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Elecciones en Estados Unidos: Nikki Haley se bajó de la pelea republicana por la Casa Blanca, sin darle su respaldo a Trump

Haley, durante uno de sus últimos actos de campaña
Haley, durante uno de sus últimos actos de campaña - Créditos: @EMIL LIPPE

WASHINGTON.- Luego de sufrir aplastantes derrotas en el “supermartes” de las primarias de Estados Unidos, Nikki Haley anunció finalmente el punto final de su campaña por la Casa Blanca, un paso al costado que despejó el camino de Donald Trump hacia una nueva candidatura presidencial por el Partido Republicano.

Haley, exembajadora ante las Naciones Unidas de Trump y exgobernadora de Carolina del Sur, anunció su decisión en un muy breve discurso en Charleston, Carolina del Sur, su estado natal. Haley felicitó a Trump, pero a diferencia del resto de sus rivales en la interna republicana, se abrió de la c con un tono desafiante, sin darle su respaldo.

“Nunca sigan simplemente a la multitud, siempre tomen sus propias decisiones”, dijo Haley, citando a Margaret Tatcher. “Ahora le corresponde a Donald Trump ganarse los votos de aquellos en nuestro partido y afuera que no lo apoyaron”, desafió.

Haley, durante un acto de campaña
Haley, durante un acto de campaña - Créditos: @JOSEPH PREZIOSO

Sin posibilidad alguna de pelear por la presidencia este año, Haley aceptó la realidad de las urnas: el Partido Republicano ha dejado de ser el partido de Abraham Lincoln y Ronald Reagan, y se ha convertido en el partido de Donald Trump y su movimiento “Make America Great Again”.

Apenas terminó el discurso de Haley, Biden y Trump fueron en busca de sus votantes con tonos antagónicos.

“Donald Trump dejó claro que no quiere seguidores de Nikki Haley. Quiero ser claro: hay un lugar para ellos en mi campaña”, dijo Biden en un comunicado difundido por su campaña.

“Sé que hay muchas cosas en las que no estaremos de acuerdo. Pero en las cuestiones fundamentales de preservar la democracia estadounidense, defensor el Estado de derecho, tratarnos unos a otros con decencia, dignidad y respeto, preservar la OTAN y enfrentar a los adversarios de Estados Unidos, espero y creo que podamos encontrar puntos en común”, indicó el mandatario.

Trump deshilachó a Haley en un mensaje en su red social, Truth Social, dijo que su campaña estuvo financiada por “demócratas radicales de izquierda”, y sobre el final convocó a sus votantes a sumarse al “movimiento más grande en la historia de nuestra nación”.

“Nikki Haley fue DERROTADA anoche, en récord, a pesar de que los demócratas, por razones desconocidas, pueden votar en Vermont y en varias otras primarias republicanas. Gran parte de su dinero provino de los demócratas radicales de izquierda, al igual que muchos de sus votantes, casi el 50%, según las encuestas”, dijo Trump. “¡En este punto, espero que ella permanezca en la “carrera” y luche hasta el final! Me gustaría agradecer a mi familia, amigos y al Gran Partido Republicano por ayudarme a producir, por lejos, el Súper Martes más exitoso de la HISTORIA, y además me gustaría invitar a todos los seguidores de Haley a unirse al movimiento más grande de la historia de nuestra nación. BIDEN ES EL ENEMIGO, ESTÁ DESTRUYENDO NUESTRO PAÍS. ¡¡¡HAGAMOS AMÉRICA GRANDE OTRA VEZ!!!”, cerró el mandatario.

La apuesta inicial de Haley fue concentrar el voto moderado de la derecha norteamericana para construir una alternativa al trumpismo y a los demócratas. Durante meses, Haley se mostró como una alternativa tanto a Trump como al presidente, Joe Biden, insistiendo en sus discursos que el país realmente no quería a ninguno de los dos como futuro mandatario. Haley logró uno de sus objetivos: estiró lo máximo que pudo su campaña, logró sobrevivir a todos los demás rivales en la interna republicana y aglutinó el voto moderado. Pero todo eso fue insuficiente para derrotar a Trump, amo y señor del Grand Old Party, quien volvió a ratificar su liderazgo indiscutido en apenas dos meses de elecciones internas.

“Realmente triste ver al Partido Republicano una vez más alinearse detrás de Trump. Aún más triste: es muy posible que Trump vuelva a ser presidente. Los republicanos electos tuvieron la oportunidad de ser honestos con el público sobre las mentiras electorales y no lo fueron”, lamentó en la red social X Alyssa Farah Griffin, exfuncionaria trumpista devenida en crítica de Trump.

En última instancia, el paso al costado de Haley fue un reflejo de una realidad política: los votantes de la interna republicana aún eligen a Trump como su líder, pese a sus polémicas, sus falsas denuncias de fraude en la última elección, el traumático fin de su presidencia, con el ataque al Congreso, y los 91 cargos penales que enfrenta en la justicia.

“NikkiHaley mostró habilidad, fuerza, coraje y determinación para sobrevivir a un gran número de rivales. Defendió principios más asociados con la era de Reagan que con la era de Trump”, dijo en la red X David Axelrod, analista político y antiguo estratega de Barack Obama.

“Pero, ambiciosa para un futuro en el GOP, Haley navegó cuidadosamente, a veces torturadamente, por el tercer carril, negándose a responsabilizar a Trump por propagar mentiras, conspirar para anular una elección libre y justa y provocar una insurrección violenta. Ese coraje fue ajustado demasiado costosamente por una política ambiciosa, que claramente quiere reservarse la opción de luchar otro día”, concluyó.