Anuncios

Preolímpico Sub 23: los goles del empate inesperado y agónico de la Argentina ante Paraguay

Tras una gran tapada del arquero paraguayo, Redondo tomó el rebote y estableció el 3 a 3 para Argentina ante Paraguay
Tras una gran tapada del arquero paraguayo, Redondo tomó el rebote y estableció el 3 a 3 para Argentina ante Paraguay

El seleccionado Sub 23 de la Argentina, dirigido por Javier Mascherano, buscó este jueves un triunfo ante Paraguay en el torneo Preolímpico para acercarse a la clasificación rumbo a los Juegos Olímpicos de París 2024, que se desarrollarán en junio próximo. No pudo, pero al menos, en el último minuto de los seis agregados, alcanzó el empate. Un 3-3 eléctrico, que lo mantiene con vida.

La Argentina asumió el partido luego de haber empatado el lunes último con Venezuela (2-2) en la primera fecha del cuadrangular final que clasificará a los dos primeros a París. Ante los venezolanos el equipo de Mascherano sufrió las expulsiones de los defensores Valentín Barco y Gonzalo Luján en un espectáculo con final accidentado por un polémico penal sancionado a favor del conjunto local, que significó el empate.

La definición de Pablo Solari, que abrió el marcador
La definición de Pablo Solari, que abrió el marcador - Créditos: @FEDERICO PARRA

Barco y Luján recibieron una fecha de suspensión y podrán estar a disposición del DT para la última fecha ante Brasil el próximo domingo. Ahora, luego del 3-3, de haber un ganador en el choque entre Venezuela y Brasil, que se juega a continuación, la Argentina estará obligada a ganar en la última jornada ante el gigante.

Paraguay llegó entonado por su triunfo ante Brasil por 1 a 0. Estuvo a un minuto de lograr la clasificación a París. Ahora, deberá chocar contra Venezuela, el local.

Diego Gómez estableció el 1-1
Diego Gómez estableció el 1-1 - Créditos: @FEDERICO PARRA

Desde el arranque, la Argentina atacó con todo. A los 10 segundos, Castro quedó mano a mano con el arquero González, que tapó muy bien la definición. Había sido una gran jugada de Medina, que combinó con Almada en la previa de la acción. Rápidamente, el equipo nacional abrió el marcador. Resultó una gran acción de contraataque, que arrancó Solari, se citó con Medina, quien tiró el centro pasado para el jugador de River. Una auténtica conexión superclásica.

El espectáculo siguió a todo ritmo. En dos, tres, hasta cuatro oportunidades tuvo la Argentina para elevar la cuenta y también Paraguay tuvo lo suyo. Hasta que en el final del primer capítulo, selló el 1-1, con un tiro libre de Diego Gómez, el compañero de Lionel Messi en Inter Miami. Mal acomodada la barrera y mal colocado el arquero, más allá de que el remate se desvió en Santiago Castro. Una pena: así terminó la primera mitad.

La Argentina bajó la intensidad en el tramo final. El ingreso del Diablito Echeverri generó cierta expectativa, pero las destrezas en los metros finales resultaron todo un espejismo. Paraguay se hizo cada vez más fuerte y en una corrida inesperada, dio vuelta el marcador Alan Nuñez, el lateral derecho. Nadie lo marcó: la acción se produjo luego de un lateral.

Desordenada y confundida como en casi todo el torneo, la Argentina siempre estuvo en partido, por el valor de algunas de sus figuras y por no bajar los brazos jamás. Al rato, Santiago Castro chocó contra Angel González, en un mano a mano que será recordado por mucho tiempo. Los minutos siguientes fueron un infierno. Paraguay se defendía con alma y vida, la Argentina atacaba con los ojos vendados.

A 6 minutos del final, la Argentina dispuso de un penal, por una durísima infracción de Gilberto Flores a Luciano Gondou, dos de los ingresados recientemente. Le pegó Almada, el alma del equipo, en las buenas y en las malas. Y marcó el 2-2: cualquier cosa podía ocurrir.

Y en el final, con todo el equipo argentino en el ataque, Almada falló un pase en la salida y Paraguay no lo dejó pasar. Por algo, es el mejor equipo del torneo. Enso González, por el sector izquierdo, lanzó un zapatazo sensacional, inatajable para Brey y para cualquier otro arquero. Ni Dibu Martínez la hubiera sacado.

Y la Argentina se quedaba con las manos vacías, el futuro en suspenso.

Hasta que en el último minuto de los seis agregados por el uruguayo Tejera, de buena tarea, la Argentina se jugó el todo por el todo y en un torbellino de piernas, ideas sueltas y medias bajas, Redondo rescató la bola del milagro. Empató la Argentina, cómplice del rebote del arquero. Y está viva.