Empresa mexicana convierte en combustible el plástico de los ecosistemas

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“Desplastificar” los ecosistemas y transformar el plástico en energía limpia es el desafío del ingeniero Edgar Padilla Rodríguez quien, tras varios años de investigación y experimentación, en 2020 consiguió obtener la patente para una invención que transforma todo tipo de plásticos en cinco tipos de combustibles.

La planta Petgás, ubicada en Cancún, Quintana Roo, obtiene gasolina, diésel, keroseno, parafina y gas butano propano por medio de un solo proceso cuya base son los desechos plásticos.

Padilla Rodríguez inició sus investigaciones ante las graves afectaciones al medioambiente. En específico, llamó su atención la proliferación de residuos plásticos en las últimas siete décadas.

“El plástico es uno de los elementos más difíciles de aprovechar. El reciclaje y las tecnologías disponibles son muy costosas y limitadas. Aproximadamente solo el 9 por ciento de todos los plásticos producidos se llegan a reciclar.

“La tecnología de la planta va más allá del reciclaje porque no discrimina ningún tipo de plástico. El reciclaje solo toma el plástico si está relativamente limpio. Por ello se puede hacer una nueva resina que se utilice en un objeto nuevo. Pero en la mayoría de los casos los objetos de plástico no están limpios y no se pueden reciclar”, comenta Andoni Álvarez Helling, asesor de Petgás, en entrevista con Newsweek en Español.

LA INVASIÓN DE LOS PLÁSTICOS

Desde 1970, época en la que comenzó a industrializarse el plástico, a la fecha grandes cantidades de este material han invadido ciudades, mares, selvas. Sus distintos tipos se han degradado ya sea por el sol, el agua o el salitre. Al recuperarse tras una limpieza de playa o de un relleno sanitario ya está deteriorado, por lo tanto, el reciclaje nada puede hacer con este.

“No hay ninguna tecnología que pueda de manera conveniente lograr reciclar ese plástico sucio. Sin embargo, esta planta no tiene ese problema. Nosotros sí tomamos el plástico que está degradado, incluso si tiene cinco años metido en un relleno sanitario. Lo descomponemos con la tecnología que poseemos y así se producen combustibles limpios”, añade Álvarez Helling.

La planta no tiene limitantes a la hora de usar plásticos. “No discriminamos. Puede ser pet o polietileno de alta o baja densidad o puede ser pvc. Además, de las cosas más importantes e interesantes de la planta es que usa el unicel.

“El unicel se deteriora muy rápido. Vuela por todos lados y es uno de los materiales que más contamina y afecta a los animales. Para nosotros es uno de los componentes más importantes para un combustible de alta calidad y alto rendimiento”.

AL RESCATE DE LOS PLÁSTICOS

El mismo resultado, señala Álvarez Helling, ha tenido el uso de colillas de cigarro, que también son difíciles de reciclar.

Aproximadamente un 91 por ciento del plástico que no llega a ser reciclado termina en confinamiento en rellenos sanitarios. Algunos plásticos con el tiempo comienzan a convertirse en micro y nanoplásticos al irse degradando.

Con un tamaño tan pequeño llegan a los alimentos de animales y de humanos. “Existen estudios que demuestran que consumimos alimentos con partículas de tarjetas bancarias, por dar un ejemplo. Estos vienen en diferentes alimentos que provienen del mar”, añade el directivo.

Ahora, con una nueva tecnología, el plástico tiene una segunda vida como energía. Es así como Edgar Padilla Rodríguez logró producir combustibles “con un mejor rendimiento y una mejor calidad ambiental que la de los combustibles convencionales”, indica Álvarez Helling.

En el caso de los combustibles convencionales, para que un conductor obtenga gasolina antes hubo una serie de actividades de exploración para identificar el yacimiento. Tuvo que haber una actividad de extracción para sacar el crudo de la tierra y llevarlo a la superficie para luego ser trabajado y pasar por etapas de refinación. Después de ello arriba el momento de la comercialización que culmina hasta llegar a la bomba donde se compra el combustible.

Cada una de esas acciones dejó una huella de carbono que es nociva para el medioambiente, añade el asesor. Esta planta corta con ese proceso, ya que no depende de la extracción, exploración, refinación y expendio.

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La planta tiene compromisos con empresas a las que les recibe el plástico y les vende el combustible que produce. (Foto: especial)

SUSTITUTOS DE LOS COMBUSTIBLES CONVENCIONALES

Va directamente al plástico que son los residuos sólidos urbanos que están abandonados y los transforma en combustibles. Estos se pueden usar directamente en motores y ser sustitutos de los combustibles convencionales.

