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Amigo de la OTAN y de Occidente, Alexander Stubb gana la presidencia de Finlandia

El ex primer ministro conservador Alexander Stubb ganó las elecciones presidenciales de Finlandia el domingo, superando por poco al ministro de Asuntos Exteriores y político verde Pekka Haavisto por el puesto que ejerce un poder significativo en la política exterior
(Emmi Korhonen/Lehtikuva/dpa)
El ex primer ministro conservador Alexander Stubb ganó las elecciones presidenciales de Finlandia el domingo, superando por poco al ministro de Asuntos Exteriores y político verde Pekka Haavisto por el puesto que ejerce un poder significativo en la política exterior (Emmi Korhonen/Lehtikuva/dpa) - Créditos: @Emmi Korhonen

PARÍS.– El ex primer ministro conservador-liberal Alexander Stubb será el próximo presidente de Finlandia. Así lo decidieron este domingo los electores, en la segunda vuelta de unas elecciones legislativas sin demasiadas incógnitas. Peso pesado de la política europea, el futuro jefe del Estado tendrá que hacer frente a la situación de extrema tensión que atraviesa su país con la vecina Rusia, provocada por la guerra en Ucrania y su ingreso a la OTAN.

Tras el cierre de las oficinas de voto, a las 20 locales, los resultados provisorios otorgaban el 52,7% al ex jefe de gobierno contra el 47,3% a su rival Pekka Haavisto, miembro de los Verdes, que se presentaba como independiente y reconoció rápidamente su derrota.

El primer ministro de Finlandia, Petteri Orpo, en el centro, reacciona con otros, mientras se escuchan los resultados preliminares de las elecciones presidenciales finlandesas en Helsinki
(Emmi Korhonen./Lehtikuva via AP)
El primer ministro de Finlandia, Petteri Orpo, en el centro, reacciona con otros, mientras se escuchan los resultados preliminares de las elecciones presidenciales finlandesas en Helsinki (Emmi Korhonen./Lehtikuva via AP) - Créditos: @Emmi Korhonen

Cuatro millones y medio de finlandeses debían escoger entre Alexander Stubb, de 55 años, y el ex jefe de la diplomacia, Pekka Haavisto, de 65 años. En la primera vuelta, el 28 de enero, entre un total de nueve candidatos, Stubb había llegado primero con 27% de los votos, seguido por Haavisto, con 25,8%.

Stubb es un auténtico peso pesado de la política europea. Además de primer ministro entre 2014 y 2015, fue varias veces ministro –incluida la cartera de Relaciones Exteriores–, vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones (BEI) y actual director de la Escuela de Gobernabilidad Europea y Transnacional del Instituto Universitario Europeo de Florencia.

El futuro presidente tenía el apoyo del actual primer ministro, Petteri Orpo (KOK), que había ganado las elecciones legislativas del 2 de abril de 2023. Figura controvertida, en 2014 Orpo había suscitado críticas al participar, en shorts, en una conferencia de prensa sobre la situación en Ucrania y negociado la construcción de una central nuclear con el gigante ruso Rosatom.

Haavisto miembro de Liga Verde (VIHR) es el actual ministro de Relaciones Exteriores después de una carrera en la diplomacia en Naciones Unidas. Esta es la tercera vez que se presentaba como candidato a la presidencia. Lo hizo antes en 2012 y en 2018, derrotado cada vez por el presidente saliente Sauli Niinisto.

Entre sus sucesos políticos, y en su calidad de jefe de la diplomacia, Haavisto fue uno de los arquitectos de la adhesión de Finlandia a la OTAN, poniendo término a décadas de no-alineamiento militar de ese país nórdico. Haavisto también es conocido por ser un DJ amateur, con el nombre de DJ Pexi.

El candidato presidencial del Partido de la Coalición Nacional Alexander Stubb celebra en Helsinki con su esposa Suzanne Innes-Stubb la victoria en las presidenciales 
(Emmi Korhonen/Lehtikuva/dpa)
El candidato presidencial del Partido de la Coalición Nacional Alexander Stubb celebra en Helsinki con su esposa Suzanne Innes-Stubb la victoria en las presidenciales (Emmi Korhonen/Lehtikuva/dpa) - Créditos: @Emmi Korhonen

Esta vez, la transformación del paisaje político europeo marcará el mandato del próximo jefe del Estado en Finlandia. Dotado de poderes limitados en relación al primer ministro –sobre todo tras la reforma constitucional de 2000– el presidente, elegido por seis años, dirige la política extranjera en estrecha colaboración con el jefe del gobierno. También es el comandante supremo de las Fuerzas Armadas del país, que se convirtió el año pasado en el 31° miembro la OTAN, para extremo disgusto de Rusia. Se trata, en todo caso, de la función política más apreciada por los finlandeses.

“El próximo presidente de la República será, antes que nada, un presidente de Occidente, un presidente de la OTAN, y una de nuestras relaciones más importantes seguirá siendo nuestra cooperación con Estados Unidos”, insistió Stubb durante la campaña.

Toda una profesión de fe, en momentos en que las relaciones entre Finlandia y Rusia, que comparten una frontera de 1340 kilómetros, se deterioraron considerablemente desde febrero de 2022, con la ofensiva rusa en Ucrania (ver aparte).

Durante la posguerra fría, Helsinki privilegió el desarrollo de relaciones económicas con su gigantesco vecino, con la esperanza de que esa política se tradujera en una mayor democracia.

El actual presidente Sauli Niinisto, que se retira después del límite legal de dos mandatos de seis años, se enorgulleció alguna vez de haber mantenido relaciones estrechas con Vladimir Putin, antes de convertirse en el opositor más virulento del mandatario ruso en Europa.

En el contexto actual, todos los candidatos a la presidencia defendieron durante la campaña la independencia de Finlandia y su nuevo papel como miembro de la OTAN, señaló Hanna Wass, vicedecana de la facultad de Ciencias Sociales de la universidad de Helsinki.

“Todos pusieron el acento en la autosuficiencia de Finlandia. Es decir, que el país debería asumir su defensa en forma independiente y contribuir activamente a la construcción de una defensa común europea compartida y de una cooperación nórdica”, agregó.

Para los especialistas, la elección fue decidida por la personalidad de los candidatos. “Las diferencias eran apenas de tonalidad” en cuanto a la política exterior, afirma por su parte Jean-Dominique Giuliani, presidente de la Fundación Schuman. Y concluye: “Se trataba sobre todo de elegir una personalidad, teniendo en cuenta su credibilidad, su fiabilidad y sus cualidades percibidas en tanto que líder de la política exterior”.