El enigma chino

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No se trata de estigmatizar a China, pero los cuestionamientos tienen pertinencia por su incansable esfuerzo por ser protagonista en la escena internacional.

CHINA estuvo ausente de la cumbre climática COP26. No es la primera ocasión que se ubica fuera de las normas establecidas por la mayoría de las naciones. Estamos frente a serios desafíos en la escala global que requieren soluciones globales. No hablamos de interpretaciones ideológicas, sino de situaciones científicamente comprobadas, a saber: el calentamiento global; el origen, esparcimiento y letalidad del SARS-CoV-2; la corrupción internacional, al igual que la evasión de impuestos por parte de los gigantes tecnológicos y grandes fortunas. Todo está a la vista de todos.

A su paso, en estos temas pareciera que China va por su lado. Los gobiernos tienden a buscar, antes que nada, el bienestar de sus propios pueblos, al igual que ganar elecciones en las cuales únicamente votan sus ciudadanos; para qué atender los problemas globales sí en estos no están sus electores.

No obstante, en menor o mayor medida, las grandes economías han comenzado a ver más allá de sus fronteras. Por mucho tiempo, los análisis, los medios de comunicación, los empresarios y bancos, se han fascinado con el “fenómeno chino”, hoy “enigma chino”. Todos han estado admirados ante el país que crecía a doble digito, que es dueño de la deuda de Estados Unidos, que lo mismo es comunista en lo político y social que una férrea economía capitalista, en donde todos trabajan y todos callan. En suma, una estrella naciente con enormes cantidades de dinero para ser invertidos en todos los rincones del mundo.

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Pese a ello, pocos se han detenido a reflexionar sobre la sustancial diferencia cultural con el resto del mundo, al igual que en su peculiaridad político-económica, así como su milenaria historia.

Se le ha querido ver con el mismo lente con el que se observan naciones como Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Brasil e incluso Japón. Es un error que irá dando sorpresa tras sorpresa. Como ejemplo podemos mencionar el surgimiento del covid-19, que está afectando la salud de las personas de todo el mundo. Siguiendo con ejemplos encontramos el quebranto financiero de la constructora de vivienda más grande del mundo, Evergrande, con las mismas mañas que vemos en occidente. Un ejemplo más ha sido la sorpresa de la ausencia de China de COP26. ¿Cuántas cosas seguirán surgiendo con impacto en el mundo entero?

No se trata de estigmatizar a China, el cuestionamiento tiene pertinencia por su incansable esfuerzo por ser protagonista en la escena internacional. Por un lado, buscó ser admitida en la Organización Mundial del Comercio; por el otro, viola sistemáticamente los derechos de propiedad; exporta su liquidez, pero viola constantemente los derechos humanos de sus habitantes; vende millones de teléfonos celulares al tiempo que controla la internet para los suyos; atiborra el mundo de productos, pero no hace compromiso real con el cuidado del medioambiente.

INCURSIONES BIPOLARES

Estas circunstancias pueden ser premeditadas o coincidentes, el hecho es que incursiona en nuestras vidas bajo su bipolaridad. En términos per cápita es el contaminante más importante del mundo. Actualmente emite el 20 por ciento de los gases de efecto invernadero, mientras que Europa y Estados Unidos, juntos, despiden el 30 por ciento. Hasta 2020 producía 11 millones de emisiones de CO2 (kt) al año, lo que no solo es una cifra alta, sino que se incrementó en 1.24 por ciento. Por su parte, Estados Unidos emitió 4 millones de kt, bajando en 10.5 por ciento sus emisiones, e India, con 2.5 millones de kt, las disminuyó en 15 por ciento.

Y lo mismo podemos decir de los países europeos, están bajando emisiones notablemente: España (16 por ciento), Portugal (15 por ciento), Reino Unido (13.2 por ciento), Francia (12 por ciento), Alemania (9.4 por ciento). También en Asía destacan Hong Kong (24 por ciento) y Japón (6.5 por ciento).

En América Latina sobresalen México (17 por ciento), Bolivia (15 por ciento) y Brasil (6 por ciento).

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China es uno de los seis países que incrementaron el CO2. Comparte espacio con Armenia, República Dominicana, Kirguistán, Moldavia y Tayikistán. Con estos resultados no debería ausentarse del esfuerzo global por detener la degradación del medioambiente, la lucha contra el covid-19 o procurar la estabilidad financiera y comercial del planeta.

La nación milenaria nos legó elementos tan importantes como la seda o la pólvora. Hoy lo mismo fascina a políticos que a empresarios, pero hay que aprender a convivir con ella, entenderla. Por su parte, aquella nación debe procurar cumplir con reglas y compromisos del resto de los países, sobre todo porque sus acciones pegan a todos.

Necesitamos a China más presente en la solución de los grandes desafíos que enfrentamos. Como principal encomienda, es entendible que busque cómo alimentar a 1,600 millones de personas, pero lo puede hacer siendo más empática con el mundo que desea conquistar. N

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Carlos Alberto Martínez Castillo es doctor en Desarrollo Económico, Derecho y Filosofía y profesor en la UP e Ibero. Ha colaborado en el Banco de México, Washington, Secretaría de Hacienda y Presidencia de la República. Es socio de Excel Technical Services. Su correo es drcamartínez@hotmail.com Los puntos de vista expresados en este artículo son responsabilidad del autor.

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