Dueño de este querido restaurante de Coral Gables perdió la vida a causa del COVID

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Nino Pernetti había pensado en su legado.

“A medida que todos nos enfrentamos a nuestra propia mortalidad, empezamos a pensar en lo que puede quedar para recordarnos”, escribió en el prólogo de su libro de 2008, “Nino Pernetti’s Caffè Abbracci Cookbook”. Era más que una guía técnica: era una autobiografía, un árbol genealógico, un álbum de recortes y una carta de amor del hombre que se convertiría en uno de los restauranteros más famosos y queridos de Miami.

“Es mi esperanza y deseo que compartir el viaje de mi vida con ustedes haga, de alguna manera, que su vida amorosa y su pasta sean un poco mejores”, escribió.

Era en el fondo un manual de instrucciones sobre cómo vivir la vida con riqueza, con plenitud, como Nino. Pudiera servir de panegírico.

Pernetti falleció el 31 de mayo tras 18 meses de lucha contra las secuelas del COVID-19, explicó su hija mayor, Tatiana Pernetti. Tenía 76 años. Su familia detalló la larga lucha de Pernetti en un artículo del Miami Herald de enero de 2022, en el que se describían los daños que la enfermedad le había dejado en los pulmones.

“Mi familia está muy agradecida por el amor y el apoyo de todos durante el último año y medio”, dijo Tatiana Pernetti. “Es un testimonio de lo querido que era mi padre”.

Pernetti era más conocido por su restaurante de los últimos 32 años, Caffe Abbracci, un lugar donde presidentes, actores y atletas superestrellas cenaban en el anonimato, donde los acuerdos comerciales se cerraban en tonos de biblioteca silenciosa y Pernetti saludaba a los comensales por su nombre de pila en varios idiomas.

Aunque la vida de Pernetti le llevó a este tranquilo escondite para los ricos, donde se estacionaban autos Ferrari y Rolls-Royce cada noche, empezó de forma poco ceremoniosa en su contra.

Pernetti nació en la Italia de después de la Segunda Guerra Mundial, en el pequeño pueblo de Campione, que estaba a 30 minutos de la ciudad más cercana en la bicicleta de su padre. Uno de ocho hijos, Pernetti perdió a su madre a los 3 años cuando ambos contrajeron el tifus. Cuando Pernetti sobrevivió, los médicos le apodaron “cabrito”.

Fue trabajando en un pequeño albergue de esa ciudad turística, Limone —moviéndose en bicicleta en ambos sentidos a los 13 años—, donde Pernetti desarrolló su interés por la hostelería. El trabajo le sirvió para pagarse tres años de preparatoria en un pueblo a 8 millas de distancia, antes de inscribirse en la escuela de hostelería, donde descubrió que prefería vestir trajes elegantes y trabajar en el salón en vez dela cocina.

Pasó los 15 años siguientes trabajando en algunos de los mejores hoteles de Europa, el Medio Oriente y América Latina, sobre todo en Sheraton e InterContinental. Empezó en Francfort, Alemania, a los 20 años, y luego vino un torbellino que incluyó Inglaterra, las Bahamas, Afganistán, Corea del Sur, Malasia, Bélgica, Turquía, Francia y Venezuela, aprendiendo nuevos idiomas donde iba.

Y siempre en busca de conocimientos. Se sabe que Pernetti siempre leía dos libros a la vez, uno de no ficción para aprender algo nuevo y otro de ficción “cuando quería dar un descanso a su cerebro”, recordó Tatiana Pernetti. Su apartamento de Coral Gables estaba repleto de libros. Cuando no estaba jugando al tenis, escuchaba los programas de noticias, y siempre tenía que estar en casa a las 7 p.m. del domingo para ver el programa de TV “60 Minutes”, recordó Tatiana.

“Mi papá tenía un verdadero amor por aprender”, afirmó.

