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La nueva erupción volcánica en Islandia comienza a perder fuerza

Copenhague, 8 feb (EFE).- La intensidad de la erupción volcánica que comenzó la mañana de este jueves en la península de Reykjanes (suroeste de Islandia), la tercera en esa zona en los últimos dos meses, ha empezado a remitir, informó la Oficina Meteorológica de este país nórdico (IMO, por sus siglas en inglés).

"La fuerza de la erupción está decreciendo. La actividad está centrada ahora sobre todo en tres lugares en la fisura que se abrió esta mañana", señaló la IMO, que recordó que el proceso había sido similar en la erupción del pasado diciembre, que duró tres días.

Los datos geodésicos sugieren que la deformación creada por la erupción se ha reducido "significativamente" en el área del dique volcánico -formado por intrusiones de material volcánico, en estado líquido, que se solidifican en un proceso lento- y, con ello, también posibilidad de nuevas grietas.

Las autoridades islandesas habían registrado un pequeño terremoto al noreste de Sýlingarfell a las 05:30 horas GMT y, media hora después, se produjo la erupción.

Las informaciones preliminares apuntan a que no hay ninguna amenaza inmediata para la cercana localidad de Grindavík, de unos 4.000 habitantes, indicó la televisión pública RÚV.

Emergencia por falta de agua caliente

La interrupción del suministro de agua caliente en Suðurnes, al dañar la lava una tubería, ha llevado no obstante a las autoridades a declarar la situación de emergencia en la zona.

"La tubería del agua caliente está rota, lo que provoca una falta de agua caliente en Suðurnes. Ahora es importante que los residentes y negocios allí ahorren toda la electricidad y agua posibles", informó en un comunicado Protección Civil.

El único suministro de agua caliente en la zona de Reykjanes procede ahora de los depósitos, que podrían durar hasta la madrugada si la población sigue las medidas de ahorro recomendadas por las autoridades.

La falta de agua caliente ha alcanzado también al cercano aeropuerto internacional de Keflavík, según confirmó un portavoz a RÚV, aunque sus operaciones no se han visto afectadas.

La Laguna Azul, el famoso balneario geotermal situado en la zona y que ya se vio afectado en las anteriores erupciones, ha sido cerrado de forma temporal.

La actividad sísmica registrada en la península de Reykjanes ya llevó a las autoridades a declarar la situación de emergencia a finales de noviembre y a anunciar una inminente erupción, lo que provocó que Grindavík fuese desalojada.

La explosión se produjo finalmente el 19 de diciembre, pero remitió cuatro días más tarde, y las autoridades permitieron el regreso a finales de ese mes de los residentes cuyas viviendas no hubiesen resultado dañadas por los seísmos.

La última erupción en la zona, que provocó una nueva evacuación, comenzó el 14 de enero y se prolongó durante dos días.

Islandia es una isla volcánica situada en el Atlántico Norte que tiene una población de unos 370.000 habitantes y una extensión de más de 100.000 kilómetros cuadrados.

(c) Agencia EFE