Barcos chinos se adentraron en las aguas de las Galápagos para pescar un cotizado tiburón: ¿qué ocurrió y qué pasará ahora?

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A hammerhead shark swims close to Wolf Island at Galapagos Marine Reserve August 19, 2013. Picture taken August 19, 2013.  REUTERS/Jorge Silva (ECUADOR - Tags: ENVIRONMENT SOCIETY ANIMALS TRAVEL)
Los barcos pesqueros chinos atraviesan unos 15.500 kilómetros de Océano Pacífico para capturar al tiburón martillo en las aguas internacionales cercanas a la Reserva Marina de las Islas Galápagos. Sus aletas son consideradas una exquisitez para los comensales chinos (REUTERS/Jorge Silva)

La presión internacional para desalojar a una flota de 260 embarcaciones pesqueras muy cerca del archipiélago de las Islas Galápagos, en julio y agosto de 2020, obligó a las autoridades chinas a tomar cartas en el asunto y prohibir la extracción de peces del área, pero los enfrentamientos entre Ecuador y China por la pesca en esas aguas continuarán por la agresividad comercial de china, la falta de compromiso de Quito y la inexistencia de leyes que rijan sobre las aguas internacionales del planeta.

China anunció la prohibición de "la pesca de profundidad al oeste de la reserva de las islas Galápagos desde septiembre a noviembre de este año", dijo Wang Wenbin, portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores de Pekín, con el objetivo de contribuir "a la protección de los recursos pesqueros de la región".

Pero la medida tiene fecha de caducidad. El próximo año Ecuador volverá a enfrentar los mismos desafíos de proteger el archipiélago de 19 islas ubicadas a 1.000 kilómetros de sus costas sudamericanas, sobre la línea ecuatorial que parte en dos al Océano Pacífico.

En uno de los incidentes más recordados, un barco chino no tuvo el cuidado de permanecer en las aguas internacionales donde generalmente operan las flotas de pesca comercial y se adentró en aguas ecuatorianas. Al ser capturado, las autoridades confiscaron 300 toneladas de vida marina, que incluían unos 6.000 ejemplares del cotizado tiburón martillo (Sphyrna lewini), considerado una exquisitez en China.

Distancia que recorren los barcos chinos para llegar a las Islas Galápagos, decretado por la Unesco Patrimonio Natural de la Humanidad. (Captura de pantalla Google Maps)
Distancia que recorren los barcos chinos para llegar a las Islas Galápagos, decretado por la Unesco Patrimonio Natural de la Humanidad. (Captura de pantalla Google Maps)

Dos tercios de las aletas de tiburón martillo que se comercializan en los mercados de Hong Kong provienen de especies que viven en las Islas Galápagos, informó un artículo publicado en la versión impresa para las Américas de la publicación The Economist.

China alega que los barcos pertenecen a compañías privadas que no puede controlar. Pero expertos de la ONG Mission Blue refutaron esa versión y aseguraron que es imposible que esa cantidad de embarcaciones chinas atraviesen el vasto Pacífico sin un subsidio al combustible y el apoyo técnico del gobierno chino.

Ese soporte institucional y financiero a la industria pesquera no es exclusivo de China, sino que ocurre en los países costeros para garantizar que habrá suficiente alimento para su población. Eso implica que los gobiernos tienen una injerencia directa en la sobreexplotación de la fauna marina y en los problemas ambientales que ocasionan las prácticas inadecuadas de pesca.

Ecuador es el primero en pegar el grito en el cielo cada vez que comienza la temporada pesquera china en Galápagos y fue uno de los promotores de un nuevo tratado para regular la pesca de especies en extinción en Naciones Unidas. Pero cuando comenzaron las negociaciones, la delegación de Ecuador bajó la guardia para proteger a sus pescadores, que también usan técnicas de arrastre en aguas internacionales.

Esa falta de reglas en las aguas que no tienen dueño preocupa a la comunidad científica. Esa inmensidad llamada "alta mar", que comparten todos los países, ocupa el 41 por ciento del planeta y el 60 por ciento de los océanos del mundo.

La publicación ambiental Mongabay advirtió que no existe una "gobernanza" en alta mar y que las actividades de la flota china, justo en el límite donde comienzan las aguas territoriales de Ecuador en Galápagos, son una muestra de esas zonas grises donde no hay reglas que protejan a la naturaleza.

“Mientras esa gobernanza no exista es muy poco lo que se puede hacer sobre lo que pasa en alta mar”, dijo a Alex Muñoz, director para América Latina del programa Pristine Seas de National Geographic.

