Decidido a aplastar el disenso en el ciberespacio, el Kremlin aprieta el puño sobre las redes sociales

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El primer ministros, Mijaíl Mishustin, (en la pantalla) junto a Vladímir Putin por videoconferencia.
El primer ministros, Mijaíl Mishustin, (en la pantalla) junto a Vladímir Putin por videoconferencia.

MOSCÚ.- Es improbable que Rusia construya su propia versión del Gran Cortafuegos de China para controlar internet. Las razones son sociales —los rusos son fanáticos de las redes sociales y los pondría furiosos perderlas— y también técnicas —en China, internet evolucionó de manera diferente y es más fácil de acordonar—.

Pero ante el creciente descontento social de los rusos por casi todo, desde el precio de los alimentos hasta la represión política, el Kremlin está decidido a aplastar el disenso en las redes.

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¿Puede hacerlo? ¿Esta vez Rusia piensa realmente ponerle riendas a internet?

Así parece, a juzgar por el drástico giro discursivo del gobierno. Todos, desde Vladimir Putin hasta el director del Comité de Investigaciones (el FBI ruso) han endurecido su reclamo de imponer controles más estrictos en el ciberespacio y en las redes sociales extranjeras que operan en Rusia.

El miércoles, la agencia de gobierno Roskomnadzor, a cargo de cumplimiento de las regulaciones y la censura de internet, ordenó disminuir la velocidad de Twitter, acusando a la empresa de no eliminar contenidos prohibidos. El Kremlin justificó la medida en supuestos posteos que alentaban a la gente a sumarse a las protestas contra el gobierno, y otros haciendo apología del suicidio.

“En internet se creen Rambo, alientan a un niño a una niña a saltar por la ventana, pero cuando la policía encuentra a estos engendros, se hacen encima”, dijo Putin el 4 de marzo.

Margaret Simoyan, editora en jefe del órgano de difusión del Kremlin, la cadena RT, reclamó recientemente que Rusia prohíba las redes sociales extranjeras, después de que Instagram borrara uno de sus posteos. Irónicamente, difundió su reclamo por Twitter.

La gente protesta contra una decisión judicial que ordenó el encarcelamiento del líder de la oposición Alexei Navalny durante casi tres años en el centro de Moscú el 2 de febrero de 2021
La gente protesta contra una decisión judicial que ordenó el encarcelamiento del líder de la oposición Alexei Navalny durante casi tres años en el centro de Moscú el 2 de febrero de 2021


La ola de manifestaciones a favor de Navalny dejó decenas de detenidos. Ahora el gobierno también quiere controlar el espacio virtual

¿Por qué justo ahora?

Es un momento delicado. El gobierno ruso enfrenta elecciones parlamentarias, a realizarse en septiembre, las primeras desde que Putin se las ingeniara para introducir cambios que potencialmente le permitirían quedarse en el poder hasta 2036.

El gobierno de Putin también enfrenta nuevas sanciones económicas por las acusaciones de Occidente de haber usado un agente nervioso prohibido en el intento de envenenamiento del líder opositor Alexei Navalny. Su encarcelamiento en enero, cuando volvió a suelo ruso, desencadenó una ola de protestas masivas en más de 100 ciudades a lo largo y a lo ancho del país.

Navalny y su equipo se sirven de las redes sociales como herramienta de oposición al gobierno de Putin, para exponer la escandalosa corrupción y organizar manifestaciones de protesta. El video que postearon en YouTube, “El Palacio de Putin: historia del mayor soborno del mundo”, sobre un colosal palacio a las orillas del Mar Negro que según Navalny fue construido para Putin, fue visto más de 114 millones de veces. Otro video, sobre el expresidente Dimitri Medvedev, tuvo casi 43 millones de visualizaciones.

El subdirector de la Roskomnadzor, Vadim Subbotin, recalcó el jueves que la decisión de reducir la velocidad de Twitter no tiene nada que ver con las protestas opositoras.

¿Cuánto control ejerce Rusia sobre las redes?

El grupo de investigación Freedom House, con sede en Washington, dice que en Rusia internet “no es libre” y en términos de libertad digital la clasifica en el puesto 51 entre 65 países analizados.

En Rusia, internet funcionó con relativa libertad hasta 2012, cuando el gobierno introdujo una ley que le permitía cerrar sitios web, después de la organización de masivas protestas a través de las redes. En 2019, el gobierno aprobó una ley de “soberanía de internet” pensada específicamente como un interruptor de internet para prohibir tal o cual contenido. La ley obliga a los proveedores de internet a instalar dispositivos de monitoreo de los contenidos en tiempo real.

A principios de este mes, la agencia presentó cargos contra Twitter, Facebook, Instagram, YouTube, Telegram, TikTok y los sitios rusos VKontakte y Odnoklassniki por no eliminar contenidos que supuestamente alentaban a los niños a participar en acciones de protesta, o incitándolos al suicidio. VKontakte recibió una multa de 1,5 millones de rublos, unos 20.000 dólares. Hasta el momento, no ha habido anuncios públicos de alguna nueva medida contra las demás empresas.

El opositor Ruslan Shaveddinov en una protesta e septiembre de 2019
Twitter @shaveddinov


El opositor Ruslan Shaveddinov en una protesta e septiembre de 2019 (Twitter @shaveddinov/)

¿Qué dicen las empresas?

El miércoles, Twitter emitió un comunicado manifestando su profunda preocupación por la desaceleración de contenidos, y reconfirmó su compromiso con la política de tolerancia cero hacia la explotación sexual infantil, y que sus reglas también prohíben explícitamente la apología del suicidio y las autolesiones.

Yevgeny Zaitsev, director del departamento de telecomunicaciones de la Roskomnadzor, dijo el viernes que Twitter no había respondido a sus dudas ni había respondido a las preguntas que le enviaron. “Estamos dispuestos a dialogar sobre todos los temas, pero no hay con quién”, dijo Zaitsev.

La aplicación de mensajería encriptada Telegram, muy popular en Rusia entre los medios de prensa independientes y militantes opositores, ha logrado mantenerse un paso delante de los reguladores rusos desde que el gobierno intentó cerrarla, en 2018. Ahora, el sitio cambia frecuentemente las direcciones de su sitio web.

Esa plataforma fue una herramienta clave para la organización del movimiento de protesta en Rusia y la vecina Bielorrusia. “Le aturden el cerebro a la gente”, dijo el 9 de septiembre el presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, y se quejó de que “internet y Telegram calen tan hondo en el cerebro de las personas.”

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¿Qué otro obstáculo detiene a Putin?

Bloquear las redes sociales extranjeras provocaría una masiva reacción en contra. Los jóvenes rusos se criaron usando YouTube, Facebook, y más recientemente Instagram, TikTok y Telegram. Ellos no miran la propaganda dura de la televisión estatal.

Es probable que el sistema de control de internet en Rusia consista en mantener la lentitud de las redes, lo que podría dejar rezagados a los rusos en tecnologías más avanzadas, como la inteligencia artificial, vehículos autoconducidos e internet de las cosas.

Andrei Soldatov, analista de internet en Rusia, dijo el miércoles que las medidas de Rusia para ralentizar Twitter “envían una pésima señal” a la industria tecnológica rusa y a los usuarios de las redes sociales. “Son una demostración de que a las personas que están en el Kremlin no les preocupan las consecuencias de sus acciones, con tal de proteger su estabilidad política.”

(Traducción de Jaime Arrambide)