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Shakira se reconstruye en ‘Las mujeres ya no lloran’

“La loba está en todas partes en este disco”, dijo Shakira. “La loba es lo que me ayudó a reconstruirme”. (A.J. Mast/The New York Times)
“La loba está en todas partes en este disco”, dijo Shakira. “La loba es lo que me ayudó a reconstruirme”. (A.J. Mast/The New York Times)

El álbum reúne música y colaboradores de todo el continente americano y se sumerge en el rock, el electropop, el trap, la bachata dominicana, el afrobeat nigeriano y la cumbia.

Para Shakira, 2022 fue un año doloroso. Décadas de sencillos exitosos e innovadores colaboraciones de pop latino no pudieron aislar a la estrella colombiana de las crisis personales. Bajo el resplandor que alumbra a las parejas famosas, rompió con el futbolista Gerard Piqué, su pareja durante 11 años y padre de sus dos hijos, Milan y Sasha. Su padre fue hospitalizado dos veces por una caída que le causó un traumatismo craneoencefálico; en 2023 necesitó una nueva operación cerebral.

Shakira también se enfrentaba a cargos de evasión fiscal en un prolongado caso en el que se debatía si de 2012 a 2014 había vivido principalmente en España; declaró su residencia allí en 2015. El pasado noviembre llegó a un acuerdo de una multa de 7,5 millones de euros (unos 8,2 millones de dólares), alegando “el mejor interés de mis hijos”. Pocos días antes, Shakira había recogido el Grammy Latino a la canción del año por “Shakira: Bzrp Music Sessions, Vol. 53”, una colaboración con el productor argentino Bizarrap en el que empleó un juego de palabras claramente dirigido a Piqué y su novia.

La canción formó parte de una serie de sencillos que Shakira lanzó y que hacían referencia directa a la ruptura: la sarcástica “Te felicito”; la arrepentida “Monotonía”; la sesión de Bizarrap; “Acróstico”, una balada en la que prometía a sus hijos que seguiría siendo fuerte; y “TQG” (sigla de “Te quedó grande”), un burlón dueto de reguetón con la estrella colombiana Karol G, quien había sufrido su propia ruptura sentimental pública. “TQG” ha acumulado más de mil millones de reproducciones.

Esas canciones reaparecen en el primer disco de Shakira desde 2017, Las mujeres ya no lloran, que saldrá a la venta el viernes. Todas sus canciones, excepto una, tratan de altibajos románticos, perfeccionados en estructuras pop nítidas y afinadas. El álbum continúa la tendencia de Shakira por reunir música y colaboradores de todo el continente americano, sumergiéndose en el rock, el electropop, el trap, la bachata dominicana, el afrobeat nigeriano y la cumbia y la polka regionales mexicanas. Entre sus invitados se encuentran Cardi B, Ozuna y Rauw Alejandro. Ninguno de ellos eclipsa a Shakira, quien se muestra juguetona o visceral según lo exija cada momento.

Shakira conversó sobre el disco desde la cocina de paredes blancas de su casa de Miami, donde había una freidora de aire en la encimera detrás de ella y un conejito en un corral a su lado. A diferencia de Barcelona, Miami es un centro neurálgico del pop latino donde, dijo, “tengo la sensación de que ahora haré mucha más música”. Vestida con una camiseta negra sin mangas, con el cabello en largas ondas rubias, Shakira habló alegre y locuazmente de un disco que, para ella, fue “alquímico”. A continuación, extractos editados de la conversación, traducida del inglés.

¿El álbum cuenta una historia? En las primeras canciones, te preguntas cómo aferrarte a alguien. Pero ya al final, estás muy enfadada.

Hay una narrativa. Es un álbum conceptual sin que fuera mi intención inicial. Sabes, nadie planea sufrir una ruptura como la que tuve. Y la disolución de una familia, que es probablemente una de las cosas más dolorosas que puede experimentar un ser humano. Pero ocurrió. Si la vida te da limones, haces limonada. Eso es lo que hice con este disco: utilizar mi propia creatividad para procesar mi frustración, mi rabia y mi tristeza. Transmuté o transformé el dolor en productividad.

El título del disco,
Las mujeres ya no lloran
, procede de la canción que afronta la ruptura de forma más específica: “Bzrp Music Sessions, Vol. 53”.

