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Presidio Terrace

(AP Photo/Marcio Jose Sanchez)

El desliz que aprovechó una pareja para comprar la calle de un lujoso barrio de San Francisco por 90.000 dólares

Benito Kozman

Fue, sin dudas, un golpe de suerte. Hace dos años, Tina Lam y Michael Cheng, inversionistas de bienes raíces en San José, California, buscaban parcelas de tierra subastadas en Internet cuando se toparon con “esta extraña propiedad en una gran ubicación”.

“Parte en Pacific Heights, en la ubicación correcta, terreno en un buen barrio. Nos arriesgamos”, contó Cheng al diario Mercury News de San José.

La adquirieron sin verla -asegura- superando a otros 73 postores. Pagaron 90.000 dólares por la calle y sus áreas comunes.

Solo había un pequeño problema: el terreno adquirido por la pareja es donde se encuentra Presidio Terrace, una calle en forma oval que contiene una de las zonas más exclusivas de San Francisco. Entre sus residentes se encuentran nada más y nada menos que la senadora demócrata Dianne Feinstein y la líder de ese partido en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

Las mansiones, como se puede imaginar, tienen altos precios para el ya exorbitante mercado de bienes raíces de San Francisco. Una de ellas salió al mercado el año pasado por 16.9 millones, según un reporte del diario The Washington Post.

Lam y Cheng ahora son los dueños de los espacios comunes de Presidio Terrace, que incluye sus aceras, islotes de jardín, palmeras frondosas y otras parcelas de exuberante vegetación que embellecen 35 mega mansiones.

Pero no está claro cuánto podrán disfrutar de su adquisición: la pareja enfrenta una demanda de los ricos residentes de Presidio Terrace, que no eran conscientes de que su calle estaba a la venta y no están nada contentos con que se haya vendido.

Entonces, ¿cómo fue posible que Lam y Cheng adquirieran la calle? Simple: los residentes no pagaron los impuestos correspondientes a la ciudad, que solo ascendían a la risible suma de 14 dólares anuales.

La Asociación de Propietarios de Presidio, que ha mantenido el espacio desde 1905, culpa a una dirección equivocada, a donde se enviaron por error los pagos de 14 dólares anuales, con destino a un contador que -encima- no había trabajado para la asociación desde la década de 1980. La deuda aumentó a 994 dólares, y la calle se vendió para recuperar los honorarios y las penalizaciones adicionales.

No está claro, tampoco, cómo la Asociación no se percató de que no le cobraban los impuestos.

Pero la Asociación alega ahora no sabía que los impuestos atrasados amenazaban la propiedad de la calle, asegura que no recibió avisos y que nadie en el Presidio Terrace sabía de la adquisición hasta mayo de 2017, cuando un inversionista que representaba a Lam le preguntó si la Asociación quería volver a comprarla, según la demanda.

Scott Emblidge, el abogado de la asociación, emitió una declaración al Mercury News, en la cual calificó a Lam y Cheng de “expertos profesionales de bienes raíces” que esperaron por más de dos años desde la compra en 2015 para acercarse al grupo de propietarios de viviendas “presumiblemente para que la venta de propiedades fuera más difícil de rescindir”.

Cheng y Lam “quieren explotar a su favor un descuido burocrático”, dijo en su comunicado.

Los propietarios en Presidio Terrace han solicitado a la junta de supervisores de la oficina de impuestos de la ciudad una audiencia para rescindir la venta, y está fijada para octubre.

Pero de momento la balanza se inclina a favor de Cheng y Lam.

“El noventa y nueve por ciento de los dueños de propiedades en San Francisco saben lo que necesitan hacer y pagan sus impuestos a tiempo y mantienen su dirección de correo actualizada”, dijo Amanda Fried, portavoz del tesorero y recaudador de impuestos de la ciudad.

“No hay nada que nuestra oficina pueda hacer” sobre la venta. Explicó que hasta donde sabe la Junta de Supervisores de San Francisco “nunca ha hecho una audiencia de rescisión”.

Lam y Cheng podrían alquilar las 120 plazas de estacionamiento a los residentes para comenzar a recuperar su inversión, informó Mercury News.

“Como propietarios legales de esta propiedad, tenemos muchas opciones”, dijo Cheng, pero aclaró que aún no ha decidido nada.