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CM Punk y su delirante regreso a WWE después de 9 años y un mar de conflictos

CM Punk en una conferencia de prensa de 2012. (C.W. Griffin/Miami Herald/Tribune News Service via Getty Images)
CM Punk en una conferencia de prensa de 2012. (C.W. Griffin/Miami Herald/Tribune News Service via Getty Images)

Cuando todo había terminado, CM Punk volvió. Fue un regreso a lo Punk. No convencional. La transmisión de Survivor Series: WarGames 2023 estaba en sus segundos finales. Incluso se mostraron los créditos con los que se despiden todas las emisiones de la WWE. No había para más. La sabatina noche, en la Allstate Arena de Chicago, había visto ya regresar a dos históricos de la compañía: Randy Orton, multicampeón y futuro Salón de la Fama, y R-Truth, carismático y veterano gladiador adorado por los fans.

Faltaba Phillip Brooks (nombre real de Punk). El hijo pródigo de la Ciudad de los Vientos. Las semanas previas estuvieron cargadas de la rumorología que caracteriza a este deporte-espectáculo. Tres meses atrás, Brooks fue despedido de All Elite Wrestling (AEW). Tenía carta libre y Survivor Series, uno de los cuatro eventos sagrados de WWE, lucía como el terreno ideal para el regreso. Principalmente porque sería en Chicago, la ciudad que vio nacer a CM Punk y en la que vivió momentos icónicos.

Como aquel 17 de julio de 2011, cuando Punk se enfrentó, también en la Allstate Arena, a la estrella de la empresa: John Cena, por el campeonato de la WWE. Aquello fue un caldero de emociones. La multitud se volcó para apoyar a su muchacho y repudiar hasta el más mínimo respiro de Cena. La historia detrás de aquel combate dictaba que Punk abandonaría la empresa sin importar el resultado. Y si ganaba, como sucedió, se marcharía con el título adonde él quisiera.

En la trama, Vince McMahon, dueño de la compañía, intentó que el árbitro ayudara a Cena —una recreación de 'La Traición de Montreal'—. The Marine se negó a formar parte de la treta y, finalmente, fue derrotado por Punk. El combate no sólo fue emotivo por la historia montada, sino también por su firme calidad. Wrestling Observer Newsletter, medio de amplio prestigio, le otorgó a esta lucha una calificación de cinco estrellas, distinción que WWE sólo había recibido en una ocasión, en 1997 (Undertaker vs Shawn Michaels, In Your House: Bad Blood).

En ese 2011, Punk forjó una popularidad que le hizo justicia a su talento nunca escondido. Maestro del ring, recibió al fin la venia comercial. Fue campeón de la WWE durante 434 días, desde Survivor Series 2011 hasta Royal Rumble 2013 (récord sólo superado posteriormente por Lesnar y Reigns). Después de elevar su fama en WWE, al grado de ser el luchador que mayor mercancía vendía, Punk vivió una etapa amarga. Le negaron ser estelar en WrestleMania XXIX, su máximo sueño como luchador. Su última aparición oficial en WWE fue un 26 de enero de 2014 en Royal Rumble. Nunca hubo una despedida oficial.

Punk dejó de ser promocionado en los meses siguientes y en mayo de 2014 dijo a Red Eye Chicago que estaba retirado de la lucha libre. En noviembre de ese año dio una entrevista a su amigo Colt Cabana, en la que contó que WWE lo despidió en junio, justo el día de su matrimonio. Además de esa actitud de nula sutileza, Brooks alegó que WWE, concretamente el doctor Chris Amann, no le había tratado correctamente una acumulación de grasa que, tras una segunda revisión, terminó siendo infección de estafilococos.

La disputa parecía insalvable. Punk, retirado, decidido a hacer carrera en la UFC. Y WWE con su clásica postura contra los disidentes: borrarlos del mapa. Brooks fracasó en la UFC y volvió a aparecer en el mapa de la lucha libre en 2019. No como luchador, sino como analista de WWE. Su contrato no fue firmado con la compañía de los McMahon, sino con Fox Sports, pero ya había señales de una futura reconciliación con el mero hecho de que apareciera en sus pantallas. La aventura duró un año.

Luego Punk salió de su retiro como luchador en 2021 para volver a AEW. Ahí volvió a ser campeón del mundo y también tuvo polémicas. Se peleó con el propietario de la empresa, Tony Khan y con estrellas que además formaban parte de la estructura institucional, como Kenny Omega y la dupla The Young Bucks. Finalmente, luego de un regreso en junio de 2023, tras recuperarse de una cirugía, fue despedido en septiembre de este año al protagonizar una presunta pelea fuera de guion en los vestidores con Jack Perry.

 

Y así se abrió el mar para volver y volver a lo grande —además de que la familia McMahon ya no es propietaria total de WWE, cuyo accionista mayoritario es Endeavor—. En su casa nada podía salir mal. Chicago adora a Punk. Y en el mundo entero, igual, aunque con reservas y detractores no menos potentes que sus adoradores. Ahora mismo ya se caliente una pelea estelarísima con Seth Rollins, otro esteta del ring que nunca ha sido evento principal en WrestleMania. Punk volvió adonde los fans soñaban que volviera. Nueve años después, vuelve a terminar lo que dejó inconcluso.

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