Embajador de EEUU quizá sea demasiado cercano a Bolsonaro

DAVID BILLER y JOSHUA GOODMAN
·7  min de lectura
En esta foto del sábado 4 de julio del 2020, distribuida por la oficina de prensa de la presidencia de Brasil, el presidente Jair Bolsonaro, izquierda, y el embajador estadounidense Todd Chapman posan para una foto durante un evento para celebrar el Día de la Independencia de Estados Unidos en la residencia del embajador, en Brasilia. (Isac Nobrega/Oficina de prensa de la presidencia vía AP).
En esta foto del sábado 4 de julio del 2020, distribuida por la oficina de prensa de la presidencia de Brasil, el presidente Jair Bolsonaro, izquierda, y el embajador estadounidense Todd Chapman posan para una foto durante un evento para celebrar el Día de la Independencia de Estados Unidos en la residencia del embajador, en Brasilia. (Isac Nobrega/Oficina de prensa de la presidencia vía AP).

RÍO DE JANEIRO (AP) — En una época de cálidas relaciones entre Estados Unidos y Brasil, ha surgido un dilema diplomático para el embajador estadounidense: ¿qué tan cercano ser a un presidente polarizador?

Brasil se ha enorgullecido durante años de mantener su distancia de Estados Unidos, con quien compite por influencia en Sudamérica. Mientras tanto, tradicionalmente los embajadores estadounidenses han laborado discretamente.

Pero el presidente derechista Jair Bolsonaro, quien se deleita con el apodo de “Trump del Trópico” que le dan sus oponentes, ha hecho de la alianza con Washington una piedra angular de su política exterior desde que ascendió al puesto hace 19 meses. Eso le ha dado al embajador Todd Champman amplia libertad para promover los intereses comerciales estadounidenses y buscar cooperación en temas que les preocupan a ambos países, como Venezuela y China.

Chapman, de 58 años, casi no necesitó presentación cuando llegó a Brasilia hace cuatro meses en medio de la pandemia de coronavirus. Considerado uno de los mayores expertos en asuntos brasileños en el Departamento de Estado, y habiendo vivido 11 años en el país, el diplomático oriundo de Texas atrajo titulares por su acercamiento a Bolsonaro con un estilo enérgico distinto a la forma reservada en que los embajadores previos han realizado sus funciones.

“En décadas recientes, cada vez que se pensaba que un embajador estadounidense estaba interfiriendo en asuntos internos, lo que sucedía normalmente era que el gobierno en turno les pedía que acudiesen a la cancillería para que les dieran un sermón sobre cómo respetar la soberanía brasileña", dijo Matias Spektor, cofundador de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Fundación Getulio Vargas. “El gobierno de Bolsonaro parece estar alentando ese tipo de conducta”.

Aunque Chapman busca ayudar a Estados Unidos a extraer concesiones de un gobierno brasileño amistoso, algunos han cuestionado si se ha identificado demasiado estrechamente con lo que Trump llama su “relación especial” con Bolsonaro, lo que potencialmente podría poner en riesgo los intereses estadounidenses a largo plazo.

El mes pasado, Chapman recibió a Bolsonaro en una parrillada por el 4 de julio, el Día de la Independencia estadounidense. Además, defendió con prontitud al hijo de Bolsonaro — jefe de la comisión de relaciones exteriores de la cámara baja — luego de que el influyente legislador promovió un video en pro de la reelección de Trump. Y ha presionado a Brasil para que retire los aranceles al etanol, mencionando en al menos una ocasión que eso pudiera influir en la votación en el estado de Iowa durante las elecciones presidenciales, de acuerdo con una persona que habló con Chapman y se lo dijo a The Associated Press a condición de mantenerse en el anonimato.

El cabildeo de Chapman sobre el etanol, reportado el mes pasado por dos periódicos locales que no mencionaron fuentes, hizo que el jefe de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el demócrata Eliot Engel, exigiese que Chapman diera garantías por escrito de que no está pidiéndole al gobierno de Bolsonaro que respalde la reelección de Trump. En una carta a Chapman el 31 de julio, el representante Eliot Engel dijo que esas acciones violarían la Ley Hatch de 1939, que prohíbe que funcionarios de la rama ejecutiva se enfrasquen en políticas partidistas.

“Es simplemente inadecuado que funcionarios gubernamentales en funciones — en cualquier rama del gobierno — promuevan las campañas de candidatos en Estados Unidos", escribió Engel.

Chapman ha negado vehementemente haberse pasado de la raya.

