¿Por qué DeSantis no condena la manifestación neonazi frente evento republicano en Tampa? | Editorial

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Courtesy: Red Banyan

Los manifestantes neonazis de la Florida volvieron a salir de su escondite el pasado sábado, esta vez frente a una importante conferencia republicana: la Cumbre de Acción Estudiantil de Turning Point USA, celebrada en Tampa.

Pusieron su ideología llena de odio en plena y repugnante exhibición, agitando banderas con suásticas y símbolos de las SS de supremacía blanca, y enarbolando pancartas con insultos antisemitas. Y en algún lugar de la mezcla de manifestantes, se desplegó una bandera con la leyenda “DeSantis Country” (País de DeSantis).

Un portavoz de Turning Point USA, un grupo estudiantil de derecha, repudió a los incitadores al odio. “Turning Point condena 100% estas ideologías en los términos más firmes”, dijo Andrew Kolvet. Dijo que su grupo no sabía quiénes eran los manifestantes ni por qué estaban allí.

No hay ningún misterio. La lista de oradores de la conferencia incluía al gobernador Ron DeSantis, los representantes republicanos Matt Gaetz, Marjorie Taylor Greene y Lauren Boebert y, como broche de oro, a Josh Hawley, el senador de Missouri ahora más conocido por incitar a los alborotadores del 6 de enero levantando el puño y luego huir de las multitudes que atacaban el Capitolio de Estados Unidos.

Entre los temas de conversación en la conferencia estuvieron el negar la existencia de las personas transexuales, la retórica en contra de la vacuna para el COVID y la continuación de la mentira de que las elecciones de 2020 fueron robadas.

Coquetear con el odio con fines políticos conduce a esto. Esta manifestación de un grupo de personas que abrazan el fascismo y algunos de los símbolos más horribles conocidos por la humanidad no fue sorprendente. Era previsible.

Acto de odio

Y horripilante. O, como lo llamó el Museo del Holocausto de la Florida, un “acto indefendible de puro odio”.

El presidente del museo, Mike Igel, dijo en un comunicado: “Esto no es sobre política o religión. Se trata de humanidad. El Museo del Holocausto de la Florida hace un llamamiento a todos, judíos y no judíos, independientemente de su afiliación política, para que condenen este antisemitismo flagrante en los términos más enérgicos posibles. Esto debería importarnos a todos”.

Sí, eso es lo que deberían hacer todos sin importar la tolda política.

Entonces, ¿dónde estaba DeSantis en esto? Encabezó la cumbre de Turning Point el viernes por la noche. Es el político de mayor rango en el estado. ¿Dónde estuvo su condena pública? La Junta Editorial preguntó a su portavoz si tenía algún comentario sobre esta erupción de extremismo justo afuera de una conferencia en la que participó.

No hemos obtenido respuesta. Pero este tipo de reacción no nos sorprende.

Tampoco ha sido un incidente aislado. El Museo del Holocausto, en el centro de St. Petersburg, fue pintado con grafitis antisemitas en mayo, y la policía lo calificó de delito de odio.

Y durante un fin de semana de enero, más de estos repugnantes trolls ondearon banderas nazis cerca de una plaza comercial del área de la Universidad de la Florida Central y en un paso elevado de la Interestatal 4. ¿Dónde estaba DeSantis esa vez? Tardó días en responder y fue solo para encogerse de hombros ante el comportamiento apenas mostró un parpadeo de indignación, llamando “imbéciles” a los manifestantes— y luego atacó a los demócratas.

Esta reacción describe el liderazgo de la Florida. Ignorar al monstruo del antisemitismo en favor de los juegos políticos.

Las palabras importan en la lucha contra el odio, especialmente desde la cúpula del gobierno estatal. Pero el silencio también importa.

Igel, del Museo del Holocausto de la Florida, se aseguró de agradecer a DeSantis y a la Legislatura de la Florida su apoyo para ampliar el Museo del Holocausto, diciendo que la misión del museo es educar “a las generaciones futuras para prevenir el antisemitismo y el odio de todo tipo”.

Eso es está bien. Por lo visto, no hay suficiente educación sobre los horrores infligidos por los nazis.

Y el gobernador, si tuviera una pizca de decencia, usaría su plataforma de gran alcance para decirlo, en voz alta e inequívoca, cada vez que ese odio antisemita hace acto de presencia en la Florida.

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