En declaración histórica, Biden dice que masacres contra armenios en 1915 constituyeron un genocidio

Humeyra Pamuk
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Por Humeyra Pamuk

WASHINGTON, 24 abr (Reuters) - El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo el sábado que las masacres de armenios en 1915 en el Imperio Otomano constituyeron un genocidio, una declaración histórica que enfureció a Turquía y que tensará aún más los lazos desgastados entre los dos aliados de la OTAN.

La declaración, altamente simbólica que se aleja de décadas de lenguaje cuidadosamente calibrado de la Casa Blanca, probablemente será celebrada por la diáspora armenia en Estados Unidos, pero llega en un momento en que Ankara y Washington tienen profundos desacuerdos políticos sobre una serie de temas.

El gobierno de Turquía y la mayoría de la oposición mostraron una unidad poco común en su rechazo a la declaración de Biden. El ministro de Relaciones Exteriores, Mevlut Cavusoglu, dijo que Turquía "rechaza por completo" la decisión de Estados Unidos que, según él, se basó "únicamente en el populismo", y la oposición lo denunció como un "gran error".

El mensaje de Biden fue recibido con "gran entusiasmo" por el pueblo de Armenia y los armenios de todo el mundo, escribió el primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, en una carta al presidente de Estados Unidos.

En su declaración, Biden dijo que el pueblo estadounidense honra "a todos los armenios que murieron en el genocidio que comenzó hoy hace 106 años".

"A lo largo de las décadas, los inmigrantes armenios han enriquecido a Estados Unidos de innumerables formas, pero nunca han olvidado la trágica historia (...) Honramos su historia. Vemos ese dolor. Afirmamos la historia. Hacemos esto no para culpar sino para asegurar que lo que sucedió nunca se repita", dijo Biden.

En comentarios que buscaron suavizar los dichos, un alto funcionario de la administración dijo a periodistas que Washington alentó a Armenia y Turquía a buscar la reconciliación y continúa viendo a Ankara como un aliado clave de la OTAN.

Durante décadas, las iniciativas que buscaban reconocer el genocidio armenio quedaron estancadas en el Congreso y los presidentes de Estados Unidos se habían abstenido de llamarlo así, obstaculizados por las preocupaciones sobre las relaciones con Turquía y el intenso cabildeo de Ankara.

Ronald Reagan, el ex presidente de Estados Unidos de California, un centro de la diáspora armenia en Estados Unidos, había sido el único presidente de Estados Unidos que calificó públicamente los asesinatos de genocidio.

Turquía acepta que muchos armenios que vivían en el Imperio Otomano murieron en enfrentamientos con las fuerzas otomanas durante la Primera Guerra Mundial, pero cuestiona las cifras y niega que los asesinatos fueran orquestados sistemáticamente y constituyeran un genocidio.

En Montebello, California, una ciudad en el condado de Los Ángeles hogar de muchos armenio-estadounidenses, los miembros de la comunidad celebraron una ceremonia pequeña y sombría en la que depositaron una cruz hecha de flores en un monumento a las víctimas. Algunos asistentes llevaban prendedores que decían "genocidio negado, genocidio repetido".

Raffi Hamparian, presidente del Comité Nacional Armenio de América, declaró en un comunicado que la "posición de principios de Biden (...) lleva a Estados Unidos hacia la justicia merecida y la seguridad requerida para el futuro de la nación armenia".

"RELACIONES EN RUINAS"

Hace un año, cuando todavía era candidato presidencial, Biden honró a los 1,5 millones de hombres, mujeres y niños armenios que perdieron la vida en los últimos años del Imperio Otomano y dijo que respaldaría los esfuerzos para reconocer esos asesinatos como un genocidio.

Los vínculos entre Ankara y Washington se han tensado por cuestiones que van desde la compra por parte de Turquía de los sistemas de defensa aérea rusos S-400, sobre los que fue objeto de sanciones estadounidenses, hasta las diferencias políticas en Siria, los derechos humanos y un caso judicial contra Halkbank, de propiedad mayoritariamente estatal.

La declaración de Biden sigue a una resolución no vinculante del Senado de Estados Unidos adoptada por unanimidad en 2019 que reconoce los asesinatos como genocidio.

Los presidentes estadounidenses anteriores incumplieron promesas de campaña de reconocer el genocidio armenio por temor a dañar las relaciones con Turquía, afirmó Nicholas Danforth, investigador de la Fundación Helénica para la Política Europea y Exterior.

"Con las relaciones ya en ruinas, no había nada que impidiera que Biden siguiera adelante", dijo Danforth. "A Ankara no le quedan aliados en el gobierno de Estados Unidos para presionar contra esto y Washington ya no está preocupado de si enojará a Turquía".

El presidente de Turquía, Tayyip Erdogan, había establecido un vínculo estrecho con el ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pero desde que Biden asumió el cargo, Washington se ha referido más abiertamente al historial de derechos humanos de Turquía. También se ha mantenido firme en su demanda de que Ankara se deshaga de los sistemas de defensa rusos.

A pesar de las tensas relaciones, Erdogan y Biden se reunirán en junio al margen de una cumbre de la OTAN en Bruselas.

La Embajada de Estados Unidos en Turquía dijo que sus misiones en el país estarían cerradas el lunes y martes para los servicios de visa debido a la posibilidad de protestas.

(Reporte de Humeyra Pamuk; Informes adicionales de Maria Tsvetkova en Moscú, Ece Toksabay y Tuvan Gumrukcu en Ankara; Edición de Daniel Wallis, editado en español por Gabriela Donoso)