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Dimiten en un día dos políticas importantes y cercanas a Orbán

Budapest, 10 feb (EFE).- La presidenta de Hungría, la antigua ministra de Familias Katalin Novak, anunció este sábado su dimisión en medio de un escándalo por el indulto relacionado con un caso de abuso de menores.

La controversia del indulto, concedido en abril del año pasado con motivo de una visita del papa Francisco a Budapest, arrastró también a la exministra de Justicia Judit Varga, que iba a ser la candidata cabeza de lista del gobernante partido ultranacionalista Fidesz en las elecciones europeas de junio.

Novak y Varga, muy cercanas al todopoderoso primer ministro, Viktor Orbán, fueron en la última década las dos mujeres de mayor rango y poder en los sucesivos ejecutivos ultranacionalistas dominados por hombres.

"Pido perdón de aquellos a quienes he herido. Hoy hablo por última vez a ustedes como presidenta. Dimito de mi cargo", dijo Novák y agregó que ha cometido un error con el indulto.

Poco después del anuncio de Novák, Varga, que había firmado como responsable de Justicia el polémico indulto, anunció que se retira por completo de la política.

"Asumo la responsabilidad política por haber firmado el indulto. Me retiro de la vida pública", dijo Varga, quien además abandonará el Parlamento húngaro y dejará de liderar la lista del Fidesz en las elecciones europeas de este año.

La presión política y también social sobre las dos mujeres había crecido mucho en los últimos días, especialmente cuando incluso en Fidesz empezaron a distanciarse de ellas.

El propio Orbán propuso esta misma semana una enmienda constitucional que prohibiría en el futuro los indultos a condenados por crímenes contra niños, lo que muchos ya interpretaron como una crítica directa a la decisión tomada por Novák y Varga.

"Novák y Varga han asumido la responsabilidad, a pesar de que esta no sea suya, sino de la persona que las puso en sus puestos: el primer ministro", dijo hoy el analista Richard Szentpéteri Nagy, al portal independiente Népszava.

Según el analista, Orbán sacrificó a dos de sus colaboradoras más leales "para salvarse él mismo".

Desde que se conocieron los detalles del escándalo, publicados por la prensa, organizaciones y partidos políticos opositores pidieron la dimisión de la presidenta y también de Varga al considerar el indulto como "inaceptable".

El director adjunto de un hogar infantil cerca de Budapest había intentado encubrir los abusos sexuales del director de la institución e incluso había coaccionado a un menor a cambiar su testimonio sobre las agresiones sufridas.

El abusador fue condenado a ocho años de cárcel, mientras que su colaborador, luego indultado, recibió una sentencia de tres años de prisión.

En 2021, el Fidesz adoptó gracias a su mayoría de dos tercios en el Parlamento un ley, criticada por la UE como homófoba, que prohíbe hablar ante menores de edad sobre homosexualidad, a la que relaciona con la pedofilia.

Por eso, el escándalo del indulto amenazaba con echar por tierra la imagen de Orbán y su gobierno como férreos defensores de los valores cristianos tradicionales, con la familia clásica (hombre y mujer) como base de la sociedad.

Este viernes unas 5.000 personas, convocadas por la oposición, exigieron la dimisión de Novak ante la sede presidencial de Hungría.

La presidenta, que en ese momento estaba en Doha (Catar) para presenciar un partido de waterpolo de la selección húngara en el Mundial de Natación, acabó volviendo antes para presentar finalmente hoy mismo su dimisión.

El cargo presidencial en Hungría tiene atributos sobre todo representativos, aunque incluye también firmar los indultos de presos a propuesta del Gobierno.

El presidente de Hungría es elegido por el Parlamento por un periodo de cinco años y se espera que el Fidesz elija en un período de 30 días un nuevo jefe de Estado, que con toda seguridad será tan leal y fiel como la dimitida Novak. EFE

Marcelo Nagy

(c) Agencia EFE