El fenómeno que está matando a los jóvenes en Bogotá

Escena de crimen en Bogotá, Colombia | Foto: GILES CLARKE/GETTY IMAGES

Este trabajo es un proyecto de colaboración entre Chilango y Yahoo en Español

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La noche del 12 de octubre de 2019, pasadas las 11, Jeison Garzón, de 25 años, llegó a la estación Universidad Nacional del Transmilenio, el transporte masivo de la capital colombiana, tras llevarse a cabo el encuentro de fútbol entre Millonarios, su equipo de afición y el visitante América de Cali. La rivalidad de ese partido que acabó ganando el equipo caleño dos goles contra uno fue llevada del estadio ‘El Campín’ hasta las instalaciones del autobús articulado, al toparse con muchachos del bando contrario. El encuentro terminó en una gresca y la gresca en tragedia.

Uno de los cuatro rivales de camiseta, muchachos de entre 18 y 21 años, le clavó a Jeison un arma blanca en el tórax. Horas después, en el centro médico, el joven perdería la vida. Sin saberlo, sin quererlo, se había sumado a la estadística de la principal causa de muertes para jóvenes en Bogotá, la de agresiones (homicidios) que en 2018 sumó un total de 1,029 víctimas, 833 de ellas en el rango de edad de 15 a 44 años.

En los últimos 20 años, los homicidios han sido por mucho el factor número uno por lo que muere la gente joven en esta metrópoli. En ese sentido, el comportamiento de esta tendencia no es muy diferente a lo que se registra a nivel nacional. El año pasado, fallecieron más de 12 mil personas por agresiones, de las cuales el 75% pertenecía al mismo estrato etario en el que ahora ha sido registrado Jeison.

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Si bien en dos décadas la tendencia ha ido a la baja, siendo 2018 el año que menos homicidios se registraron en Bogotá, no ha habido uno solo, desde 1998, en que esta causa no se sitúe como primera respuesta a la pregunta: ¿de qué mueren los jóvenes bogotanos?

El hecho de que la población entre 15 y 44 años sea la más afectada en las muertes violentas tiene su explicación en que es, a su vez, el segmento de población que más participa en actividades sociales que mezclan licor y fiesta, en las que se desatan la mayoría de las riñas que terminan en enfrentamientos con saldos mortales. Aunque el grueso del volumen viene de otro lado.

La Fundación Ideas para la Paz (FIP) encontró “una fuerte correlación espacial entre las áreas en las que se vende y se incauta droga, y donde se concentra el homicidio” en las urbes como Cali, Medellín, Barranquilla y Bogotá.

De acuerdo a su estudio publicado en 2016, “las áreas en donde coinciden expendio de drogas y homicidio representan menos del 10% del área urbana de Bogotá, pero concentran el 40% de los homicidios” y por lo general la alta concentración de muertes violentas va asociada a zonas de disputa de organizaciones criminales y de mercados ilegales.

Infografía: Trigarante Creative Group

No obstante, 2019 podría ser el año en que la tendencia cambie, pues de acuerdo a las cifras reportadas por la Fiscalía General de la Nación, la tasa de homicidios en la primera mitad del año llegó a ser de 12.6 por cada 100 mil habitantes, la más baja en los últimos 40 años y la menor de las grandes ciudades de Colombia.

La estrategia se concentró en los focos detectados por la FIP para erradicar a grupos criminales, una mayor tasa de esclarecimiento de asesinatos para identificar la forma de actuar de los homicidas y así tomar acciones de prevención; además de mayor vigilancia en zonas de rumba (fiesta) donde suelen concentrarse peleas que terminan en muertes violentas, de acuerdo a lo declarado por el secretario de Seguridad de Bogotá, Jairo García, al diario El Tiempo.

Una ciudad moderna que se vuelve vieja

El último censo de población en Colombia fue una sorpresa grande para los habitantes de su capital. Contra los pronósticos, vieron que eran menos de lo que todos creían, incluidos ellos mismos, pues el resultado fue que apenas habían logrado alcanzar la cifra de 7.1 millones de habitantes, un millón menos de lo estimado. Y sí, también se dieron cuenta que como población, han envejecido.

