Desesperada por reclutas, Rusia despliega una 'movilización sigilosa'

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Un gato se acerca al cuerpo de un soldado ruso frente a una escuela destruida por un bombardeo en el pueblo de Vilkhivka, Ucrania, el 19 de mayo de 2022. (Finbarr O'Reilly/The New York Times).
Un gato se acerca al cuerpo de un soldado ruso frente a una escuela destruida por un bombardeo en el pueblo de Vilkhivka, Ucrania, el 19 de mayo de 2022. (Finbarr O'Reilly/The New York Times).

Cuatro veteranos rusos de la guerra en Ucrania hace poco publicaron una serie de videos cortos en línea para quejarse de lo que llamaron un “trato mezquino” tras regresar a la región rusa de Chechenia, luego de pasar seis semanas en el campo de batalla.

Uno aseguró que no le habían dado un pago prometido de casi 2000 dólares. Otro se quejó de que un hospital local se había negado a retirarle una esquirla de metralla alojada en su cuerpo.

Sus peticiones públicas de ayuda obtuvieron resultados, pero no los que esperaban. Un asistente de Ramzán Kadírov, el autócrata que gobierna Chechenia, los fustigó extensamente por televisión, los calificó de “ingratos” y los obligó a retractarse. “Me pagaron mucho más de lo que prometieron”, afirmó Nikokai Lipa, el joven ruso que aseguró haber sido engañado.

Por lo general, este tipo de quejas podrían ignorarse, pero la reprimenda instantánea deja en evidencia cómo los funcionarios rusos quieren sofocar cualquier crítica sobre el servicio militar en Ucrania. Necesitan más soldados con desesperación, y ya están empleando lo que algunos analistas llaman una “movilización sigilosa” para atraer nuevos reclutas sin tener que recurrir a un reclutamiento nacional masivo que sería políticamente arriesgado.

Para compensar el déficit de soldados, el Kremlin está recurriendo a una combinación de minorías étnicas empobrecidas, ucranianos de territorios separatistas, mercenarios y unidades militarizadas de la guardia nacional para combatir en la guerra, y a la promesa de cuantiosos incentivos en efectivo para los voluntarios.

“Rusia tiene un problema con el reclutamiento y la movilización”, afirmó Kamil Galeev, analista ruso independiente y exmiembro del Centro Internacional para Académicos Woodrow Wilson en Washington. “Básicamente, está desesperada por conseguir más hombres a través de cualquier medio posible”.

El número de muertos y heridos en el campo de batalla es un secreto muy resguardado en ambos bandos. Las fuerzas militares británicas hace poco estimaron que el número de rusos fallecidos es de 25.000, con decenas de miles más heridos, de una fuerza invasora de 300.000, incluidas las unidades de apoyo.

Soldados ucranianos recuperan piezas de un vehículo militar ruso destruido en Bucha, Ucrania, el 3 de abril de 2022. (Daniel Berehulak/The New York Times).
Soldados ucranianos recuperan piezas de un vehículo militar ruso destruido en Bucha, Ucrania, el 3 de abril de 2022. (Daniel Berehulak/The New York Times).

Sin embargo, los expertos afirman que el presidente Vladimir Putin maniató la iniciativa de movilización desde el principio, al negarse a poner a Rusia en un pie de guerra que permitiera que las fuerzas militares comenzaran a convocar a las reservas. Por lo tanto, el Kremlin ha tratado de componer batallones de remplazo de otras maneras.

Evitar un reclutamiento militar obligatorio para todos los hombres adultos le permite al Kremlin mantener la ficción de que la guerra es una “operación militar especial”, y al mismo tiempo minimizar el riesgo del tipo de reacción negativa pública que provocó el fin de las debacles militares de Rusia en el pasado, como la de Afganistán y la primera guerra chechena.

La indignación pública tras el conflicto en Chechenia provocó que Rusia prohibiera el uso en el campo de batalla de reclutas novatos, es decir, hombres entre 18 y 27 años a los que se les exige un año de servicio militar obligatorio. La revelación de que cientos de ellos habían sido desplegados en Ucrania, entre ellos algunos de los marineros que murieron cuando los ucranianos hundieron el Moskvá, buque insignia de la flota del mar Negro, provocó precisamente la indignación de los padres que el Kremlin había tratado de evitar.