De acuerdo con la unión de asociaciones de empresarios de la industria de hidrocarburos líquidos más grande de México, Onexpo Nacional, la gasolina, uno de los derivados más importantes del petróleo, es una mezcla de hidrocarburos.

Esta se origina con la descomposición de organismos vegetales y animales, acumulados en el fondo del mar y lagos, sepultados bajo altas presiones y altas temperaturas durante millones de años.

“El petróleo crudo es extraído y aquel que no es llevado a los buques para su exportación es conducido a las refinerías, donde los tipos de hidrocarburos que lo componen son separados para luego ser aprovechados. La gasolina es formada con el petróleo refinado, utilizado principalmente como combustible”.

Sin embargo, en el caso del combustible hecho con plásticos, “estos no tienen emisiones de plomo, azufre o de metales pesados gracias a que el plástico ya viene previamente refinado. Esto tiene una serie de beneficios para el motor y las emisiones tienen un rendimiento de hasta un 20 por ciento más que un combustible convencional.

“Es un combustible más puro y tiene mayor eficiencia energética. Además, muestra 50 por ciento menos de emisiones de bióxido de carbono y hasta un 99 por ciento menos de emisiones de dióxido de azufre. Estos son dos de los gases de efecto invernadero de mayor contaminación presentes en las emisiones de un combustible como una gasolina convencional”, explica Álvarez Helling.

MAYOR OCTANAJE Y POTENCIA

Con un mayor octanaje en la gasolina, la combustión generada en el cilindro es uniforme y controlada. Sin embargo, con menor octanaje el combustible detona y explota en el motor. La gasolina magna tiene 87 octanos y la premium, 93 octanos.

La empresa indica que la gasolina que produce “está en 102 promedio y 120 en sus picos máximos”. Esto significa que por la misma cantidad de gasolina se obtiene mayor potencia.

El proceso que utiliza la planta es el de la pirolisis no catalítica, es decir, se realiza en ausencia de oxígeno. No queman plástico. No hay combustión. No se genera ninguna clase de emisión contaminante al medioambiente. Transforma los plásticos de su estado original solido a gaseoso para posteriormente condensarlo en combustibles a partir de la longitud de su cadena de carbonos.

La planta llega a producir un 5 por ciento de parafina. Un 12 por ciento de keroseno que es un poco más viscoso. El diésel, en un 28 por ciento y, por último, en una fase fría, se produce la gasolina en un 48 por ciento. En tanto, las partículas más pequeñas que quedan en el proceso terminan convirtiéndose en gas butano propano.

Una de las generalidades de la invención de esta empresa es que todos estos combustibles se crean de manera simultánea. Se coloca el plástico en el reactor de acuerdo con una mezcla que ha elaborado la planta y automáticamente pasa por los cinco tanques simultáneamente y de acuerdo con la densidad del gas va condensándose en cada uno de los tanques.

“LA TECNOLOGÍA ES MUY CONVENIENTE”

El proceso tiene una duración de seis a ocho horas. Tras ello el combustible se puede usar de inmediato.
“Estos combustibles se pueden usar de manera homogénea o en mezcla con un combustible convencional. No hay riesgo alguno. La tecnología es muy conveniente y puede ser muy fácil y de un bajo costo relativo para este tipo de infraestructura.

“Lo mejor de todo es que lo estamos haciendo en pro del medioambiente. Es una tecnología que va más allá de competir o sustituir por completo a la enorme industria de los hidrocarburos fósiles”, asegura Álvarez Helling.

La empresa también mantiene la política de “responsabilidad compartida”. Es decir, existen rutas de recolección tanto públicas como privadas. Así los plásticos se obtienen de fuentes residenciales o comerciales.

Los comercios también los entregan directamente a la planta. También trabajan en conjunto con organizaciones que hacen limpieza de playa. Por ahora la planta busca llegar a los mares y retirar de manera industrial el plástico que se ha convertido en islas enteras a mitad de los océanos.

“Actualmente la planta tiene compromisos con empresas a quienes les recibimos el plástico y a quienes también les vendemos el combustible que producimos. Lo que se genera es poco. Fácilmente lo consume una flotilla de 15 o 20 carros. Este es el modelo inicial, pero tenemos planes de tener una estación de servicio al menos en Cancún”, concluye Álvarez Helling. N

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