Dormir mal, una “epidemia mundial” vinculada con el COVID-19

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LOS PROBLEMAS de sueño constituyen una “epidemia mundial” que amenaza la salud y la calidad de vida de hasta el 45 por ciento de la población mundial. Aunque la mayoría de los trastornos del sueño se pueden prevenir o tratar, solo un tercio de los pacientes buscan ayuda profesional, de acuerdo con la Sociedad Mundial del Sueño (WSD).

Este viernes, que se conmemora el Día Mundial del Sueño 2021, sus impulsores incorporan el lema “Sueño regular, futuro saludable” para destacar la importancia de dormir como pilar de la salud, tanto física como mental, según se lee en el sitio de la organización que desde 2008 conmemora esta fecha.

Este 19 de marzo el llamado es a prevenir y manejar los trastornos relacionados con una mala calidad del sueño. Cada año, esta sociedad reúne a investigadores, profesionales de la salud y pacientes para reconocer el impacto positivo de dormir bien.

Este año, la WSD enfatiza la correlación entre el COVID-19 y los trastornos del sueño, pues dormir mal es uno de los efectos de la pandemia sobre los pacientes, los trabajadores de atención médica de primera línea y la población en general.

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“La disfunción del sueño es común en los pacientes ingresados en las unidades de cuidados intensivos, pero se ha agravado en los pacientes con COVID-19”, se lee en el sitio de la organización.

“Es importante estar al tanto de la calidad del sueño deteriorada y otras disfunciones del sueño no solo en los pacientes, sino también en el personal sanitario, en particular los trabajadores de primera línea, porque la alteración del sueño puede afectar su juicio en la atención del paciente, y la investigación oportuna puede mejorar el sueño tanto a corto como a largo plazo”.

Las investigaciones en esta área sugieren que la melatonina, también llamada hormona del sueño, puede beneficiar el tratamiento de COVID-19, pues disminuyen el estrés oxidativo y la inflamación, en tanto que aumentan la respuesta inmune del organismo.

En los años recientes, se han incrementado las investigaciones sobre la influencia del sueño en la calidad de vida. Desde los problemas de obesidad ocasionados por tener un descanso deficiente, hasta el vínculo entre la interrupción de la respiración durante la noche, conocido como apnea del sueño, que se vincula con problemas cognitivos, hipertensión, cardiopatías, diabetes y accidentes cerebrovasculares.

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La falta de sueño también está relacionada con muchas condiciones psicológicas como depresión, ansiedad y psicosis.

Los especialistas consideran tres elementos para determinar que un sueño es de buena calidad. La duración, la continuidad y la profundidad son las características que determinan si una persona logra descansar adecuadamente. Es importante que los periodos sean continuos, sin fragmentación, para que el sueño sea lo suficientemente profundo para facilitar que el organismo repare su funcionamiento diario.

“Más investigación en el área ayudará a reducir la carga de los trastornos del sueño en la sociedad”, advierte esta organización. “Si bien los cambios esporádicos en el sueño y los sueños son normales, hay que considerar que el sueño responde naturalmente a las fluctuaciones ambientales, los factores extremos y las experiencias traumáticas que pueden provocar cambios severos en los patrones de sueño, incluido el contenido alterado del sueño o más pesadillas”, explica. N

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