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Conferencia de (In)Seguridad de Múnich: Escenarios Múltiples para una Misión Imposible

La canciller Diana Mondino estuvo en la Conferencia de Seguridad de Munich.
La canciller Diana Mondino estuvo en la Conferencia de Seguridad de Munich.

“Lose - Lose, un escenario en el que todos pierden”. Bajo ese lema se desarrolló, entre los días 16 y 18 de febrero, la Conferencia de Seguridad de Múnich; y éste fue el estado de ánimo compartido entre líderes y expertos en seguridad reunidos en el Bayerischer Hof. Una vez más, la Conferencia marcó el pulso del estado geopolítico mundial alejado del optimismo que definió otras ediciones. El desarrollo de los debates puso foco en un entorno geopolítico más competitivo y de ganancias relativas, y en la necesidad de (re)articular una cooperación de suma positiva, crucial para la (re)articulación de un orden global con el poder de elaborar soluciones que den respuesta a viejos y nuevos desafíos globales.

La Guerra como marca indeleble en la Conferencia de Múnich

Escenario de los últimos esfuerzos negociadores días previos a la invasión rusa a Ucrania en febrero 2022, y con el renovado llamado a una respuesta unificada de la comunidad internacional frente a una nueva ofensiva, Munich vivió en simultáneo la urgencia de un cese el fuego en Gaza y la noticia escalofriante de la muerte del opositor ruso Alexei Navalny en una prisión rusa en el Ártico.

La presencia del líder ucraniano Volodymyr Zelensky, junto al Canciller Federal Olaf Scholz, el Presidente del Estado de Israel Isaac Herzog, el Alto Representante de la UE para Política Exterior y Seguridad Josep Borrell, la Presidente de la Comisión Europea Von der Leyen, la Vicepresidente de los Estados Unidos Kamala Harris y el Secretario de Estado Blinken vuelven a mostrarnos al conflicto como factor amalgamante de Munich.

conferencia de seguridad de Munich
conferencia de seguridad de Munich

Las declaraciones de campaña de Trump cuestionando su compromiso con la alianza de la OTAN; las dudas sobre la autonomía europea para apoyar el esfuerzo de Ucrania en soledad, contribuyeron a un profundo sentimiento de frustración, monopolizando conceptualmente una Conferencia que tiende a incorporar nuevos actores y abordar realidades globales.

Ucrania y la ofensiva sin fin

El presidente ucraniano, Volodymir Zelenski, instó a la comunidad internacional a redoblar los esfuerzos contra la agresión rusa, señalando que la prolongación del conflicto solo aumentaría el riesgo de escalada y deterioro del orden internacional. Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, adelantó que Comisión presentará en lo inmediato una estrategia para una política de defensa europea basada en cuatro pilares: el aumento significativo del gasto en defensa; la implementación de un sistema de compras conjunta; la interoperabilidad de los sistemas de defensa en la UE; y el impulso de una industria de defensa europea, haciendo referencia al sistema de defensa antiaérea Patriot. El Canciller Federal Olaf Scholz, en la misma línea, comprometió a Alemania a destinar “2% de su producto interno bruto a la defensa”, y subrayó la necesidad de mantener la disuasión acorde a amenazas de nueva generación.

Las recientes declaraciones del exmandatario estadounidense Donald Trump, proyectan una sombra adicional sobre la cohesión y el compromiso dentro de la OTAN y en las relaciones transatlánticas. Durante el fin de semana pasado, Trump reveló que la falta de cumplimiento con el objetivo de gasto en defensa del 2% del PBI podría resultar en el retiro americano para brindar asistencia en caso de una agresión rusa. Sus palabras fueron contundentes, y si bien es sabido que las expresiones de Trump a menudo desafían la convención diplomática, su influencia persiste, especialmente entre los legisladores republicanos que obstaculizaron los esfuerzos de ayuda a Ucrania. La realidad es que la capacidad de defensa de Europa sigue dependiendo en gran medida de la colaboración transatlántica, y aunque se han hecho avances en el aumento del gasto militar, las brechas persistentes son más que significativas. Aunque pareciera alentador que tres quintos de los miembros de la OTAN están en camino de cumplir con el objetivo este año, la región no se encuentra preparada para hacer frente a una amenaza rusa sin apoyo externo.