Hace 20 años, los mayores de 65 años apenas alcanzaba el 5% del total de los habitantes de la capital, mientras que ahora ese rango de edad abarca al menos el 30% del total de la ciudad, con lo que eso conlleva en el estado de salud de sus habitantes. Entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2019, murieron en Bogotá 18,492 personas, de las cuales 1,767 tenían entre 15 y 44 años.

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Entre las principales causas de muerte para la población en general en esta ciudad, que reportó la Dirección de Censos y Demografía del DANE -Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas- en la primera mitad de 2019, las principales causas de muerte fueron: cáncer (3,896 defunciones), enfermedades isquémicas del corazón (2,732), enfermedades asociadas a problemas respiratorios (2,247), enfermedades cerebrovasculares (1069) y neumonía (623).

En el caso de la población joven entre 15 y 44 años de edad, el cáncer se situaba hasta el año 2000 como la tercera causa de muerte - por abajo de los homicidios y los accidentes de tránsito-, pero de 2001 a 2018 ocupó el segundo sitio y en 2019, al menos durante el primer semestre, se situó, de forma histórica, en el sitio número uno de factores de mortalidad en este rango de edad.

Infografía: Trigarante Creative Group

Luis Jorge Hernández, médico salubrista y profesor de la Universidad de Los Andes en Bogotá, señala que la ciudad está experimentando un periodo de transición demográfica acelerada, que ya se ha visto en países desarrollados pero que no se había presentado en Colombia.

Este fenómeno ha acrecentado la aparición de enfermedades crónicas que coexisten con enfermedades transmisibles como las infecciones respiratorias agudas y los traumas violentos por homicidios y accidentes de tránsito.

Otro problema que plantea esta situación es un aumento en la prevalencia de la “doble malnutrición”, que tiene que ver con que haya padres con sobrepeso y niños desnutridos.

La obesidad y el sobrepeso están asociados a las enfermedades cardiovasculares, y se ha reportado un aumento en el sedentarismo en la población infantil y en mujeres jóvenes, así como del tabaquismo en edades tempranas, hasta en menores de nueve años, señala el médico salubrista.

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Luis Jorge Hernández no deja por fuera el tema de la contaminación por aire, que causa daños inflamatorios, cardiovasculares y respiratorios, además de que incrementa el riesgo de padecer cáncer.

En el caso específico de esta enfermedad, que se constituyó en la principal causa de muertes en la capital colombiana según el DANE, de los 434 casos de tumores malignos que terminaron en muertes en el primer semestre de 2019 entre la población de 15 a 44 años, el que provocó más fallecimientos fue el cáncer de estómago, con 59 casos, uno más que el cáncer de seno.

En una publicación de abril de 2018, el Clúster en Salud de la Cámara de Comercio de Bogotá señaló al cáncer de estómago como el más mortal del país, en parte por la tardía detección justificada en la falta de “programas específicos para la prevención y el manejo de esta enfermedad, y también por un desconocimiento de la población en general”.

El aire, el problema mortal que viene

En febrero de 2019 fue declarada en Bogotá una emergencia ambiental por contaminación atmosférica de dimensiones inéditas. El 15 de ese mes, en cinco de las 20 localidades en las que se divide la capital colombiana, las estaciones que miden la calidad del aire registraron índices de deterioro que obligaron a la Alcaldía Mayor a declarar la alerta naranja en esos lugares y la alerta amarilla en toda la ciudad.

La Secretaría de Salud repartió cubrebocas en la zona suroccidental de la ciudad para prevenir que los habitantes de los barrios allí ubicados inhalaran el material contaminante presente en el aire bogotano, y la autoridad de movilidad impuso el “Pico y placa ambiental”, una medida que restringe la circulación vehicular con turnos según los últimos números de las matrículas de tránsito. La norma ya existía antes de la emergencia pero durante esos días críticos extendió los horarios restrictivos para carros, motos y transporte de carga.

