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Tenis femenino: fuerte polémica con la WTA por un acuerdo de la organización con Arabia Saudita

Chris Evert y Martina Navratilova
Chris Evert y Martina Navratilova - Créditos: @Marvin Joseph

Durante muchos años, Chris Evert y Martina Navratilova, ex jugadoras de tenis, quienes entre 1974 y 1991 ganaron 18 títulos individuales de Grand Slam, fueron siempre las finalistas de los torneos más importantes. Fue con los años que de ser oponentes, a veces en partidos con una intensidad que parecía personal, pasaron a ser íntimas amigas. Además de luchar al mismo tiempo contra un cáncer.

Sin embargo, en sus 50 años dentro del mundo del tenis, ambas entendieron que su compromiso con el juego tenía una causa común: la construcción de una Gira de la Asociación de Tenis Femenino fundada en la igualdad, para empoderar a las mujeres en un mundo dominado por los hombres.

Chris Evert y Martina Navratilova en su juventud
Chris Evert y Martina Navratilova en su juventud - Créditos: @Twitter

Pero ahora ambas consideran que su trabajo está en peligro debido a que los funcionarios del Women ‘s Tennis Association Tour, sin consultar adecuadamente con las jugadoras que son la base misma del deporte, están a punto de acordar organizar la Next Gen WTA Finals en Arabia Saudita.

Según expresaron, esta decisión es totalmente incompatible con el espíritu y el propósito del tenis femenino y de la propia asociación: “Apreciamos plenamente la importancia de respetar las diversas culturas y religiones”, comenzaron diciendo en una nota de opinión publicada en el diario estadounidense The Washington Post.

Las ex tenistas pasaron de ser las más feroces rivales a compartir una amistad única
Las ex tenistas pasaron de ser las más feroces rivales a compartir una amistad única - Créditos: @Twitter

“Por eso, y no a pesar de ello, nos oponemos a que el torneo más importante del circuito se conceda a Riad. Los valores de la WTA contrastan notoriamente con los del anfitrión propuesto. Este no sólo es un país donde las mujeres no son vistas como iguales, sino que es un país donde el panorama actual incluye una ley de tutela masculina que esencialmente convierte a las mujeres en propiedad de los hombres. Un país que condena a la comunidad LGBTQ hasta el punto de posibles sentencias de muerte. Un país cuyo historial a largo plazo en materia de derechos humanos y libertades básicas ha sido motivo de preocupación internacional durante décadas”, justificaron.

“Según la ley saudí , una mujer debe tener un tutor masculino para casarse y, cuando lo tiene, la tutela pasa a su marido. A las esposas se les exige “obedecer” a sus maridos en cuestiones tales como si deben viajar juntos, dónde vivir y la frecuencia de las relaciones sexuales. El estatus desigual de las mujeres sigue profundamente arraigado en la ley saudita, y las mujeres que protestan activamente contra esta injusticia corren el riesgo de ser encarceladas indefinidamente, ya que necesitan el permiso de un tutor masculino para salir de la prisión incluso después de haber cumplido sus sentencias”, explicaron las ex tenistas en el artículo que fue publicado hoy en el diario online.

Por estos motivos sostuvieron: “Organizar allí la final de la WTA no representaría un progreso, sino una regresión significativa”. Después de este descargo, las mujeres, miembros del Salón de la Fama del Tenis Internacional, sugirieron algunas recomendaciones para tratar el acuerdo en una “discusión abierta y honesta”.

En primer lugar, sugirieron que la junta directiva de la WTA, la junta directiva de WTA Ventures, el torneo y el consejo de jugadores deberían llevar a cabo una sesión abierta que incluya presentaciones a las jugadoras por parte de expertos en derechos humanos.

“Debería haber un sano debate sobre si el “progreso” y el “compromiso” son realmente posibles, o si organizar un torneo que será la joya de la corona saudita involucraría a los jugadores en un acto de lavado deportivo simplemente por el simple hecho de obtener plata”.

En segundo lugar exigieron que la asociación redacte un marco de derechos humanos e implementarlo para proteger a los jugadores, aficionados, patrocinadores y trabajadores.”Sin este marco establecido que todos los anfitriones de torneos deben respetar, la WTA pone a su gente en riesgo”, sentenciaron.

Y ejemplificaron: “En Arabia Saudita, las activistas por los derechos de las mujeres se han enfrentado a arrestos, detenciones, prohibiciones de viajar e incluso torturas. Tan recientemente como 2020, una activista que hizo campaña simplemente por el derecho de la mujer a conducir fue sentenciada a casi seis años de prisión”.

“Organizar un torneo allí representaría un importante retroceso, en detrimento no sólo del deporte femenino, sino de las mujeres. Esperamos que esto cambie algún día, ojalá dentro de los próximos cinco años. De ser así, respaldaríamos la participación allí”, concluyeron.