entrenando a militares ucranianos para que puedan usarlos. Los drones para aficionados que llegaron de Estados Unidos tienen vista en primera persona, es decir que cuentan con una cámara que transmite en vivo imágenes a un par de gafas. Con esto, el piloto siente como si estuviera en una cabina. Los drones alcanzan velocidades de hasta 136 kilómetros por hora y Oleksandr mencionó que los pilotos que los manejan en competencias profesionales entrenan durante años.

A diferencia de Estados Unidos, donde los pilotos de drones deben aprobar exámenes, en Ucrania en esencia no están regulados.

“Para los aficionados a los drones en Estados Unidos, es casi imposible hacer cualquier cosa con equipo militar”, comentó Chad Kapper, fundador de Rotor Riot, cuya sociedad de control Red Cat Holdings suministró diez de los drones entregados a Ucrania. “El tema de los pasatiempos no está regulado en cierto sentido, así que pueden usar todo lo que puedan obtener”.

Kapper, un marine retirado que tiene un canal de YouTube, “Flite Test”, con 2 millones de suscriptores, comentó que los drones como los que él suministró iban a servir para llenar un vacío mientras Ucrania espera más drones de grado militar. Kapper dijo que se involucró después de contactar a Oleksandr, a quien conocía de la comunidad internacional de drones de carreras, para saber cómo estaba.

Para Oleksandr y otros pilotos, técnicos e ingenieros ucranianos en la central de drones, el esfuerzo es la continuación de una guerra que inició en 2014 cuando el Ejército ucraniano les pidió ayuda a los civiles para compensar una falta de equipo en su lucha contra la invasión de Rusia a la península de Crimea.

“Ahora, el Ejército me está llamando de distintos lugares, de distintos batallones y me dice: ‘¿Puedes enviar más? Se nos acabaron’”, comentó Oleksandr, quien en tiempos de paz es organizador de eventos deportivos.

Oleksandr mencionó que los drones que llevaron los estadounidenses, cada uno con un costo aproximado de 1000 dólares o más, serían útiles para una variedad de tareas, como transportar explosivos, observar a las unidades rusas y atacar artillería. También podrían equiparse con cámaras infrarrojas para ubicar y ayudar a rescatar personas en edificios o bosques destruidos.

“No hay nada ilegal”, señaló un emprendedor de Tennessee que ayudó a comprar y entregar los drones en la que describió como una misión humanitaria. Esta persona solicitó permanecer en el anonimato porque le preocupaba su seguridad. “Pidieron drones. Lo que hagan con ellos es su problema”.

La narrativa de esta guerra que muestra a un país más débil que frena a un agresor poderoso y el espectro del genocidio en Europa ha resonado con fuerza entre los estadounidenses y otras personas de todo el mundo.

“Después de enviar dinero, simplemente sentí que no estaba haciendo lo suficiente”, comentó el empresario estadounidense. “Tengo recursos y tengo conexiones en esta parte del mundo. Además, sabía que podía hacer una diferencia al poner algunas cosas en marcha para ayudar con el suministro de drones”.

Muchos de los drones son financiados por una organización local de ayuda que auxilia a la milicia. El empresario estadounidense, quien dijo que lo había contactado el Ejército ucraniano para pedirle ayuda, comentó que también crearía una organización de caridad a fin de que la gente done dinero para comprar drones para Ucrania.

© 2022 The New York Times Company

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