Elecciones europeas: esto es lo que se le viene encima al continente tras los resultados

La coincidencia con las elecciones municipales y autonómicas en España ha provocado que las europeas no recibieran tanta atención, pero lo cierto es que el continente ha vivido unos comicios muy importantes para configurar el futuro político de Europa. Se enfrentaban los partidos tradicionales y los nuevos, los proeuropeos (liderados por Macron) con los euroescépticos (capitaneados por Salvini) y se medía también el poder de la ultraderecha, con el Brexit como telón de fondo de unas elecciones atípicas.

Los resultados han mostrado que el Parlamento Europeo va a cambiar radicalmente tras casi 40 años de dominio de solo dos partidos (los populares y los socialdemócratas). La fragmentación (con nuevas formaciones ocupando cada vez más poder) ya es un hecho y obligará a que los pactos sean moneda común de esta próxima legislatura de cinco años. Estas son las conclusiones que dejan las elecciones europeas.

El nuevo Parlamento Europeo estará más fragmentado. (AP Foto/Geert Vanden Wijngaert)

- Fin al dominio de los partidos tradicionales

Tanto en Europa como en España, los últimos años han supuesto el ascenso de formaciones que han ocupado espacios que los dos partidos tradicionales (conservador y socialdemócrata) han dejado vacíos. Una situación que ha provocado que la posibilidad de que se produzcan mayorías absolutas sea cada vez más remota.

Esta circunstancia, tan común en los Parlamentos nacionales, se ha extendido a Europa y por primera vez en la historia las dos fuerzas mayoritarias no cuentan con más del 50% de los asientos. Entre el Partido Popular Europeo y los Socialistas y Demócratas se dejan más de 80 eurodiputados, aunque siguen siendo las dos fuerzas mayoritarias. Pero surgen alternativas potentes que suponen un cambio de rumbo en una Europa que había evolucionado mucho en las últimas cuatro décadas, pero que siempre era gobernada por los mismos.

- La extrema derecha suma, pero no tanto

También en los últimos años se ha vivido en el continente el auge de las formaciones de ultraderecha, normalmente también eurófobas. De hecho, solo hay cuatro países en los que este tipo de grupos no han entrado en las instituciones (Portugal, Irlanda, Malta y Luxemburgo). Por tanto, estos partidos, que en el Parlamento Europeo se dividen en tres grupos distintos, buscaban en estos comicios asentarse en una Cámara en la que ya tenían una importante presencia y lo cierto es que logran crecer, pero no al ritmo esperado.

El dato es relevante, ya que se quedan en los 168 diputados aproximadamente (siempre que se pongan de acuerdo los tres grupos), lo que supone cerca del 25% de la Cámara. Este ascenso se explica en gran medida por los buenos resultados que han obtenido en Francia, Italia o Reino Unido, donde los partidos ultras o euroescépticos se han impuesto, pero queda un poco desdibujado por el fracaso de la extrema derecha en Holanda, Bélgica o Dinamarca. Su papel en el Parlamento puede ser residual.

Salvini ha obtenido un gran resultado en Italia (AP Photo/Antonio Calanni)

- Por qué el europeísmo sale reforzado pese a los resultados de Reino Unido, Francia e Italia

Más allá de los partidos tradicionales y de las formaciones ultras, estos comicios han supuesto un reforzamiento de los europeístas porque en líneas generales crecen en todo el continente. La caída de los partidos tradicionales apenas es aprovechada por la extrema derecha y son otras formaciones, de carácter europeísta, los que heredan los votos.

Los liberales, entre los que se incluye Ciudadanos, aumentan su representación y contarán con unos 108 asientos, más de 40 respecto a hace cinco años, lo que hace que refuerza su tercer lugar.

También suman los verdes, gracias fundamentalmente a sus espectaculares resultados en Alemania, donde han sido segunda fuerza y contarán con 67 diputados. En Reino Unido, pese al triunfo del Partido del Brexit, los liberales demócratas (proeuropeos) se colocan segundos, castigando así la gestión conservadora y la indefinición laborista.

En Dinamarca y Holanda, tradicionales feudo del euroescepticismo, los partidos de extrema derecha y eurófobos se derrumban, mientras que los ciudadanos apuestan por el proyecto europeo, con unos altos (e inéditos) datos de participación.

Así, entre populares, socialistas, liberales y verdes suman una amplia mayoría europeísta en el Parlamento (más de 500 diputados) que puede marcar el futuro de la Unión. Estos dos últimos van a ser claves en todo tipo de pactos y pueden actuar como partidos bisagra. Pese a que hace cinco años los partidos de extrema derecha y euroescépticos sacaron cerca del 20% de representación y ahora llegan al 25%, lo cierto es que se esperaba que alcanzaran hasta un 33%, lo que habría provocado que pudieran influir en las grandes decisiones, por lo que su escaso crecimiento refrenda el proyecto europeo, teniendo en cuenta además que hoy en día gobiernan en países como Italia o Polonia.

A pesar de las buenas cifras de las formaciones europeístas, el triunfo resulta amargo por las victorias de los partidos ultra en países tan importantes como Italia o Francia, donde el voto de castigo se impone por encima del proyecto europeo.

Los europeos, cada vez más preocupados por el continente

Si hay un dato en las europeas que ha destacado por encima de los demás es el de participación. Es la más alta en los últimos 20 años (desde 1994) y la que más ha crecido desde las primeras elecciones en 1979. En algunos países como en España se ha visto favorecida por la coincidencia con municipales y autonómicas, pero en otros estados ha estado más relacionada con la conciencia que con otra cosa.

Así, han votado el 50,5% de los electores, una cifra muy superior al 42,6% del año 2014. Una muestra de que los europeos están muy comprometidos con el futuro de la Unión.

Macron ha sufrido un duro golpe en Francia (Ludovic Marin, Pool via AP)

Inestabilidad de algunos Gobiernos y posibilidad de elecciones adelantadas

Los resultados también van a tener consecuencias en algunos de los principales países europeos. En Alemania por ejemplo las malas cifras de la derecha democristiana y los socialdemócratas puede hacer caer la gran coalición y precipitar un adelanto electoral. Ambos partidos se llevan un buen traspiés que puede ser interpretado como una crítica a esa fórmula que ya sufrió castigo en las generales.

En Francia, Macron había planteado estos comicios como un plebiscito a su gestión y el resultado no ha sido el deseado porque se ha impuesto la extrema derecha. De hecho, Le Pen ya ha pedido la convocatoria de elecciones anticipadas. En Italia, Salvini y su Liga salen muy reforzados, mientras que el Movimiento 5 Estrellas cae, mostrando que solo uno de los dos partidos se ha beneficiado de esta polémica unión. La opción de unos comicios adelantados también cobra fuerza.

Pedro Sánchez y Josep Borrell, los grandes ganadores de las europeas en España REUTERS/Susana Vera

Pedro Sánchez se convierte en el gran líder socialista en Europa

Finalmente, otra de las grandes conclusiones es que el presidente del Gobierno español se convierte en el gran líder socialista europeo. Tras la debacle que han sufrido los socialdemócratas en países como Francia, Alemania, Italia o Reino Unido, España se presenta como el gran bastión de la formación, ya que ha superado ampliamente a todos sus rivales. La presencia además como candidato de Borrell, un europeísta convencido que ha tenido numerosos cargos de poder en el Parlamento, refuerza también el liderazgo de Sánchez.