Editor de Gastronomía del Miami Herald gana su segundo premio James Beard

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Nikki Allen Creative/Nikki Allen Creative

Carlos Frías, veterano editor de Gastronomía del Miami Herald , no esperaba ganar su segundo premio de la James Beard Foundation el sábado por la noche, pero se sintió encantado de ser honrado por el tipo de reportaje que le gusta hacer: conectar con las historias de la comunidad y compartirlas.

“Para mí no hay nada más importante que contar las historias de Miami”, dijo Frías, de 46 años. “Esa es realmente la razón por la que me gusta mi trabajo, y a través de la comida puedo contar muchas historias”.

Frías fue el ganador del premio Jonathan Gold Local Voice en la categoría de Periodismo, que reconoce a los reporteros que se comprometen con la comunidad a través de la cobertura de la comida y la gastronomía. El premio James Beard es uno de los más altos honores en el mundo culinario.

“El mayor honor es ganar en la categoría en la que lo hice, que consiste en conocer la comunidad sobre la que escribes”, dijo. “Es un reconocimiento por contar las historias de la comunidad”.

Para el premio, Frías presentó tres trabajos que mostraban su amplia e impactante cobertura de la escena gastronómica del sur de la Florida:

“’Demasiado que perder’. Porqué un hombre de Miami se mudó a una tienda de campaña en el patio durante la pandemia del coronavirus”: Frías contó la historia de John Delgado, un hombre que durmió en el patio de su casa antes de arriesgarse a infectar a su familia con coronavirus.

“Salt Bae’s Restaurante llamó a la Policía por un cliente que no quería pagar filetes envueltos en oro”: Nusret Gökçe, conocido como “Salt Bae”, vendía filetes de $1,000 envueltos en oro comestible y, cuando los clientes discutían la cuenta, el restaurante llamaba a la Policía.

“Cómo comer como un lugareño en Miami: Guía de un lugareño para cenar en el 305”: Frías compartió los mejores restaurantes y locales pequeños para comer como un lugareño de Miami.

Uno de los artículos que más le gustaron a Frías, pero que no fue presentado, fue su crónica de las históricas ventanitas de Miami, cafeterías de paso que funcionan como centros sociales en las comunidades hispanas de Miami-Dade.

El verano después que su padre, Fernando Frías, fue baleado de muerte por un vecino, Carlos se reencontró con sus recuerdos a través del aprendizaje de la historia de la ventanita de Miami.

“Fue realmente terapéutico para mí contar la historia de los dueños de estas cafeterías, como lo fue mi padre en Cuba, y porqué estas ventanitas existen en Miami y en ningún otro lugar del mundo”, dijo. “Contaba un pedacito de la historia cultural de Miami, y en última instancia eso es lo que siento que es mi trabajo. Me encanta estar en la intersección de la comida y la cultura en Miami, y contar las historias que surgen de eso”.

Cuando lo llamaron para aceptar el premio el sábado y se dirigió al escenario, recordó que su padre estuvo orgulloso de él cuando llegó a casa con su primer premio James Beard.

Mientras pronunciaba su discurso de aceptación, hizo un llamado a la reforma de la violencia armada en honor a su padre.

“Se convirtió en una oportunidad para hablar de la violencia de armas, para decirle al mundo que tenemos que valorar la vida humana y las personas que amamos más que las armas”, dijo. “No podemos dejar que la obsesión de nuestro país por las armas nos robe a nuestros seres queridos, tenemos que dar prioridad a las personas”.

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