Numerosos analistas han planteado dudas sobre cuánto tiempo podrá Rusia sostener su ofensiva en Ucrania sin una movilización general. Igor Girkin, analista militar y crítico frecuente de la estrategia de Ucrania, ha afirmado que es imposible que Rusia conquiste todo el país sin una.

Pero el Kremlin parece decidido a evitar tomar una medida tan drástica. En su lugar, las oficinas de reclutamiento han recurrido a llamar repetidas veces a los reservistas con el fin de ofrecerles incentivos monetarios para despliegues militares cortos. Los anuncios de ofertas en línea colocados por las oficinas regionales de reclutamiento del Ministerio de Defensa también se desbordan con miles de publicaciones para personas con especialidades militares. Los anuncios recientes en sitios de búsqueda de empleos generales como Head Hunter incluyeron unidades que buscaban ingenieros de combate, cualquiera que pudiera operar un lanzagranadas e incluso un comandante para un escuadrón de paracaidistas.

Los salarios que se les ofrecen a algunos voluntarios, que pueden oscilar entre 2000 y 6000 dólares al mes, superan con creces el salario mensual promedio en Rusia, el cual ronda los 700 dólares. Los contratos previos a la guerra para soldados a veces eran tan irrisorios que en ocasiones rondaban los 200 dólares al mes.

Los anuncios rusos en línea evitan mencionar a Ucrania, y las ofertas a corto plazo, por lo general de tres meses, procuran restarle importancia al riesgo de no regresar nunca a casa. “Quizás sea necesario para lograr que entren en el Ejército, y una vez allí, tienen que arreglárselas como pueden”, afirmó Galeev.

El alto número de muertos entre los soldados de las repúblicas más pobres pobladas por minorías étnicas, como Daguestán en el Cáucaso y Buriatia en el sur de Siberia, indica que llenan las primeras filas del frente en cantidades desproporcionadas. Las estadísticas recopiladas por MediaZona, un medio de comunicación independiente, a partir de fuentes públicas, revelan 225 muertos en Daguestán hasta junio, junto con 185 en Buriatia, en comparación con nueve de Moscú y 30 de San Petersburgo.

Los reclutas provenientes de minorías en particular son presionados para firmar contratos. “Les dicen que si regresan a su ciudad natal no conseguirán ningún empleo, por lo que es mejor quedarse en el Ejército para ganar dinero”, aseguró Vladimir Budaev, portavoz de la Fundación Buriatia Libre, una organización antibélica en el extranjero para los buriatos, una minoría indígena.

Existe un antiguo tabú que también se está dejando de lado en esta búsqueda de soldados.

Las autoridades de Chechenia, Daguestán e Ingusetia han anunciado que formarán regimientos compuestos en su totalidad por hombres de la región, aparentemente con la esperanza de que el nacionalismo local inspire a más voluntarios. Las fuerzas militares habían evitado este tipo de reclutamiento desde la época del zarismo por temor a fomentar movimientos separatistas.

En la batalla por Lugansk y Donetsk en la región del Dombás en Ucrania oriental, las fuerzas militares rusas no han recurrido a amabilidades como las bonificaciones monetarias. El servicio militar es obligatorio para los hombres entre 18 y 65 años en las zonas bajo control ruso, y los combatientes de primera línea son principalmente reclutas locales.

Dado que son ciudadanos ucranianos, los miles de muertos y heridos tienen un impacto mínimo en Rusia, por lo que el Kremlin es particularmente displicente respecto de sus bajas, aseguran los expertos.

Algunos han sido tomados directamente de las calles y enviados a las trincheras con poco o ningún tipo de entrenamiento y armas viejas, según familiares y analistas militares. “Es el modelo colonial de utilizar a los lugareños como carne de cañón”, afirmó Galeev.

© 2022 The New York Times Company

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