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En Brasil, otra noche histórica de la selección argentina, con las manos salvadoras de Dibu Martínez y el eterno salto de gloria de Nicolás Otamendi

Emiliano Martínez salta para despejar con las manos y Nicolás Otamendi lo cubre ante el salto de un rival; el arquero y el defensor fueron cruciales para el 1-0 de Argentina en Brasil.
Emiliano Martínez salta para despejar con las manos y Nicolás Otamendi lo cubre ante el salto de un rival; el arquero y el defensor fueron cruciales para el 1-0 de Argentina en Brasil. - Créditos: @Silvia Izquierdo

Fue una noche cargada de nerviosismo la del clásico de América, de escaso vuelo futbolístico pero alto contenido emocional. Tras la barbarie en la antesala del partido, que terminó con un puñado de hinchas visitantes heridos tras la brutal represión de la policía carioca, Argentina volvió a responder a la altura de un campeón del mundo; se agazapa, se defiende y, cuando puede, se impone en situaciones adversas. Como este martes frente a Brasil, en Río de Janeiro, por la eliminatoria para el Mundial de 2026.

Cuando el fútbol se pierde entre tanta pierna fuerte, en medio de extrema tensión, como sucedió en la noche del Maracaná, lo que prima es el corazón. Y que el equipo dirigido por Lionel Scaloni lata fuerte y saludable se debe en gran parte a dos de sus principales arterias, Emiliano Martínez y Nicolás Otamendi.

Otamendi supera con el cabezazo a Raphinha; además de hacer el gol, el defensor mostró firmeza en el esquema de la selección argentina.
Otamendi supera con el cabezazo a Raphinha; además de hacer el gol, el defensor mostró firmeza en el esquema de la selección argentina. - Créditos: @Santiago Filipuzzi / Enviado Especial

Ambos, el arquero y el defensor, comenzaron a jugar el clásico aun antes del silbatazo inicial del árbitro chileno Piero Maza. Estuvieron en el grupo de futbolistas argentinos que se volcaron a la tribuna para defender a los hinchas visitantes en medio de la locura. “Me da mucha bronca e impotencia porque acá parece que los únicos a que les pegan son los argentinos. Pasó hace poco en la final de la Libertadores, volvió a pasar hoy. Nosotros intentamos ayudar, defender a los nuestros, pero eso tiene que cambiar. Tienen que tomar medidas para que los equipos argentinos, así como todos los otros, sean respetados cuando vienen a jugar acá”, dijo Otamendi después del partido, ya con otra victoria antológica consumada.

Una vez que la pelota empezó a rodar, el zaguero de Benfica y Dibu Martínez fueron clave, junto a Cristian “Cuti” Romero, para aguantar los embates de un Brasil que, aunque nunca fue demasiado profundo –mucho menos, temible–, incomodó adueñándose de la mitad del campo de juego e intentando por los laterales.

El gol de Otamendi a Brasil

De arriba, Otamendi fue inexpugnable. Aunque los dirigidos por Fernando Diniz intentaron más de una vez con peligrosos centros cruzados, siempre se encontraron con la firmeza del defensor nacido en El Talar, que además se mostró seguro en los mano a mano y fue extremadamente preciso en un par de cierres ante delanteros más jóvenes y veloces que él.

En medio de tanta tensión, el zaguero y Martínez marcaron el camino a sus compañeros. Dibu, sobre todo durante los primeros minutos del segundo tiempo, tuvo intervenciones decisivas. Primeramente, le rechazó un disparo a Raphinha, que recibió con mucha libertad sobre la derecha. Apenas tres minutos después, Gabriel Jesus entró al área pero fue trabado por Romero y el rebote le quedó a Gabriel Martinelli, en franca posición de disparo. Otra vez el arquero marplatense se lució para mantener el entonces 0 a 0. Vital.

La mejor intervención de Dibu Martínez, frente a Martinelli

Fueron cruciales esas dos atajadas de Martínez para elevar la confianza de los argentinos, que apenas un par de minutos después tomaron por primera vez el control del juego. Ya en el minuto 17 de la parte final, muy lejos del arco de Dibu, Otamendi, que había aguantado casi todo, se elevó con superioridad estética sobre sus dos impotentes marcadores, Gabriel Jesus y André, para decretar un nuevo gol histórico tras un centro perfecto de Giovani Lo Celso. “Le dije a Fideo [Di María] que no solo él hace goles soñados en el Maracaná”, dijo el defensor argentino, eufórico, después del encuentro. “Somos un equipo que rompe las reglas y las rachas. No veníamos de jugar bien el partido anterior y hoy necesitábamos dar esa respuesta. Nos lo debíamos”, agregó el futbolista de Benfica, de Portugal.

A pesar del mazazo, Brasil, casi KO, intentó reaccionar por respeto a su historia. Con el estadio en silencio y 10 jugadores por la expulsión a Joelinton, el seleccionado local continuó intentando, casi por inercia, el empate. Una y otra veces Martínez, descolgando centros con aplomo, y Otamendi, evitando toda filtración y ordenando a sus compañeros, respondieron sin dejar dudas. Como en Qatar, el 23 y el 19, pilares de las últimas líneas, se pusieron el traje de héroes, despejaron dudas y volvieron a ser artífices de una noche imborrable en la historia del seleccionado argentino.