La posibilidad real de una interrupción de los aportes al esfuerzo bélico a Ucrania sería un punto de inflexión en la estrategia para contener a Rusia, circunstancia que ya es concebida como una posibilidad real por parte de los líderes europeos. El aumento de gasto en defensa fue uno de los ejes del panel “World politics on a Budget”, integrado por la Canciller Mondino, el Ministro de Finanzas Alemán Lindner; el Primer Ministro de Grecia Mitsotakis; la Presidente del Fondo de Liquidez y Sostenibilidad de la ONU Songwe y el Director Gerente del Fondo de inversiones PIMCO. Las restricciones presupuestarias en el plano europeo conviven con un redireccionamiento de flujos para aumentar partidas en defensa. El alarmante detalle fue expuesto por la especialista en flujos de capital Vera Songwe: “Por cada dólar que se destina a aspectos relacionados a la paz y su mantenimiento, nos encontramos destinando a nivel global US$15 en aspectos relacionados a conflictos armados”.

Medio Oriente: de un error de cálculo a un nuevo conflicto

Medio Oriente, relegado inicialmente a segundo plano en el programa de Munich por un enfoque del escenario internacional en formato de prioridades, pasó al centro de la escena con las fuerzas de defensa israelíes preparándose para una intervención a la ciudad de Rafah al Sur de Gaza, y proxies iraníes atacando a Israel. EE.UU., Europa y la comunidad internacional en su conjunto dimensionan las consecuencias de la interrupción del transporte marítimo en el Mar Rojo; una escalada en la región parece estar a tan solo un error de cálculo de distancia. A su vez, los actores internacionales -y Alemania entre ellos- se encuentran trabajando intensamente para alcanzar un alto el fuego, la liberación de rehenes y la retirada de las fuerzas de Hezbolá de la frontera norte de Israel con un acuerdo a largo plazo en el que Arabia Saudita reconocería a Israel - a cambio de un camino claro hacia un estado palestino y un compromiso de seguridad más profundo de Estados Unidos con el reino árabe. Antes de las elecciones presidenciales de noviembre, la administración Biden trabajará contra reloj presionando por un acuerdo dinamitado por los ataques terroristas del 7 de octubre pasado.

La canciller argentina Diana Mondino, en la conferencia de Seguridad de Múnich.
La canciller argentina Diana Mondino, en la conferencia de Seguridad de Múnich.

El veto estadounidense el día de ayer en el Consejo de Naciones Unidas, acompañado por una contrapropuesta que apoyaría un cese de fuego temporario vinculado con la liberación de todos los rehenes y un llamado a levantar todas las restricciones sobre la entrega de ayuda humanitaria, apunta a crear las condiciones para un cese de hostilidades sustentable. Funcionarios del Departamento de Estado se encontraban trabajando en Múnich junto a Egipto, Emiratos y Qatar en un mecanismo eficaz para destrabar una solución tripartita: liberar a los rehenes, enviar más ayuda humanitaria e imponer una pausa prolongada a este conflicto.

Relaciones sino-occidentales

Tanto dentro como fuera del escenario principal de la Conferencia de Seguridad de Múnich, la dinámica competitiva entre Estados Unidos y China continuó siendo el manto estratégico sobre el cual se desenvuelven el resto de los conflictos. La tensión entre ambas potencias ha sido un tema recurrente en las discusiones, por sus repercusiones directas sobre todos los actores del sistema internacional. Sin embargo -y a pesar del clima de incertidumbre que caracteriza este comienzo de año- una mejora en su vinculación y comunicación fue un factor de alivio. Aunque las diferencias persisten y los desafíos son evidentes, el diálogo directo contribuye de forma momentánea, al menos hasta después de las elecciones en Estados Unidos, a calmar los temores de una escalada descontrolada adicional. Se percibe un reconocimiento mutuo de la necesidad de gestionar las diferencias de manera constructiva y de encontrar puntos de colaboración en medio de un panorama geopolítico cada vez más complejo y desafiante.