Fue la más directa. Pero empecé a hablar de lo que me pasaba a través de “Te felicito” y “Monotonía”. En el video [de “Monotonía”], aparezco con un agujero en el pecho, porque esa es exactamente la sensación física que tuve cuando lidiaba con mi pérdida. Casi sentía que la gente podía ver a través de mi pecho, ver lo que había detrás. Pero con cada canción que escribía, me reconstruía a mí misma. Fue como recomponer mis huesos. Por eso me decidí por este título, Las mujeres ya no lloran. El llanto en sí siempre será un mecanismo de supervivencia para los seres humanos. Es una parte importante de la vida. Y siento que las mujeres de hoy no necesitamos que nos digan cómo tenemos que curarnos, cómo tenemos que lamer nuestras heridas. Somos nosotras quienes tenemos que seguir adelante y preservar nuestra especie, preservar la supervivencia de nuestra descendencia, de las lobas que somos.

Una de las nuevas canciones, “(Entre paréntesis)”, termina contigo retomando el aullido de “Loba”.

La loba está en todas partes en este disco. La loba es lo que me ayudó a reconstruirme. Tuve mi época en la que le aullaba a la Luna, me lamía las heridas. Y conecté con esa mujer primitiva que llevo dentro, para simplemente cantar y bailar su dolor, para exorcizarlo. Creo que las mujeres tenemos una fuerza y una intuición especial, un instinto natural de supervivencia. Cuando realmente queremos sobrevivir a una situación, solo tenemos que encontrar ese ser dentro de nosotras, para proteger a la manada.

También encontré un apoyo enorme en mujeres que han pasado por cosas peores que yo y que me han enseñado lecciones increíbles. Durante siglos, la sociedad nos ha colocado en un lugar de víctimas, desde la Inquisición, cuando nos quemaban en la hoguera. Creo que las mujeres nos estamos rebelando contra eso. Solo tenemos que luchar por lo que queremos y sanar de la forma que queramos. En algún momento esas lágrimas tienen que transformarse en lágrimas de triunfo.

¿Te ayudó tu popularidad, tu fama, a superar esos años difíciles?

El hecho de ser una celebridad no. No solo tuve que afrontar la disolución de mi familia, sino que tuve que hacerlo con los periodistas en mi puerta, con la gente hablando de ello, con yo misma enterándome de cosas por la prensa. Fue realmente muy doloroso. Pero mis fans me conocen, me comprenden y perdonan mis errores, y me apoyan, tome las decisiones que tome. Me emociono cuando hablo de ello, porque sinceramente nunca pensé que me iban a apoyar de la forma en que lo han hecho. Pero me han mostrado la mejor versión de mí misma, y me han hecho creer que valgo la pena y que debo seguir adelante. Ellos y mis hijos han sido definitivamente la mayor ayuda, el mayor apoyo que he recibido.

También hubo personas que me dieron la espalda, personas que trabajaban para mí y me traicionaron. Y tuve que enfrentarme a todo al mismo tiempo. Y luego mi padre tuvo un accidente terrible que lo dejó con problemas neurológicos. Mi padre siempre ha sido mi mejor amigo, así que no estuvo allí para darme sus mejores consejos cuando más lo necesitaba. Fue un periodo de dolor extremo. Solo escribir las canciones me permitió reconstruirme.

Son muchos cambios.

Mi esencia sigue siendo la misma. Creo que en el fondo soy la misma niña de Barranquilla. Me rijo por los mismos principios que me inculcaron desde muy pequeña. Pero mi mente, mis opiniones, mis ideas cambian. Mis dogmas, mis doctrinas. Pero no mi amor, mis principios morales y mi ética. Están en este núcleo. Están conservados en formol.

¿Qué hay en ese formol?

Intentar hacer lo correcto. Estar ahí para quienes quiero y quienes me quieren. No hay ninguna religión ni ningún conjunto de normas institucionales superiores que guíen esos principios. Simplemente quiero intentar hacer lo correcto, porque así soy yo y eso es lo que quiero inculcar a mis hijos.

A lo largo de los años, has hecho todo tipo de duetos y colaboraciones, y tienes muchos más en este disco. ¿Cómo decides a quién le toca hacer una canción con Shakira?

No es un proceso premeditado. Creo que cada canción tiene sus propias exigencias. Para “Puntería”, pensé: “Qué genial sería tener a una mujer rapera aquí”. La única persona que me vino a la mente fue Cardi B. Acababa de conocerla en París y me pareció muy simpática. Así que me puse en contacto con ella, le envié la canción y se puso a trabajar de inmediato. La verdad es que fue un enorme placer trabajar con ella. Me parece increíblemente creativa, ingeniosa, directa y genuina.