“Cualquier interpretación de mi defensa de añejos intereses comerciales durante un año electoral como un intento de beneficiar a un candidato presidencial específico simplemente no es correcta", dijo el embajador en una declaración.

Chapman vivió en Brasil de adolescente en la década de 1970, cuando la compañía estadounidense en la que laboraba su padre transfirió a la familia a Sao Paulo. Fue además jefe adjunto de la misión diplomática en Brasilia entre el 2011 y el 2014.

Previamente fue embajador en Ecuador, y también ha ocupado cargos diplomáticos en Afganistán, Nigeria y Taiwán en una carrera de tres décadas.

Bolsonaro no ha ocultado su inclinación por ser obsequioso con Chapman. En fotos de la parrillada privada en la residencia del embajador se ve a Chapman luciendo un sombrero de vaquero, sin mascarilla, acercándose para abrazar a Bolsonaro y posando con él y colaboradores cercanos.

Como si con ello se quisiera hacer énfasis en los riesgos de que sean demasiado cercanos, tres días después Bolsonaro dio positivo al coronavirus y Chapman tuvo que ponerse en cuarentena.

Dos funcionarios estadounidenses dijeron que existe preocupación en el Departamento de Estado de que el enfoque de Chapman pudiera ser contraproducente si Trump pierde ante el demócrata Joe Biden en las elecciones o si Bolsonaro comienza a tener mala fortuna en la política. Los funcionarios hablaron a condición de guardar el anonimato.

Uno de los funcionarios comparó la situación con las “relaciones carnales” que el expresidente argentino Carlos Menem buscaba con Estados Unidos en la década de 1990. Defendido en ese momento por Washington como un visionario, Menem y sus políticas en favor del libre mercado a la larga cayeron en desgracia, avivando la animosidad contra Estados Unidos desde entonces.

Los detractores han acusado a Bolsonaro de subordinarse ante Trump, y ponen como ejemplo su apego a la estrategia del mandatario de Estados Unidos de restarle importancia al coronavirus y por facilitar que compañías estadounidenses utilicen una base militar para el lanzamiento de satélites. A cambio, Trump ha designado a Brasil como un importante aliado no miembro de la OTAN y ha apoyado su ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Chapman le entró al pleito con China al criticarle en Twitter su historial con respecto a los derechos humanos, ante lo cual el embajador de Beijing en Brasil, Yang Wanming, comparó al embajador estadounidense con una hormiga que intenta derribar a un árbol gigante.

“Este hombre llega a Brasil con una misión especial, que es atacar a China con rumores y mentiras”, escribió el embajador chino en Twitter.

Spektor asegura que Bolsonaro, a pesar de imitar el discurso hostil de Trump contra China durante la campaña, no puede darse el lujo de perder al mayor socio comercial de Brasil. Así, no ha cedido a una de las mayores solicitudes de Chapman: excluir a la empresa china de telecomunicaciones Huawei de la próxima subasta de licencias para el espectro 5G debido a amenazas a la seguridad cibernética.

Bolsonaro también enfrenta las exigencias internas de sus agricultores de que extienda los aranceles impuestos al etanol de maíz procedente de Estados Unidos cuando expiren a finales de este mes.

Una persona que conversó en fecha reciente sobre el etanol con Chapman dijo a The Associated Press que el embajador presionó para que se eliminen los aranceles, con el argumento de que eso podría influir en los resultados electorales del estado agrícola de Iowa, donde no tienen seguro el triunfo ni los republicanos ni los demócratas. Pero no respaldó explícitamente a Trump, según la persona, que habló a condición de guardar el anonimato con el fin de poder declarar sobre una conversación privada.

Tom Shannon, exembajador de Estados Unidos en Brasil y el tercer funcionario de más alto rango en el Departamento de Estado antes de su retiro en 2018, coincidió en señalar que Chapman está metiéndose a un campo político minado.

Sin embargo, señaló que la mano firme del embajador es clave para que Estados Unidos saque el mayor provecho de la alianza entre Trump y Bolsonaro en aspectos como la cooperación en defensa, un tratado de doble tributación y ayudar a Brasil con las reformas económicas.

“La política polarizada y partidista tanto en Brasil como en Estados Unidos hace más difícil la labor de un diplomático”, declaró Shannon. “Sin embargo, en última instancia los intereses que definen a nuestros dos países son más grandes que los dos gobiernos y es importante aprovechar este periodo de tiempo para avanzar esos intereses en formas que perduren”.

___

Goodman reportó desde Miami. El periodista de la AP Ricardo Coletta contribuyó desde Brasilia.

___

Biller está en Twitter como @DLBiller

Goodman está como @APJoshGoodman