Elecciones como factor de imprevisibilidad

El mundo vive un “super año electoral” global, hito histórico en la expresión democrática; un año que -paralelamente- estará marcado por amenazas híbridas a los procesos electorales. Elecciones nacionales o regionales en actores de cada punto cardinal del globo se desarrollarán en un espacio que representa el 60% del PBI Mundial. La sucesión de eventos electorales tendrá incidencia directa en la definición de posicionamientos que pueden redefinir un mapa de alianzas que hoy mantiene en pie la arquitectura internacional frágil y fragmentada que define el actual (des)orden mundial. Desde campañas de desinformación hasta sofisticados ataques cibernéticos dirigidos a la infraestructura electoral, el Foro Económico Mundial identifica las campañas de desinformación como la mayor amenaza para este año. La creciente aplicación de inteligencia artificial aun con aplicaciones concretas desconocidas, presenta el riesgo adicional de amplificar esta ola de desinformación hasta niveles aún desconocidos.

Conclusiones de Munich: El pasado sobre el futuro, o el futuro sobre el pasado

El premio Pullitzer Thomas Friedman describe cómo en la actualidad nos encontramos ante un momento geopolítico de quiebre; un momento que sigue a la posguerra fría, luego de años de estabilidad relativa iniciada por la caída del Muro de Berlín en 1989.

Y la Conferencia que nace precisamente con la construcción de ese Muro nos encuentra frente a dos fuerzas sistémicas: la Red de Resistencia, dedicada a preservar sistemas cerrados y autocráticos donde el pasado entierra el futuro; y la Red de Inclusión, centrada en forjar sistemas más abiertos, conectados y pluralizantes donde el futuro entierra el pasado. El vencedor -afirma Friedman- será el que guíe el curso histórico de este periodo post-post-Guerra Fría.

Hay mucho más en juego de lo que parece a simple vista; la línea entre resistencia e inclusión no siempre es clara, y un universo de actores giran en una dinámica de realineamiento entre ambas constelaciones de las que resultarán -una vez más- ganadores y perdedores.

Argentina y de qué lado estar

Argentina dijo “presente” en Munich, y lo hizo con una participación direccionada y pragmática, y una línea conceptual coherente con las responsabilidades propias de un “ciudadano global” a lo largo de los paneles de debate sobre la gobernanza financiera internacional, el acceso a energía y minerales críticos, al igual que en cada una de las más de 20 reuniones mantenidas entre la Canciller Diana Mondino con pares y representantes gubernamentales y empresarios. El mensaje fue claro y contundente: Argentina como parte de la solución -y no como una incógnita- frente a los desafíos globales, y la determinación de posicionarnos sin sofisticaciones del lado de las democracias liberales, y de integrarnos en cadenas de valor global como oportunidad para una nueva etapa de desarrollo económico sostenido. Una Argentina comprometida con una economía de mercado abierta, la promoción de inversiones, el fortalecimiento del estado de derecho, el fomento de la libre competencia de los actores económicos y la plena inserción en la economía global.

Múnich sirvió como barómetro que midió el interés en contar con nuestro país en el escenario internacional, y el imperativo de integrar a la tercera economía de Latinoamérica como uno de sus pilares más confiables. Más allá de las fotos, las tres jornadas de trabajo en Munich indican que el país tiene la puerta abierta para volver a participar al más alto nivel de la geopolítica internacional, y la determinación de hacer suya esta oportunidad. En pocas palabras, la Argentina se hizo presente con el valor de sus activos como factor de de-risking geopolítico, certidumbre y previsibilidad en el acceso a insumos cada vez más escasos y preciados.

Nuestro desafío como país: coordinar de manera alineada diplomacia exterior y política doméstica, operando de forma conjunta como herramienta para el fomento de un desarrollo económico nacional y generador de valor. El valor de nuestra contribución al sistema internacional -desde ese lugar de actor confiable y previsible-, será integrar de modo constructivo debates y soluciones globales, haciendo un aporte real a la gobernanza global.

El autor es embajador de la República Argentina en Alemania

*en colaboración con Tomás Zothner Meyer