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David Popovici, el nuevo "rey" de la natación mundial

Madrid, 31 dic (EFE).- David Popovici se consagró como el nuevo "rey" de la natación mundial tras firmar un mágico 2022 en el que el joven nadador rumano, de 18 años, además de lograr el doblete -100 y 200 libre- en los Mundiales de Budapest y los Europeos de Roma, rebajó la legendaria plusmarca del hectómetro del brasileño Cesar Cielo, vigente desde el lejano año 2009.

Lo que no pudieron lograr ni el australiano Kyle Chalmers, campeón olímpico en Río 2016, ni el estadounidense Caeleb Dressel, oro en los Juegos Olímpicos de Tokio, lo consiguió este espigado nadador rumano, que parece destinado a marcar una época en la piscina.

Tal y como dejó claro el pasado 13 de agosto en la mítica pileta del Foro Itálico de Roma, el mismo escenario donde trece años antes el brasileño Cesar Cielo desafió los límites humanos ayudado de los bañadores "mágicos", al establecer un nuevo tope mundial con un tiempo de 46.86 segundos.

Si un día antes David Popovici se había convertido en el cuarto nadador en la historia en bajar de la barrera de los 47 segundos tras imponerse en las semifinales con un crono de 46.98, en la final nada, ni nadie pudo impedir el asalto definitivo del nadador rumano a la plusmarca.

Espoleado por la frenética puesta en escena del francés Maxime Grousset, que realizó en primera posición el viraje, Popovici logró nadar los primeros 50 metros de la prueba 19 centésimas más rápido que en las semifinales tras firmar un registro de 22.74 segundos.

Una marca que abría de par en par al rumano, que cumplió los 18 años el pasado mes de septiembre, la posibilidad de establecer un nuevo récord del mundo.

Posibilidad que David Popovici no desaprovechó tras completar el segundo largo en unos espectaculares 24.12, medio segundo menos que el tiempo invertido por Cielo, para lograr unos sensacionales 46.86 segundos finales.

Un registro que permitió al rumano rebajar en 5 centésimas la plusmarca del brasileño, uno de los siete récords del mundo que seguían vigentes en la categoría masculina de la era de los bañadores "mágicos", los trajes de baño de poliuretano hoy prohibidos por la Federación Internacional.

Primera de las dos medallas de oro que David Popovici consiguió en los Europeos de Roma, en los que repitió el doblete -100 y 200 libre- que logró apenas dos meses antes en los Mundiales de Budapest, una gesta que sólo había alcanzado antes el estadounidense Jim Montgomery, oro en ambas pruebas en la primera cita mundialista disputada en el lejano 1973 en Belgrado.

Logros que confirmaron el talento de un nadador que apenas un año antes se dio a conocer al mundo tras lograr el triunfo en los 50, 100 y 200 libre en los Europeos júnior con tiempos que anticipaban su meteórica carrera.

Unas expectativas que David Popovici confirmó unas semanas más tarde en los Juegos Olímpicos de Tokio, donde con tan sólo 16 años el rumano logró la séptima plaza en la final del hectómetro y, sobre todo, con la cuarta plaza que firmó en los 200, tras quedarse a tan sólo dos centésimas de la medalla de bronce.

Doble hectómetro que se perfila como el escenario de la próxima gesta del nadador rumano, que tiene entre ceja y ceja rebajar el récord del mundo, los estratosféricos 1:42:00 minutos del alemán Paul Biedermann, vigentes también desde la era de los bañadores "mágicos".

"Popovici va a ser el primer nadador en bajar del 1:42, un récord que la gente creía intocable. Es sólo cuestión de tiempo", señaló el legendario nadador estadounidense Michael Phelps, ganador 28 medallas olímpicas, 23 de ellas de oro.

Pero la ambición de Popovici no parece limitarse tan sólo a los 100 y 200 libre y el rumano, que ha rechazado una y otra vez la posibilidad de entrenar En estados Unidos para seguir trabajando a las órdenes de Adrian Radulescu en Bucarest, parece ampliar su horizonte a los 400 libre.

Distancia en la que Popovici logró la clasificación para la final de los Europeos de Roma con el cuarto mejor tiempo, aunque finalmente renunció a competir para no cargar en exceso su programa.

Pero el talento, la capacidad de trabajo y la depurada técnica del rumano hace difícil vislumbrar cuáles son los límites de David Popovici, que también se atreve con la piscina corta, como demostró la medalla de plata que conquistó en los 200 libre en los Mundiales disputados en diciembre en Melbourne (Australia).

Éxitos que anticipan un largo reinado del nadador rumano, que es ya, por derecho propio, uno de los nombres a seguir en los Juegos Olímpicos que se disputarán dentro de dos años en París, el gran objetivo de Popovici.

Javier Villanueva

(c) Agencia EFE