El pandillero que se coló en la política de México

Pedro César Carrizales Becerra, mejor conocido como "El Mijis", saltó a la escena pública en las elecciones pasadas cuando aceptó ser candidato de Morena, el mismo partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, para el Congreso de su natal San Luis Potosí y lo primero que hizo fue levantar críticas sobre su pasado y su aspecto físico, negándole de antemano el beneficio de la duda por simple discriminación.

Pero eso no hizo sino centrar los reflectores sobre él, ganando un puesto como legislador local tras una larga historia con todos los matices, que van de la violencia a la superación.

Su fama de "chavo banda" en las calles le ha dejado secuelas no solo en el cuerpo. Su piel es un documento de su vida con marcas de machetazos y cuchilladas en abdomen y la cabeza, así como unos nudillos desechos de tantas peleas. Eso sí, "de caballeros", como él las califica.

¿Por qué genera tanto rechazo entre ciertos sectores? Porque ‘El Mijis’ encarna la violencia que vivimos en el país y de la que queremos escapar. Es una parte de nuestra sociedad que simplemente no queremos ver, como si con eso fuera a desaparecer.

Pedro Carrizales 'El Mijis', diputado del Congreso de San Luis Potosí | Foto: Yahoo! Noticias

Y sobre eso él parece tener una receta muy simple: "no puedes legislar desde el escritorio". Y tiene razón. Al menos en lo que se refiere a la violencia en las calles. En ese terreno, él ya experimentó en cabeza propia, no le han dicho, no le han contado. Vivió ese infierno para salir de él solo tras un proceso personal de reivindicación tras el cual se ha convertido en un referente para todos aquellos jóvenes, y no tan jóvenes, que sufren la misma suerte en barrios con pocas oportunidades y que ven en él un ejemplo claro de que se puede salir de ese círculo de violencia.

Pedro Carrizales nació en 1979, en las calles más bravas de San Luis Potosí. Se unió a las pandillas no porque no lo quisieran, porque "la jefa se la rifó para que nada nos faltara", simplemente tenía mucho tiempo y pocas oportunidades.

En medio de todo eso logró lo que para muchos resulta imposible. O al menos eso es lo que nos han hecho creer: salir de esa espiral porque se dio cuenta de que desde el activismo lograba más cosas. Así, poco a poco fue consiguiendo beneficios para los que siempre estaban al final de esa cadena humana alimenticia, hasta que se convirtió en una especie de Padrino para quienes lo conocían y se acercaban a él en busca de ayuda.

'El Mijis', el pandillero que se ha colado en la política de México

De conseguir pintura para que sus vecinos arreglaran sus casas y ocuparan su tiempo, pasó a un un activismo social que lo ha llevado fuera de las fronteras mexicanas a través de un programa que llamó ‘Pintando tu cantón’.

"Es darle voz a los que nunca son escuchados". Sobre esta idea surgió un recorrido en bicicleta por varios estados que se conoció como ‘Un grito de existencia’, el cual fue documentado por el fotógrafo francés Jean Felix Fayolle, y en el que se pretende descriminalizar a los chavos de barrio, una idea que pretende llevar a Centroamérica donde rodará con chavos de las maras y servirá como catalizador entre bandas.

‘El Mijis’, que es una especie de apócope de Mi hijo, cambió su vida tras la muerte de su madre, María del Rosario Becerra, de quien no pudo ni despedirse por quedarse a beber con la banda. Ese suceso familiar lo marcó como para cambiar el rumbo de su vida y comenzar una carrera como activista social.

Ya convertido en diputado local reconoce que su fuerza está en el apoyo directo de los chavos banda, además de conocer las calles y las necesidades de la gente. “Hay que ‘ciudadanizar’ a la política y no al contrario”.

Y así como su ascenso e ideas han sorprendido, sus iniciativas han causado un cisma dentro de una sociedad potosina conocida por su carácter conservador: desde legalizar el aborto, que propuso apenas pisó el Congreso local, hasta otras tan variadas como castigar el maltrato animal (peleas de perros y corridas de toros). Y sobre todo, reinserción social.

Para lo anterior elaboró un diagnóstico entre los chavos que viven en violencia para conocer los detonantes que los llevan a unirse a las filas del narco o como delincuentes. Para que en verdad tengan una segunda oportunidad.

Debido a su experiencia, se le ha encomendado en la 4T trabajar en los sistemas penitenciarios a nivel nacional para combatir las adicciones y prevención del delito, para lo cual ‘El Mijis’ lleva a cabo una misión basada en fomentar la cultura de paz.

Se busca que los jóvenes tengan una actividad productiva apoyada por instituciones u organismos, modelo que se puede replicar no solo en cárceles sino en muchos lugares del país.

Su sueño es abrir un lugar llamado "La Ciudad Juvenil", una especia de refugio con empleos temporales donde hayan desde dormitorios y comedores hasta actividades culturales y de sensibilización contra la violencia.

En un país donde al día mueren 85 personas a consecuencia de este cáncer, tal vez implementar ideas poco ortodoxas no sea una locura. Así como no lo ha sido tener en el Congreso a alguien como Pedro Carrizales, ‘El Mijis’. Porque quizás esto sea solo el principio, para él, y para todos.

'El Mijis', el pandillero que se ha colado en la política de México