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La ruta de la noche joven: previas, boliches y mucho gasto hasta bien entrada la madrugada en Pinamar

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A partir de las 0 horas los jóvenes empiezan a copar distintos puntos de la ciudad de Pinamar. Hacen
24 01 24 A partir de las 0 horas los jóvenes empiezan a copar distintos puntos de la ciudad de Pinamar. Hacen "la previa" en algún bar o espacio público y luego se van a bailar. Los menores que no pueden ingresar a los boliches se quedan cerca de la costa. - Créditos: @Marcelo Aguilar

PINAMAR (Enviado especial).– Toda segunda quincena de enero, la temporada en este destino se caracteriza por la prolífica llegada de jóvenes. Y este año no fue la excepción, aún ante la crisis económica. Según estimaron fuentes de la Secretaría de Turismo local a LA NACION, alrededor de 30.000 chicos deambulan por la calles de la ciudad; la mayoría de ellos tienen un mismo objetivo, “disfrutar la noche”.

Para los chicos de entre 16 y 23 años, la nocturnidad empieza cerca de las 22. Pero eso no implica salir todavía. Un gran cúmulo de jóvenes, con el incremento de los precios y la desvalorización del peso como excusa, optan por abaratar costos o ahorrar. Así, comen en los departamentos que alquilan antes que en restaurantes. Solo un pequeño puñado se inclina por salir. Y cuando lo hacen terminan en locales de comida rápida o hamburgueserías.

Avenida del Mar, uno de los puntos de encuentro de los jóvenes en Pinamar
Avenida del Mar, uno de los puntos de encuentro de los jóvenes en Pinamar - Créditos: @Marcelo Aguilar

Así, a primera hora de la madrugada recorren la avenida Ingeniero Bunge, una de las principales de este destino, en la búsqueda de lugares donde tomar un trago. De entre todas las ofertas, una de las que se destaca es Morena Bar, que, noche tras noche, registra una gran afluencia de adolescentes. “Pinamar es el núcleo de la juventud. Y acá viene un gran número de ellos, a cualquier hora de la noche o la madrugada. Lo que más se pide son tragos con jugo”, detalla un empleado a este medio.

Luego, los jóvenes se dirigen hacia la rotonda de Avenida del Mar, punto medio entre los dos principales boliches de la ciudad. Pero no es tiempo todavía de ir a bailar. Antes, aprovechan para pasar por algún kiosco para comprar “provisiones” para una jornada larga. “La mayoría de los que vienen a este almacén compran chicles, agua, jugo o gaseosas, que usan para rebajar cualquier bebida alcohólica que estén tomando y luego continuar con la ‘fiesta’”, señalan a LA NACION los encargados de un kiosco que rebalsa de chicos.

Concluida la “previa”, los mayores de edad caminan taciturnos hacia los locales bailables de preferencia, mientras los más chicos se “adueñan” de la rotonda. El primer grupo puede optar por ir a Boutique, gerenciado por Víctor Stinfale, o a UFO Point. Entre los dos, en los últimos días, según fuentes del Municipio, convocaron a unas 6000 personas.

“Parece domingo”. Comercios abiertos, transporte vacío y poca gente para un miércoles atípico en la ciudad

La noche termina alrededor de las cinco o las seis. En esa etapa, los grupos de amigos pueden elegir entre regresar en taxi a sus respectivos departamentos o demorar la vuelta unas horas más y aprovechar para ir comer algo. “A la madrugada este negocio explota. Durante horas, los chicos toman alcohol sin ingerir ningún alimento. Es por eso que vienen acá, comen y cierran el día”, indica un empleado de una reconocida cadena de comida rápida.

Los gastos

Serena y Juana, con tragos en sus manos, hacen cálculos sobre lo que gastan durante una noche típica en este destino: “Normalmente, la primera parada es un bar. Ahí, gastás alrededor de $6000. Tomás un shot y dos tragos. Luego vas para el boliche. La entrada ronda los $10.000. Ahí adentro no hacemos consumiciones, porque los precios son altos. Una vez que salimos, cerca de las cinco o seis de la mañana, vamos a algún local de comida rápida, donde comemos por $8000. Finalmente, usamos unos $6000 en taxi para volver al departamento. En total, gastamos noche tras noche unos $30.000″.

Los chicos pueden gastar unos 30.000 pesos por salida
Los chicos pueden gastar unos 30.000 pesos por salida - Créditos: @Marcelo Aguilar

Tony, Nicolás y “Chino” coinciden con la cifra ofrecida por las dos chicas. Ellos, durante el día, van al balneario El Pájaro. “Nosotros ahorramos durante todo el día. No vamos a la playa, comemos poco al mediodía, picamos algo a la tarde y el resto lo invertimos en la noche. De los 15 días que vamos a estar acá, pretendemos salir todos y gastar en todos”, suman. El dato no es menor: si el costo por día es de $30.000, en dos semanas pueden desembolsar casi medio millón de pesos.

Mientras se preparan un trago con fernet y una bebida de cola, a escasos metros de la rotonda entre las avenidas Bunge y Del Mar –dos calles por las que hay una constante circulación de jóvenes y que fueron designadas como corredores nocturnos por la Municipalidad–, Dante y Facundo hablan con LA NACION y ofrecen algunas alternativas “económicas”: “Hay días en los que no vamos a los bares y compramos alcohol en un kiosco. Nos rinde más y amortizamos el gasto. Una botella de vodka está alrededor de $4000. Y la podes usar más de un día”.

A la espera de entrar en Boutique
A la espera de entrar en Boutique - Créditos: @Marcelo Aguilar

El recorte, cuentan los chicos, puede estar también orientado hacia el boliche o el regreso a casa: “En nuestro caso, hacemos todo lo posible para ingresar a los locales bailables gratis, sin tener que pagar. Eso es posible si tenés algún contacto o algún amigo dentro. Y también nos ahorramos unos pesos volviendo a pie”. “Si sacás esas dos cosas, con $25.000 podés andar sin ningún problema”, resaltan. Y cierran: “La idea es divertirse, pasarla bien y disfrutar de la noche pinamarense”.

No solo en Pinamar se produce este fenómeno, sino que tiene su espejo en Mar del Plata, que en los últimos años se convirtió en una meca del turismo joven. De hecho, desde el Ente Municipal de Turismo y Cultura afirmaron que cuatro de cada diez visitantes integran este segmento.. Así, como ya publicó LA NACION, el fin de semana pasado, los paradores de las playas del sur y los de Playa Grande convocaron a unas 200.000 personas. La cifra es equivalente a una cuarta parte de la población residente en la ciudad. Y el gasto promedio por día, según los cálculos de los propios jóvenes, es de 50.000 pesos o más.