El mercado de seguros de salud de EEUU está en crisis y al gobierno de Trump no le interesa resolverla

¿Está la Ley de Cuidado de Salud Asequible, conocida como Obamacare, en una espiral de deterioro que podría llevar a un posible colapso del sistema de seguro médico en el país?

El presidente Donald Trump así lo ha sugerido, y situaciones como el alza en el precio de las pólizas y la reducción del número de aseguradoras participantes en el mercado de seguros en ciertos estados (lo que implica menos opciones para los consumidores) han sido puestos como ejemplos de esa caída.

Y hay otros indicios que sugieren que esa crisis de Obamacare podría, en cierto sentido, ser una especie de acción deseada, consentida o incluso premeditada por la presente administración para evidenciar sus fallas y justificar políticamente su sustitución luego de que la iniciativa de reforma de salud de Trump fracasó en el Congreso por no lograr, siquiera, suficiente apoyo de su propio partido.

Donald Trump ha dicho que Obamacare está en proceso de derrumbe y no parece estar interesado en preservar ese sistema de seguros médicos, pero su iniciativa de reforma de de salud fracasó en el Congreso. (Newsweek)

En todo caso, hay datos que confirman que el sistema de seguros subsidiados de Obamacare se ha vuelto objetivamente menos favorable para un amplio segmento de consumidores.

Los precios de muchos planes han subido o sus condiciones son menos atractivas, cada vez más compañías han anunciado que no participarán en 2018 del sistema de mercado de seguros en varios estados (el esquema en el que las personas pueden comprar un seguro médico privado a precios subsidiados por el gobierno) y el propio Trump ha dicho que esas compañías están “huyendo” de esos mercados de Obamacare.

Por ejemplo, de acuerdo al portal Politifact, en 2017 el 32% de los condados de Estados Unidos solo hay una aseguradora participante en el mercado de Obamacare, lo que no deja opciones a 1.9 millones de asegurados (de 9.2 millones de participantes en ese sistema). Y a escala estatal, estados como Alabama, Alaska, Carolina del Sur, Oklahoma y Wyoming solo tienen una compañía de seguros dentro de su mercado de Obamacare.

Pero la situación podría agudizarse ya que, como indicó The New York Times, la Ley de Cuidado de Salud vigente no tiene provisiones que le permitan evitar que, en su caso, sus mercados de salud se queden sin aseguradoras participantes. Y, dados los factores económicos y políticos, esa es una posibilidad notoria.

Alza de costos de pólizas o de deducibles, mínima o nula competencia en los mercados de seguros y posibilidad de abandono de las aseguradoras son problemas que enfrenta el sistema de salud Obamacare. (The Fiscal Times)

Por ello, condados e incluso estados podrían quedarse en 2018 sin proveedores de seguro médico subsidiado por Obamacare pues, como se indicó en Vox, la ley no contempla medidas para impedirlo o para ofrecer una alternativa. Y eso ya ha comenzado a suceder, por ejemplo, en 16 condados en Tennessee. Y en 94 de 99 condados en Iowa sólo hay una aseguradora participante, y el estado podría quedarse sin ninguna.

Ante esa posibilidad, lo único que el gobierno podría ser es tratar de convencer a las compañías de que se mantengan en los mercados de seguros, pues su participación en ellos siempre ha sido voluntaria.

Es decir, pedirles el favor.

Pero la administración de Trump no parece tener interés en ofrecer esa clase de cortesía para que las aseguradoras no abandonen los mercados de Obamacare. Por el contrario, hay indicios que sugieren que eso es lo que el gobierno podría estar buscando.

Un dato al respecto es la distancia que, de acuerdo a The Hill sigue mostrando el gobierno federal en lo relativo a los pagos que debe hacerles a compañías aseguradoras como reembolso de subsidios y descuentos adicionales que ofrecen a los consumidores, de modo que el precio final de las pólizas en Obamacare sean menores para las personas que califican para esos ahorros adicionales.

Esos pagos fueron impugnados judicialmente por los republicanos durante el gobierno de Barack Obama y ahora, con Trump en la Casa Blanca, el gobierno se ha mostrado renuente a clarificar su posición sobre la continuidad de esos reembolsos. En parte, presumiblemente, porque no hay aún un presupuesto aprobado para ello (demócratas han planteado incluirlo en el esquema para financiar el gobierno y prevenir su cierre por falta de acuerdo presupuestal) y también porque la administración de Trump no está al parecer interesada en tomar acciones que mantengan o preserven la operación de Obamacare.

Muchos critican que la crisis de Obamacare se agudiza por razones políticas que lesionan el bienestar social. (Bloomberg)

Sin un compromiso firme de que se continúe el pago de esos reembolsos, más compañías de seguro podrían optar por elevar sus tarifas o, de plano, por retirarse de los mercados. Ambas situaciones serían dañinas para los consumidores y para el sistema de la ley de salud en general, y ciertamente minarían aún más a Obamacare.

Trump posiblemente no vea mal que Obamacare se colapse y, con ello, millones de personas se queden sin cobertura médica en aras de mostrar que él ha hecho lo suyo (apoyar una iniciativa de reforma de salud) y que son otros, ciertos republicanos y los demócratas, quienes no hacen lo que corresponde.

Políticamente eso quizá le dé algunos dividendos, pero a escala social el colapso de los mercados de Obamacare o promulgar reformas legales que impliquen merma en la cantidad de asegurados afectaría gravemente a la población.

Porque una cosa es que la actual ley de salud tenga problemas y limitaciones que requieren solución y otra que, de modo pasivo u activo, se tolere que se agudice la crisis de Obamacare (y con ello se afecte el bienestar social) en aras de apuntalar posiciones políticas o ideológicas.

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