Hiciste dos canciones audaces con dos bandas de musica regional mexicana, Grupo Frontera y Fuerza Regida.

Colombia y México siempre han tenido lazos muy estrechos, y fue maravilloso experimentar con este género. Una de las mejores sesiones de estudio que he tenido fue con el Grupo Frontera. Acababa de llegar de hacer surf en Malibú, y llegué al estudio con el cabello todavía mojado, y ellos estaban allí. Entraron con una energía pura y genuina. Tocamos esta canción y fue uno de los momentos más divertidos y estimulantes que he vivido en un estudio de grabación, un auténtico momento de músico.

“El jefe”, la canción con Fuerza Regida, no trata de amor ni de desamor, sino de una trabajadora mal pagada que odia a su jefe.

Quise prestar mi voz a quienes no la tienen. Hay mucha gente que no puede hablar de sus jefes. Y en el video, traje un caballo de paso fino colombiano. Tiene un trote increíble porque lo hace al ritmo de la música, ¡y pude montarlo!

Has realizado muchas
transformaciones
transculturales de tus canciones: versiones de tango, versiones de Bollywood.

Me encanta estudiar las culturas. Me gusta estudiar sus formas de expresión a través del arte y la danza. Ojalá pudiera saber bailar todas las culturas del mundo. Pero hago mi tarea y mis investigaciones e intento hacer mi propia interpretación, porque mi cuerpo solo puede moverse de determinadas maneras.

La música latina sigue llegando a un público más amplio en todo el mundo, y en la actualidad hay muchas fusiones internacionales, transfronterizas, algo que has estado haciendo desde hace décadas. ¿Ha cambiado algo en los últimos años?

Han cambiado y evolucionado muchas cosas en nuestra industria. Cuando empecé a cantar en inglés o a presentar canciones como “Hips Don’t Lie” o “La tortura” en la radio estadounidense, solo había unos pocos gatekeepers que decidían lo que iba a salir al aire. Ahora, la gente decide por sí misma a través de las redes sociales y las plataformas digitales. Así que la música se ha democratizado.

Cuando empecé, tuve que luchar de verdad en una industria dominada por los hombres en Colombia, en América Latina. Tuve que ir de emisora en emisora, convenciendo a los directores, a los ejecutivos de las discográficas y a los periodistas. Tuve que convencer a demasiadas personas… ¡era agotador!

Cuando se hablaba de Colombia, se mencionaban solo las drogas. Recuerdo aquellos titulares cuando salí por primera vez, como el de una revista estadounidense que dijo: “Shakira es la segunda mayor exportación de Colombia”. Había muchos prejuicios, muchos “no”, muchas barreras que superar. Por aquel entonces yo estaba en un desierto, rompiendo piedras bajo el sol abrasador. Pero me siento orgullosa del momento que vive ahora la música latina.

Has escrito canciones tanto en inglés como en español. ¿Son mentalidades diferentes?

El inglés es el idioma al que recurro cuando estoy en el estudio. Es amigable con la tecnología: todos los términos técnicos están en inglés, así que cuando hablas con ingenieros, cuando hablas con músicos, es más fácil utilizar el inglés. Pero el español es mi lengua materna y siempre será mi idioma más visceral.

“Última” parece una de las canciones más emocionalmente vulnerables del disco, llena de sentimientos sobre el arrepentimiento y los recuerdos, y sobre la decisión de no volver atrás.

Era la última canción del disco, y por eso lo llamé así. Teníamos todas las canciones terminadas, pero yo pensaba: “no, no voy a poder cerrar este disco. Me voy a ahogar con esta canción. Está atascada aquí, es un quiste, necesito extirparla”. Así que me metí en el estudio, la produje, la escribí, la terminé y la canté en un día. Y también es la última canción que pienso escribir sobre ya sabes quién, el que no debe ser nombrado: Voldemort.


Jon Pareles
ha sido el crítico principal de música pop del Times desde 1988. Ha estudiado música, ha tocado en bandas de rock, grupos de jazz y conjuntos clásicos y fue DJ de una emisora de radio universitaria. Anteriormente fue editor en Rolling Stone y Village Voice. Más de Jon Pareles

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