Dueño de rifle de asalto AR-15 lo destruye en video viral: "¿Es más importante el derecho a tener un arma que la vida de alguien?"

La masacre en la escuela Stoneman Douglas High, en Parkland, Florida, ha horrorizado a gran parte de la sociedad estadounidense que mira con desesperación como, nuevamente, un tiroteo masivo en un centro educativo acaba con la vida de inocentes sin que los políticos sean capaces de articular una respuesta efectiva para controlar las armas de fuego en Estados Unidos.

Con todo, tras la tragedia en esa escuela en Florida sí se han dado algunos impulsos de cambio. Uno es que los jóvenes sobrevivientes de la Stoneman Douglas High han expresado firme y fuertemente su exigencia por un control de armas en el país y logrado un amplio respaldo social.

Scott-Dani Pappalardo con su fusil AR-15 que él mismo destruyó para que nunca pueda ser usado en una matanza y hacer conciencia sobre la improcedencia de los rifles de asalto en manos civiles. (Facebook/Scott-Dani Pappalardo)

Y otros son los casos de dueños de armas legales, sobre todo de fusiles de asalto como el AR-15 usado por el asesino en la escuela de Florida y en otras matanzas previas, que han dicho basta y se han deshecho de sus armas como una forma de apaciguamiento personal pero también de concientizar sobre la improcedencia de que rifles semiautomáticos puedan ser fácilmente comprados y utilizados en Estados Unidos.

Scott-Dani Pappalardo, residente del estado de Nueva York, decidió hacer público su rechazo a los rifles semiautomáticos con un mensaje en Facebook, que se ha vuelto inmensamente viral. En él hace una reflexión sobre esa clase de armas y destruye la suya frente a una cámara de video.

El mensaje ha sido ya visto más de 17 millones de veces y es un sincero reflejo del pensamiento que muchos en Estados Unidos tienen hacia esos fusiles, incluso los que defienden el derecho a poseer y portar armas en general.

En su video en Facebook, Pappalardo cuenta que él ha sido un entusiasta defensor de la Segunda Enmienda de la Constitución, que consagra el derecho a poseer y portar armas, y contó que incluso de tatuó en un brazo una frase extraída de ese texto constitucional “el derecho a tener y portar armas”.

Pero también reconoce que un AR-15 es un instrumento de muerte y que tras la tragedia en la escuela de Parkland optó por tomar la decisión personal de destruir su propio fusil de asalto, comprado legalmente hace varias décadas. Dijo que pensó en venderlo pero no pudo soportar la idea de que alguien pudiese luego hacerse de él y perpetrar una masacre.

Así, ante las cámara de video cortó con una sierra mecánica su AR-15 y dijo que ningún derecho es mayor que la vida y que el derecho de unos cuantos a poseer esa clase de armas no puede superar al de las personas a vivir.

Dijo sabe que muchos le llamará estúpido por haber destruido su rifle, pero explicó que al hacerlo logra que exista un arma menos (Pappalardo usó en su post el hashtag #oneless, una menos) y añadió que aunque sabe que no hay una solución única a la violencia armada en el país, espera que otros sigan su ejemplo. Y dijo que reza para que quienes lo llaman, con odio, estúpido por haber roto el rifle no tengan que ver al cañón de un arma en la cabeza de sus hijos para cambiar de opinión.

Una acción similar la realizó Ben Dickmann, en Tamarac, Florida, una localidad muy cercana a la escuela Stoneman Douglas High.

También en Facebook, Dickmann deploró con tono lacerado que los políticos solo ofrezcan “pensamientos y oraciones” cada vez que sucede un tiroteo masivo que acaba con vidas inocentes, dijo que alguien debe decir “esto debe parar” y planteó la prohibición de las armas semiautomáticas en el país. Como usuario y poseedor él mismo de armas, defendió la Segunda Enmienda pero añadió que el derecho a la posesión de armas se debe dar de modo regulado.

Por ello, para dar el ejemplo, acudió a la oficina del alguacil de su localidad y entregó allí su fusil AR-57, una variante del AR-15. Dickmann  dijo en Facebook que él era el dueño de ese rifle y que es un altamente entrenado y responsable propietario de armas. Pero que en realidad no necesita ese rifle y que nadie que no sea parte de una fuerza de seguridad pública realmente lo necesita.

Cuenta que ha disfrutado al dispararlo (como también lo admitió Pappalardo) pero que no necesita ese fusil, que puede obtener el mismo gozo al disparar con otras armas y que cualquier “trabajo” legal que se imagina puede hacerlo mejor con otro tipo de arma.

Dickmann dijo que se necesita un cambio y por eso entregó su fusil al alguacil y dijo que mientras los legisladores continúen cerrando los ojos y abriendo sus carteras, el quiere liderar con el ejemplo. Así, se deshizo de su fusil y acuñó el hashtag #outofcirculation (fuera de circulación).

Ciertamente se trata solo de dos ejemplos de entusiastas propietarios de armas que han decidido que un rifle semiautomático es un arma de enorme poder destructivo que no debe estar al alcance de los civiles y que regular su prohibición no vulnera la Segunda Enmienda. Pero sí puede salvar muchas vidas y salvaguardar el derecho mayor a vivir.

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