En Colombia solo había un antecedente similar. En Medellín, la segunda ciudad más importante del país, desde 2016 se han declarado sin falta emergencias ambientales dos veces al año, en marzo y octubre.

Por eso mismo, un asunto que ha empezado a preocupar a las autoridades de salud en la ciudad ha sido el de las enfermedades respiratorias y las infecciones respiratorias agudas, que solo en el primer semestre de 2019 provocaron 2,247 muertes a la población en general -en todo el país fueron 9,501.

Infografía: Trigarante Creative Group

En los últimos 20 años, el mayor índice de mortalidad se dio en 2017, cuando la cifra de muertos por enfermedades respiratorias llegó a 4,064. Si la tendencia de este año se mantiene, estaríamos ante el mayor número de víctimas por esta causa en la capital.

Y si bien la población de 15 a 44 años registra niveles de mortalidad muy bajos en este tipo de enfermedades (apenas 22 en la primera mitad de 2019 y 90 en todo 2018), no hay que perder de vista que la ciudad está envejeciendo a un ritmo acelerado, por lo que el número de víctimas podría crecer aún más en los próximos años.

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El profesor Luis Jorge Hernández hace énfasis en que si bien la ciudad ha hecho esfuerzos para mejorar la calidad del combustible que utilizan los automotores para reducir la cantidad de material particulado presente en la atmósfera, las autoridades de movilidad han fallado en la implementación de estrategias útiles que ayuden a mitigar el impacto que tienen las fuentes móviles, responsables de cerca del 60% de la contaminación en la urbe.

“En las últimas dos décadas se duplicó la cantidad de vehículos, aumentaron las motos de dos tiempos y el 70% del transporte público es obsoleto. Antes teníamos 25 humedales, hoy tenemos 14 que ayudan a captar el CO2 presente en el aire. Este es uno de los retos de las futuras administraciones”.

Burlando a la muerte

Así como la estrategia de seguridad ha provocado una disminución en el número de homicidios en Bogotá, las acciones en materia de salud generan buenas expectativas debido a su cobertura sanitaria.

El programa Bogotá Cómo Vamos, un ejercicio ciudadano de seguimiento y monitoreo a los cambios en la calidad de vida de la ciudad, señala que a la fecha el 91% de la población residente en la capital colombiana cuenta con aseguramiento en salud.

De ellos, el 76.8% se encuentran afiliados al régimen contributivo, es decir, quienes tienen un vínculo laboral y una capacidad de pago; y un 14.2 % al régimen subsidiado, que cobija a la población más pobre a la que no le alcanza el dinero para cubrir su salud. A esto hay que agregar que la capital cuenta con la mayor infraestructura de centros de atención médica en relación con el resto del país.

Infografía: Trigarante Creative Group

La Red Integrada de Servicios en Salud de Bogotá, entre el sector público y privado, cuenta con 22 hospitales distritales, 40 Centros de Atención Prioritaria en Salud, ocho Unidades Médicas Hospitalarias Especializadas de Salud y cuatro Unidades Integrales de Urgencias.

María Luisa Latorre, profesora de salud pública de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas y asesora de Bogotá Cómo Vamos, valora las estrategias de salud pública que han implementado las administraciones recientes, que han llevado a que, por ejemplo, “Bogotá tenga hoy una esperanza de vida similar a la de la Unión Europea”, de 77 años para hombres y 81 para mujeres.

Lo anterior, a pesar de que en opinión de la asesora de Bogotá Cómo Vamos la capital colombiana no cuenta aún con una infraestructura suficiente para atender a sus 7.1 millones de habitantes, como pusieron en evidencia los recientes episodios de contaminación de aire que mostraron algunas carencias en la atención de las Unidades de Urgencias que no se han dado a basto para recibir a los pacientes. “Estamos rezagados casi 20 años”, puntualiza. Y aún así, el panorama es prometedor.

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Con información y datos de Sebastián Aguirre