Cuál es la estrategia de Cristina Fernández para evitar problemas judiciales

D. M. – Buenos Aires, Argentina

“Me quieren proscribir”. Con esas palabras, la expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, se refirió esta semana a la situación judicial que atraviesa, cada vez más acorralada, y a la vez explicó cuál sería la estrategia para evitar quedar tras las rejas: ser candidata a legisladora. En un mini reality show, Cristina contó con sus propias palabras todo el derrotero por los tribunales:

Lo cierto es que Cristina pasó a ocupar el lugar de referente de la oposición, pero atravesada por una serie de causas judiciales que la complican y parecen sugerir las ganas del presidente argentino, Mauricio Macri, de verla tras las rejas. Son en total cinco causas que Cristina denuncia como una “persecución política” de parte del oficialismo y del Grupo Clarín. Pero lo cierto es que sean o no tal cosa, la referente del kirchnerismo piensa seriamente en ser candidata a diputada este año de elecciones legislativas en Argentina por dos razones: una, para demostrar que los K aún pueden seguir en el poder. Y, la segunda, claro: para tener inmunidad ante la justicia.

Los conocidos “fueros” aparecen así en escena como un recurso político para salvaguardar la imagen de la expresidenta de Argentina.

Como si fuera poco, las escuchas que se filtraron esta semana puntualizaron que los consumidores de noticias parecen priorizar más el escándalo que la legitimidad de la medida de las escuchas en sí misma.

Las causas que enfrenta CFK

Esta última semana se conocieron audios donde Cristina Kirchner pide “apretar” jueces. Más allá del caso particular, lo cierto es que las escuchas telefónicas sobre quien fuera presidenta de la Argentina y el por entonces secretario general de la AFI (el servicio de inteligencia de Argentina), son una mancha más en su imagen. Escuchar a un expresidente pedir que manipulen a la Justicia con tanta impunidad no parece contribuir a una imagen limpia de cara a una candidatura.

Pero el punto más sensible es la cantidad de causas que la expresidenta tiene sobre sus espaldas. Son en total 5, y la tienen a Cristina desfilando por los tribunales de la Justicia argentina.

La causa del “dólar futuro”, en la cual se la acusa de, junto al exministro de Economía Axel Kicillof y el expresidente de la entidad bancaria suprema de Argentina Alejandro Vanoli, formar “un grupo de funcionarios que de manera sistemática, concertada y organizada llevaron a cabo diversas acciones de carácter políticas y técnico/administrativas en violación directa de sus competencias y atribuciones”. Lo que este tecnicismo quiere decir es que Cristina impulsó operaciones cambiarias con un precio de dólar a futuro tan bajo que perjudicó la situación financiera del Estado.

Hotesur y Los Sauces son las otras dos causas tiene Cristina Kirchner sobre sus espaldas. A partir de una denuncia de la diputada argentina Margarita Stolbizer, se empezaron a investigar posibles irregularidades. La investigación dio como resultado que la instalación hotelera se salteó los balances contables de 2011 y 2012. Y lo más sospechoso, que Lázaro Báez, empresario constructor amigo de los Kirchner, firmó acuerdos por el pago de 935 habitaciones por mes, independientemente de la temporada en la cual se encontraba… y de que estuvieran las habitaciones llenas.

Los Sauces S.A. es una de las firmas que Cristina creó para operar con inmuebles y Austral Construcciones, la empresa de Báez. Los Sauces presenta irregularidades ante el ente recaudador de impuestos y tributos de Argentina, la AFIP.

Pero sin dudas el caso más complejo es la así llamada “Ruta del dinero K”. Luego de una investigación del programa que conduce el periodista argentino Jorge Lanata, se supo que a través de las empresas de Lázaro Báez se habría enviado dinero al exterior para lavar el dinero que los Kirchner habrían obtenido de diversos casos de corrupción. Y que ese dinero se usó para las campañas políticas. La Justicia posó la lupa aquí por la poca precisión de Báez para disimular los números, quien en 2010 había facturado 300 millones de pesos con facturas falsificadas. Lázaro Báez está preso.

¿Tres salidas? Diputada, senadora o… cárcel

En este contexto, Cristina Kirchner tiene dos posibilidades. Podría competir por una banca como diputada de la Provincia de Buenos Aires, o bien podría ser candidata a senadora por la Provincia de Santa Cruz, de donde es oriunda.

La hipótesis de la expresidenta es que tanto el Gobierno de Macri como los medios de comunicación, y también la Justicia (a quien ella siempre llamó “el partido judicial”, haciendo referencia a que los jueces tienen sus propios intereses -y que los representan-) de intentar proscribirla. “Es una persecución feroz con objetivos de proscripción, claramente”, aseguró en el video que difundió.

Hasta el momento no hay confirmaciones oficiales, sino apenas hipótesis, ideas y, sobre todo, muchas ganas del kirchnerismo de volver al poder. Desde una banca legislativa, el plan podría empezar a cocinarse de otra manera y con más exposición pública.

El único dato concreto fue un dirigente peronista, Marcelo Puella, quien preside el Frente Nacional de Agrupaciones peronistas. En Twitter, dio por buena la candidatura de Cristina:


 

Lo cierto es que más allá de esta endeble “confirmación”, hay indicios para pensar que Cristina competirá por una banca. El intendente de Moreno -Provincia de Buenos Aires-, Walter Festa, tiene una relación muy cercana con La Cámpora, la agrupación política kirchnerista más fuerte de todas -y también la más cuestionada. “Cristina tiene que ser candidata, no podemos desperdiciar el liderazgo que tenemos a través de ella”, había dicho Festa.

Desde el oficialismo también ven esta posibilidad. Ernesto Sanz, referente del radicalismo y figura clave de la llegada al poder de Macri (en tanto PRO hizo una alianza con la UCR), aseguró que desde Cambiemos dan por hecho la figura de “Cristina candidata”. “Por una parte creo que Cristina Kirchner tiene tantos asuntos judiciales pendientes, tantas cuentas por rendirles a los argentinos, que es una falta de respeto al país volverla un objeto electoral. Pero así y todo, pienso que será candidata. Hay un porcentaje menor, pero importante, de argentinos que se referencian en ella y van a pedirle que los represente”, había dicho Sanz a principios de esta semana.

Así las cosas, lo que resta saber es qué piensa efectivamente Cristina Kirchner. Su accionar puede dejar entrever que está tejiendo algo: pasa su tiempo entre reuniones con dirigentes, y está, como siempre, muy informada sobre las noticias (cuestión que se puede ver por su intensa actividad en Twitter, Facebook y desde hace un tiempo, Telegram). Hasta el llamado “Grupo Esmeralda”, una facción política que se enfrentó a Cristina durante las últimas elecciones por el no apoyo al entonces candidato Florencio Randazzo, dijo que la apoyaría esta vez: “Si Cristina es candidata, vamos todos detrás de ella”, aseguraron en ese grupo.

Pero la verdad se conocerá más cerca de junio, cuando cierren las listas definitivas, y se podrá saber si la del Frente para la Victoria llevará impreso el nombre de su figura más importante de los últimos años, la de Cristina Fernández de Kirchner.