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Cuando recibir tratamiento de salud mental define tu identidad política

Lina Hidalgo en un mitin de campaña en Houston el 15 de octubre de 2022. (Meridith Kohut/The New York Times).
Lina Hidalgo en un mitin de campaña en Houston el 15 de octubre de 2022. (Meridith Kohut/The New York Times).

HOUSTON — Lina Hidalgo, la joven demócrata con un futuro prometedor que fue electa para ocupar el cargo de mayor rango en el condado de Harris, el más populoso de Texas, sorprendió a muchos el verano pasado cuando anunció que ingresaría a una clínica residencial de salud mental porque sufría una grave depresión.

Llevaba años de sufrir en silencio, incluso durante la época en que dirigió con gran asertividad la respuesta de Houston a la pandemia de coronavirus y ayudó a los residentes de todo el condado a lidiar con inundaciones y un periodo de clima invernal devastador.

Por desgracia, su estado mental se agravó durante la despiadada contienda por la reelección en 2022. Sus colaboradores sabían que algo estaba mal, pues canceló algunos eventos de campaña y no pasaba suficiente tiempo con los miembros del equipo, pero muy pocos estaban enterados de cuán difícil se había tornado la situación.

“Recuerdo haber tenido pensamientos suicidas muy reales y haberles dicho a David, mi novio, y a mi psiquiatra en esa época que teníamos que hacer algo”, comentó Hidalgo.

Desde su regreso después de casi dos meses de tratamiento en la clínica, Hidalgo ha hablado sin tapujos y con regularidad sobre su salud mental, por lo que sus dificultades se han convertido en una parte cada vez más central de su identidad política.

En una amplia entrevista con The New York Times, habló con toda honestidad sobre su depresión, su decisión de buscar tratamiento y el trauma que le causó haber sufrido abuso sexual en su niñez, un tema del que no ha compartido mucho.

La jueza Lina Hidalgo en el centro de Houston el 25 de enero de 2024. (Meridith Kohut/The New York Times).
La jueza Lina Hidalgo en el centro de Houston el 25 de enero de 2024. (Meridith Kohut/The New York Times).

“Hablar más del asunto ayudará más a otras personas”, afirmó.

Hidalgo, de 32 años, sumó su nombre a una creciente lista de políticos (la mayoría demócratas) que han decidido hablar en público sobre su salud mental. Según dijo, la benefició mucho esa apertura, inspirada en el senador John Fetterman de Pensilvania, que anunció que recibía tratamiento hospitalario por depresión varios meses antes de que Hidalgo necesitara ese tipo de atención.

No obstante, es una decisión que no está libre de riesgos en el mundo de la política. Los consultores políticos todavía hacen referencia al senador Thomas Eagleton, demócrata de Misuri, cuyo historial de problemas de salud mental arruinó sus probabilidades de éxito cuando fue nominado pareja de fórmula en la contienda por la vicepresidencia en 1972. Y aunque ahora hay más políticos dispuestos a hablar sobre los tratamientos de salud mental que reciben, no deja de ser un número reducido.

“Sienten que, en cuanto la gente te marca con la letra escarlata, siempre te va a ver mal”, explicó Patrick Kennedy, excongresista que buscó ayuda para resolver algunos problemas de adicciones y salud mental después de chocar su automóvil con una barrera en el Capitolio. Desde entonces, es un franco defensor de los tratamientos indicados para padecimientos de salud mental. “Todavía es un tema escabroso en nuestro mundo laboral moderno”, señaló Kennedy.

Hidalgo nació en Colombia y vivió en Perú y México cuando era niña; su familia se mudó al área de Houston cuando estaba en la preparatoria. Recuerda que estudiaba en la Universidad de Stanford cuando le contó por primera vez a su madre que un entrenador de tenis la había agredido sexualmente en México cuando tenía 11 años. Hidalgo relató que en algunas ocasiones buscó a personas que la habían conocido de niña para que le ayudaran a comprender lo que le había sucedido. Sin embargo, en general, el tema se mantuvo privado.

“Es como la situación estereotípica en que sientes tanta vergüenza que ni siquiera puedes hablar sobre lo ocurrido”, afirmó.

Explicó que no buscó tratamiento residencial sino hasta después de la reelección, que ganó por unos 18.000 votos. Durante la campaña, algunos miembros de su equipo consideraron la posibilidad de que se tomara unos días libres; pero les preocupaban los efectos que podría tener en sus probabilidades de éxito en la reelección, según varias personas que trabajaban con ella.