En Coral Gables abrió su primer restaurante, Caffe Baci, en 1987, un lugar muy animado al que acudía la gente adinerada de Miami para ver y ser vista. Pero cuando Pernetti abrió Caffe Abbracci dos años más tarde, a unas pocas manzanas de distancia, descubrió que los clientes preferían cenar ahí donde él estaba. Nino era la atracción.

Se dio cuenta de que él prefería el Abbracci, más íntimo, y cerró el Baci para centrarse en dar a sus comensales todo de sí.

Pernetti proyectaba un aire de discreción, personalmente y en su restaurante. Cuando alguien famoso cenaba en la mejor mesa, a la izquierda de la puerta, ponía a un camarero más para interceptar a los que pedían autógrafos.

Sin embargo, era igual de propenso a sentarse con los comensales a lo largo de la noche, “como si fueras su hermano, sentado en su casa”, recordó Loris Curzio, la gerente durante más de 31 años.

Nino Pernetti recibiendo a comensales en su querido restaurante, Caffe Abbracci, en Coral Gables.
Nino Pernetti recibiendo a comensales en su querido restaurante, Caffe Abbracci, en Coral Gables.

Alvah Chapman Jr, el difunto presidente de Knight Ridder y ex editor del Miami Herald, vecino de Pernetti en los condominios de Grove Harbour durante décadas, dijo una vez: “Sabes que ya lo lograste cuando consigues sentarte en el asiento de [el urbanizador] Armando Codina en el Caffe Abbracci”.

Pero esa discreción fue en cierto modo un defecto fatal. Pernetti contrajo COVID-19 en diciembre de 2020, apenas unos días después de que se anunciara una vacuna que había estado esperando. No se lo dijo a nadie durante más de una semana, hasta que fue ingresado en el Mercy Hospital la primera semana de enero de 2021.

Nunca volvió a casa.

Pernetti rebotó entre el hospital y centros de rehabilitación a medida que su salud mejoraba y menguaba, dijo su familia al Herald en la historia profundamente reveladora de su lucha. Celebró su 76º cumpleaños en el Jackson Memorial en julio de 2021, donde perdió casi 50 libras de peso en un momento dado. Necesitó una traqueotomía para ayudarlo a respirar con los pulmones plagados de fibromas y tejido cicatricial causado por el coronavirus.

Sin embargo, incluso en el hospital, seguía leyendo con voracidad y enviando mensajes de texto a sus gerentes del Caffe Abbracci cuando no podía hablar.

Los allegados se mantuvieron en contacto con la familia, incluidos los amigos que hizo en las numerosas organizaciones benéficas a las que donó, como el Jackson Memorial y el Nicklaus Children’s Hospital.

“Admiré, respeté y quise a Nino durante un tercio de siglo, desde los primeros meses de nuestra llegada a Miami”, dijo David Lawrence Jr., editor jubilado del Herald y presidente de The Children’s Movement of Florida. “Conocer Miami fue, en gran medida, conocer a Nino”.

La Comisión del Condado Miami-Dade proclamó el 14 de marzo de 2022 como el Día de Nino Pernetti y entregó una placa a sus hijas, Tatiana y Katerina, así como a su ex esposa Marlen Pernetti, quien se convirtió en su principal cuidadora durante su enfermedad. Y el alcalde de Coral Gables, Vince Lago, escribió en sus redes sociales que propondrá nombrar el tramo de Aragon Avenue frente a su restaurante Nino’s Way.

Tatiana Pernetti, que ha estado trabajando en el restaurante en los intermedios de su asistencia a la escuela de Derecho de Georgetown, dijo que ella y su hermana se han comprometido a seguir operando Caffe Abbracci.

A Pernetti le sobreviven sus hermanos Diego, Olivo y Lucía en Italia, y sus hijas, Tatiana y Katerina, en Miami. Le precedieron sus hermanos Plinio, Carlino, Bruno y Massimo, sus padres, Vittorio y Elda, y la madrastra que lo crió como hijo propio, Teresa.

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