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Las nuevas medidas de seguridad de Boeing tras el grave incidente del 737 Max de Alaska Airlines

Un área de tapón de la puerta de un avión Boeing 737 Max 9 de Alaska Airlines en espera de inspección en el Aeropuerto Internacional de Seattle-Tacoma el miércoles 10 de enero de 2024, Washington.
Un área de tapón de la puerta de un avión Boeing 737 Max 9 de Alaska Airlines en espera de inspección en el Aeropuerto Internacional de Seattle-Tacoma el miércoles 10 de enero de 2024, Washington. - Créditos: @Lindsey Wasson

WASHINGTON.- Boeing añadirá más inspecciones de calidad para el 737 Max tras el accidente de principios de mes en el que se desprendió un panel del fuselaje de un avión, anunció el lunes el jefe de su división de aviones comerciales.

La compañía también desplegará un equipo en el proveedor Spirit AeroSystems –que fabrica e instala el tapón de la puerta implicada en el incidente– para comprobar y aprobar los trabajos antes de que los fuselajes se envíen a las instalaciones de producción de Boeing en el estado de Washington, explicó Stan Deal, presidente de Boeing Commercial Airplanes, en una carta a los empleados de la firma.

Uno de los dos tapones de las puertas de un Max 9 operado por la aerolínea Alaska Airlines reventó poco después de que el avión despegara la semana pasada de Portland, Oregón, dejando un hueco en la aeronave. La cabina perdió presión y el piloto se vio obligado a descender rápidamente y regresar para realizar un aterrizaje de emergencia. No se registraron heridos graves.

Las inspecciones también llegan después de que los reguladores federales dejaran en tierra a los 737 Max, y de que Boeing haya dicho que, tras el vuelo de Alaska Airlines y las quejas de los clientes, está “claro que no estamos donde tenemos que estar” en cuanto a garantía y controles de calidad.

Además de las inspecciones de los tapones de las puertas, los equipos de Boeing realizarán comprobaciones en otros 50 puntos del proceso de producción de Spirit, sostuvo Deal.

Mientras tanto, tanto Boeing como Spirit abrirán sus instalaciones de producción del 737 a las compañías aéreas clientes para que éstas realicen sus propias inspecciones.

Boeing también organizará sesiones para empleados sobre gestión de la calidad y contratará a un tercero para que lleve a cabo una evaluación independiente de su proceso de producción, afirmó Deal.

“Todo lo que hacemos debe ajustarse a los requisitos de nuestro sistema de gestión de la calidad”, escribió Deal. “Cualquier otra cosa es inaceptable. Es a través de este estándar como debemos operar para proporcionar a nuestros clientes y a sus pasajeros una confianza total en los aviones Boeing”.

La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) había indicado el viernes que aumentaría de forma significativa la supervisión de la producción y fabricación de Boeing, con una nueva auditoría de la línea de producción del 737-9 Max y sus proveedores.

El administrador de la FAA, Mike Whitaker, dijo a CNBC que el nuevo Max 9 tiene “problemas significativos” y “creemos que hay otros problemas de fabricación”.

El incidente del avión de Alaska es el último de una serie de percances de Boeing que comenzó en 2018, con el primero de los dos accidentes de aviones Max 8 en Indonesia y Etiopía –y con más de cuatro meses de diferencia– en los que murieron un total de 346 personas.

Los aviones Max 8 y Max 9 quedaron en tierra en todo el mundo durante casi dos años tras el segundo accidente. Desde entonces, diversos fallos de fabricación han retrasado en ocasiones las entregas de los Max y de un avión más grande de Boeing, el 787.

El mes pasado, la compañía pidió a las aerolíneas que inspeccionaran sus Max para detectar un tornillo suelto en el sistema de control del timón.

Agencias AP y Reuters