“Para Lina, ser una joven latina en una ciudad demócrata perteneciente a un estado republicano ya la colocaba de por sí en una situación difícil antes de divulgar su diagnóstico”, comentó Rodney Ellis, demócrata que desde hace mucho tiempo ha sido comisionado en el condado de Harris y es aliado de Hidalgo. “Admitir que tienes problemas de salud mental no es la receta para una campaña exitosa”.

De cualquier manera, el impacto político de una revelación así depende del tipo de electores que quiere atraer un candidato, según Jeronimo Cortina, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Houston. “Puede ser un lastre, pero quizá solo para un segmento de mayor edad del electorado que no tenía la costumbre de pensar en la salud mental como un aspecto de la salud en general”, aseveró Cortina.

Hidalgo ganó reconocimiento casi de un día para otro en 2018. Esta inmigrante de 27 años, de ideología progresista, sorprendió a la élite conservadora del condado de Harris cuando, en su primera campaña, derrotó a un popular republicano en la carrera para ocupar el cargo de juez del condado, que en Texas es el cargo más alto a nivel de condado.

De repente, tenía la responsabilidad de presidir el tribunal de comisionados del condado integrado por cinco miembros y fungir como administradora de emergencia del tercer condado más populoso de la nación, con 4,7 millones de residentes. Pronto, su rostro se hizo tan conocido en Houston que en ocasiones tenía que ponerse una peluca morada y anteojos para visitar de incógnito los museos de arte de la ciudad.

En su primer periodo lidió con eventos catastróficos, desde inundaciones y un tremendo incendio químico hasta la pandemia de coronavirus; además, se opuso a líderes estatales republicanos, como el gobernador Greg Abbott, para defender la orden de utilizar cubrebocas y otras restricciones de salud pública que quería imponer. Los republicanos de Houston aportaron muchísimo dinero para apoyar la campaña de su oponente en 2022.

Por primera vez unos meses antes de las elecciones de 2022, consultó a un psiquiatra, que le diagnosticó ansiedad y le recetó algunos medicamentos, con lo que Hidalgo creyó que podría seguir adelante. “Pero seguía llorando todo el tiempo”, recordó. Trataba de no estar sola nunca y no conducía, por temor a lo que podría hacer con el automóvil.

Ganó la reelección, pero seguía con depresión. Fue de vacaciones a Tailandia y la revista Vogue publicó una semblanza de lo más positiva sobre su trayectoria, pero nada parecía ayudar.

Afirmó que, después de que rompió en llanto durante una consulta médica, su médico de atención primaria la puso en contacto con un psiquiatra nuevo, “que de inmediato se percató de que realmente estaba en peligro” y me recomendó la clínica Lindner Center of Hope, en Ohio. Ella dijo que haber buscado ayuda le salvó la vida.

Reconoció que no cualquiera puede solventar el tratamiento residencial de siete semanas que recibió, cuyo costo fue de alrededor de 88.000 dólares en total, según dijo. Indicó que su novio, David James, abogado de derechos civiles y lesiones personales, pagó la mayor parte. En enero, la pareja se comprometió.

Cuando Hidalgo decidió el año pasado buscar tratamiento, se los informó en primer lugar a sus asesores y colegas políticos, entre ellos Ellis, que se encargó de presidir reuniones del condado en su ausencia y organizó una votación para autorizar el presupuesto anual del condado. Luego, compartió la información con todo el mundo.

“Para mí, en lo personal y en lo profesional, es importante confrontar este problema a la brevedad posible”, señaló en una declaración pública el verano pasado.

Los demócratas locales elogiaron su decisión. En contraste, cuando su ausencia se prolongó, algunos republicanos, entre ellos su antiguo oponente, exigieron que “regresara o renunciara”. Otros comenzaron a averiguar cómo removerla del cargo.

De regreso en activo tras el tratamiento, ahora enfrenta nuevos obstáculos políticos, además de algunas señales de que su posición en el tribunal de comisionados se ha debilitado, con todo y que cuatro de los cinco miembros del panel son demócratas. Hace poco, se opuso firmemente a un aumento de sueldo para un funcionario del condado, pero perdió en una votación de 4 a 1.

El alcalde recién electo de Houston, John Whitmire, también demócrata, que recibió gran apoyo de los republicanos en la contienda oficialmente imparcial por la alcaldía, todavía no se ha reunido con Hidalgo. Ambos líderes sostuvieron conferencias de prensa independientes sobre las medidas de emergencia durante un periodo reciente de clima invernal devastador.

c.2024 The New York Times Company