Se derrumba la demanda de vacunas y los estados norteamericanos rechazan cientos de miles de dosis

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Una mujer recibe la vacuna de Johnson & Johnson Covid-19 en un centro pop-up en la playa en South Beach, Florida, el 9 de mayo de 2021
Agencia AFP

NUEVA YORK.- Varios estados norteamericanos están rechazando las dosis de vacunas de Covid-19 que les asignó el gobierno federal, y el promedio de dosis administradas diariamente en Estados Unidos descendió por debajo de los dos millones por primera vez desde principios de marzo. Los expertos dicen que la disminución de los pedidos de los estados refleja que en Estados Unidos la demanda de vacunas está cayendo en picada.

Según información de la agencia Associated Press, los funcionarios de Wisconsin solo pidieron el 8% de las 162.680 dosis que el gobierno federal les tenía reservadas para la semana próxima. Iowa solo solicitó el 29% de las dosis destinadas al estado. Y para la semana que viene, en Illinois planean solicitar solo el 9% de las dosis asignadas para todas las ciudades del estado, excepto Chicago.

Carolina del Norte, Carolina del Sur, el estado de Washington y Connecticut también están reduciendo sus pedidos de vacunas.

Frente al derrumbe de la demanda de vacunas y la desaceleración de la propagación del virus en Estados Unidos, la administración Biden enfrenta cada vez más presiones para compartir su excedente de dosis con países como la India, arrasada por una catastrófica ola de contagios. Cerca del 83% de las vacunas han sido administradas en países de ingresos altos y medio altos, mientras que en los países de ingresos bajos solo se administró el 0,3% de las dosis.

Una clínica de vacunación instalada antes de un juego de béisbol el martes pasado en Seattle. Washington es uno de los tantos estados que redujo el número de pedido de dosis del suero al gobierno federal
Associated Press

Una clínica de vacunación instalada antes de un juego de béisbol el martes pasado en Seattle. Washington es uno de los tantos estados que redujo el número de pedido de dosis del suero al gobierno federal (Associated Press/)

Amesh A. Adalja, especialista en enfermedades infectocontagiosas en el Centro para la Seguridad Sanitaria de la Escuela de Medicina Johns Hopkins, dice que la variación en la demanda era esperable, que después de que las personas más interesadas en ser vacunadas recibieran las dosis, el proceso de vacunación adquiriría “un perfil más problemático”.

Adalja dice que hay personas que dudan de vacunarse o que tienen otras razones para no hacerlo, y eso llevó a una caída de la demanda. En todo el país, desde el pico de mediados de abril, con 3,38 millones de dosis administradas por día, las dosis diarias promedio cayeron cerca de un 41%. A su vez, eso hizo que los estados ordenaran menos dosis que al comienzo.

Pero algunos lugares, como la Ciudad de Nueva York, Maryland y Colorado todavía siguen solicitando la cantidad total que tienen asignada. Para aumentar nuevamente la demanda, los funcionarios tienen que hacer que la vacuna sea lo más accesible que se pueda, dice Adalja, como aumentar la disponibilidad de clínicas sin turno previo o incluso lanzar una campaña de vacunación puerta a puerta.

La vacuna de Johnson & Johnson es altamente conveniente, ya que es monodosis y puede almacenarse a temperaturas de refrigeración normal por lo menos durante tres meses, lo que facilita considerablemente su distribución. Pero la cuota de esa vacuna ha sido baja en Estados Unidos, tras una suspensión por casos extremadamente infrecuentes de coágulos sanguíneos que fue levantada el mes pasado, y que contribuyó a la caída de las vacunaciones en general.

“Cuando se pausa la aplicación de una vacuna, es muy difícil reanudarla”, dice Adalja. Ante la caída de las inoculaciones, el presidente Joe Biden cambió la estrategia de su gobierno para combatir la pandemia. Los cambios incluyen la creación de un depósito federal de dosis de vacunas disponibles para los estados cuando las necesiten, en lugar de distribuirlas estrictamente en función de su población, y la inversión de millones de dólares en “ampliación comunitaria”, para llegar a las comunidades desatendidas, los jóvenes norteamericanos y quienes dudan en hacerse aplicar la vacuna.

Los centros de vacunación masiva pasarán a segundo plano, y se privilegiarán a apertura de vacunatorios más pequeños. Las farmacias permitirán que la gente se vacune sin turno, y las clínicas móviles y temporales distribuirán vacunas, en particular en las zonas rurales. Los funcionarios federales también planean contratar la asistencia de médicos familiares y otros referentes comunitarios.

Adalja advierte que si el país quiere vacunar a más personas, los lineamientos federales deberían tener especial cuidado en evitar “ningunear la vacuna” y hacer hincapié en sus virtudes. El experto sugiere que las restricciones sanitarias, como las referidas a los viajes y el uso de tapabocas, podrían relajarse del todo para las personas vacunadas, como una forma de fomentar la inmunización. “Están varios pasos detrás de lo que infectólogos como yo les decimos que pueden hacer a las personas que están totalmente vacunadas.”

Los expertos advierten que con la propagación de variantes más contagiosas del virus, los estados donde la vacunación se está atrasando –especialmente en el sur–, podrían ser particularmente vulnerables a brotes en las próximas semanas. Texas y Carolina del Norte están por debajo del promedio nacional de vacunaciones, con cerca del 40% de la población que recibió al menos una dosis. En Alabama, Mississippi y Louisiana, recibieron la primera dosis cerca de un tercio de los residentes adultos.

Traducción de Ignacio Mackinze

The New York Times

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