Una solución sería la aprobación del Tratado Global de los Océanos, "un acuerdo internacional que por primera vez crea un marco jurídico para la conservación y uso sostenible de la biodiversidad marina en alta mar", explicó Mongabay.

Los errores y aciertos del pasado

La rápida reacción internacional ante la amenaza de los barcos chinos tiene un fundamento: Galápagos es Patrimonio Natural de la Humanidad, es una de las diez reservas marinas más importantes del mundo, además de una reserva de biósfera por ser "uno de los lugares más excepcionales del mundo" por su flora y fauna nativa endémica y única, según la UNESCO.

Eso significa que todas las plantas y animales del lugar están protegidos y toda intervención humana es ilegal.

Pero los peces no conocen de fronteras y cuando se alejan de la costa para seguir sus rutas migratorias o para encontrar fuentes de alimentos son atrapados mar adentro por las flotas pesqueras comerciales de cualquier bandera.

Cuando el comunicado chino se refirió a la "pesca de profundidad" no hablaba de un pescador artesanal sumergiéndose en lo profundo con un arpón para asegurar su subsistencia.

Es un eufemismo para nombrar la técnica del palangre de fondo, que consiste en lanzar líneas con anzuelos con cebo que bajan hasta 60 metros de profundidad y en ocasiones se posan sobre el suelo marino. Las líneas madre pueden medir kilómetros de largo y tener millares de anzuelos, atrapando todos los peces que consiguen a su paso.

Pero no solo los chinos han explotado la riqueza pesquera del archipiélago. Fue una de las principales estaciones balleneras en el siglo XIX y era frecuentada por flotas japonesas, inglesas y estadounidenses.

Red-lipped batfish is one of the strangest fish in the ocean

La navegación constante por el archipiélago permitió la exploración del joven naturista británico Charles Darwin en 1835. Se cree que las observaciones de la diversidad biológica de Galápagos, un lugar con especies únicas por su aislamiento, fue clave en la gestación de su libro El origen de las especies, que sacudió el pensamiento científico al sentar las bases de la biología evolutiva.

Herman Melville, autor del clásico literario Moby Dick, también visitó las islas en 1841 y años más tardes publicó "Las Encantadas", nombre que le daban los marinos al grupo de islas por su belleza y difícil navegación.

Sobre su singularidad, el escritor William Howarth dijo: "Las Galápagos pueden ser las islas más extrañas del planeta por su ubicación. Yacen exactamente sobre el Ecuador, a 90 grados oeste, un nexo de longitud y latitud que permite que todos los días tengan un equinoccio, mitad oscuridad y mitad luz. Durante todo el año en las Galápagos el sol sale a las 6:18 am y se pone a las 6:18 pm. Allí el mar también se mueve en ciclos constantes".

Las mezclas de las corrientes oceánicas cálidas y frías, sumado al flujo del Río Guayas del Ecuador, que alimenta con agua fresca de los Andes al salado océano Pacífico, crea una inmensa zona de alimentación para la vida marina y terrestre.

De brazos cruzados

Para ampliar la reserva marina de Galápagos unas 188 millas náuticas más allá de los límites actuales, el gobierno de Ecuador debe presentar un informe con datos específicos a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar). Pero el documento ya tiene ocho años de retraso.

Se trata de un requisito indispensable para que Naciones Unidas amplíe la zona de resguardo de las flotas pesqueras y aumente la posibilidad de subsistencia de las especies. El plazo para entregar el crucial texto vence en el 2022.

La idea, según el diario El Expreso, es que Galápagos siga teniendo 40 millas de reserva marina exclusiva, más la extensión de 188 millas adicionales que impediría que los pescadores se acerquen demasiado a las costas.

En julio del 2020, hasta el departamento de Estado de Estados Unidos emitió un comunicado condenando las "practicas depredadoras de China en las Galápagos".

El ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, Luis Gallegos, emitió comunicados y se reunión con los países latinoamericanos con costa en el Pacífico para hacer un frente común contra la pesca ilegal china.

Pero el científico ecuatoriano Inty Grønneberg, quien fue premiado en 2018 como el Inventor del Año de Latinoamérica por el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) por crear unas turbinas capaces de recoger y almacenar unas 80 toneladas de plástico al día de los lechos de los ríos y océanos, dijo que los esfuerzos del gobierno no han sido suficientes.

"Es necesaria una posición más firme del gobierno (de Ecuador). No es la primera vez que los barcos pesqueros llega a las Galápagos. Y si continúan, afectarán seriamente el ecosistema", advirtió.

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