Crisis en Italia: aunque le rechazaron la renuncia, afirman que es “inquebrantable” la decisión de Mario Draghi de dar un paso al costado

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El premier italiano Mario Draghi
El premier italiano Mario Draghi

ROMA.- ¿Y ahora qué? Al día siguiente de la renuncia de Mario Draghi, no aceptada por el presidente de Italia, Sergio Mattarella, quien lo invitó a presentarse y a explicar su decisión ante el Parlamento el miércoles próximo, reina gran preocupación no solo en Italia, sino en las grandes capitales del mundo.

A diferencia de anteriores crisis políticas donde luego de días de psicodrama, finalmente, las cosas se arreglan, quizás con otro nombre y otra mayoría de gobierno, en forma “gatopardesca”, esta vez todo parecía distinto.

Desde el entorno de Draghi, en efecto, trascendía que era “inquebrantable” su decisión de renunciar y ponerle fin a su gobierno de unidad nacional, porque “ya no existen las condiciones” luego de que el Movimiento Cinco Estrellas (M5E) decidiera el jueves no votar una moción de confianza en el Senado, un hecho políticamente significativo.

Y aunque Mattarella rechazó su dimisión y lo “reenvió” –en el término de la jerga de las crisis políticas- al Parlamento para explicar las motivaciones de su anuncio, en una forma para darle tiempo a la política a recomponer el entuerto, “Súper Mario” parecía totalmente determinado a decir “basta”. Harto de los juegos, chantajes y reclamos varios de los partidos que componen su heterogéneo gobierno de unidad nacional, que podría finalmente colapsar la semana que viene.

Emmanuel Macron; Volodymyr Zelenskyy; Kyiv; MUndo; Rusia; Mario Draghi; Olaf Scholz;
Draghi, junto a Macron y Scholz, durante una visita a Ucrania - Créditos: @Jesco Denzel

“Él no es un político que llegó al gobierno a través de elecciones, él es un servidor del Estado, que está en la vida pública desde hace más de 40 años y no está para este tipo de maniobras”, confió una fuente de Palazzo Chigi cercana al premier. Más allá de la crisis política abierta, él sigue de todos modos plenamente al frente del gobierno, al menos hasta el miércoles, el día “D” en el Parlamento.

“Él siempre dejó muy claro, cuando fue llamado por Mattarella y logró poner en marcha un gobierno de unidad nacional, en febrero de 2021, que quería estar al frente de un gobierno eficaz, capaz de hacer cosas y por eso la unidad nacional era un elemento fundamental, que ya no existe”, explicó la misma fuente, que no ocultó su pesimismo en cuanto a un cambio de idea de Draghi.

“Él está sereno, es consciente de la gravedad del momento por la inflación, la guerra, la crisis energética, la recesión que se avecina, pero fue madurando esta decisión desde hace tiempo, consciente de que solo iba a asumir su jefatura de gobierno si lo hacía al frente de un gobierno eficaz, capaz de hacer cosas”, insistió. “Y después de lo del jueves, llegó a la conclusión de que ya no existen las condiciones para tener una acción de gobierno eficaz”, agregó el interlocutor, que consideró bastante insanable la ruptura decidida ayer por el M5S, la principal fuerza de la mayoría de gobierno.

La mayoría de los analistas considera que este movimiento populista -que ganó con creces las elecciones de 2018 con su discurso antisistema, alcanzando casi el 33% de los votos y luego se fue descomponiendo por sus posturas indefinidas hasta cosechar solo el 11%, según los sondeos- actuó de forma “irresponsable”. Y que no pensó en el futuro del país, sino en su propio rédito político, con el fin de intentar recuperar consensos en vista de las elecciones que deberían tener lugar en marzo o abril del año que viene, cuando termina naturalmente la Legislatura.

Sergio Mattarella, el presidente de Italia, y el primer ministro Mario Draghi
Sergio Mattarella, el presidente de Italia, y el primer ministro Mario Draghi - Créditos: @GUGLIELMO MANGIAPANE

Al parecer, lo que más le molestó a Draghi es que el M5S decidió no votar en el Senado la confianza sobre una ley de ayudas económicas que en verdad tiene en cuenta varios de sus reclamos, después de semanas de intentos de acercar posiciones de su parte. El premier, de 74 años, hizo de todo para evitar esta situación, incluso advirtió muy claramente el martes pasado que “no habrá otro gobierno Draghi sin el M5S”, pero no fue escuchado. De ahí su decisión de presentarle su renuncia a Mattarella, que, según filtra desde su entorno, podría volver a anunciar el miércoles próximo, después de un discurso explicativo ante el Parlamento. Entonces, no está previsto un voto de confianza, explicaron a LA NACION.

¿Por qué será el miércoles esta cita de la que depende el futuro y la estabilidad política de Italia? Mattarella, el presidente y árbitro máximo a la hora de las crónicas crisis de gobierno, optó por esa fecha, acordada con Draghi -con quien tiene enorme sintonía- por dos motivos. El primero, porque el premier ya tenía agendada una reunión intergubernamental en Argelia, muy importante por la problemática falta de gas debido a la crisis energética desatada por la guerra en Ucrania. El segundo, para darle más tiempo a todos los actores de la siempre agitada política local. Un “tiempo suplementario” que, quizás, podría evitar la catástrofe que significaría una salida de Draghi del poder, en tiempos tan delicados para Italia y para la Unión Europea (UE).

Prestigioso economista que en 2008 salvó el euro cuando estaba al frente del Banco Central Europeo, en los 17 de meses en Palazzo Chigi le devolvió gran credibilidad a Italia, e incluso demostró gran liderazgo en el marco de la UE y de su decidido apoyo a Ucrania y en contra de Rusia.

En este marco, el avispero político seguía revuelto como nunca. El Partido Democrático, de centroizquierda, de Enrico Letta; Italia Viva, el partido centrista del expremier Matteo Renzi; y Juntos por el futuro, el nuevo partido del canciller, Luigi Di Maio, trabajaban contrarreloj para convencer a Draghi de quedarse. Algo más que difícil.

Por el Draghi Bis

“Quien quiere seguir adelante con Draghi que lo diga. Ahora o nunca. Hemos lanzado una petición para el Draghi Bis”, anunció en redes sociales Renzi, con tonos apocalípticos.

El M5E de Giuseppe Conte parecía cada vez más en alta mar. A la mañana trascendía que el expremier, de 55 años, había pedido a los ministros que forman parte del gobierno de unidad nacional que se retiraran, una nueva señal de ruptura. Pero esa versión luego fue desmentida y fue anunciada una reunión urgente para mañana.

Giorgia Meloni, líder de Hermanos de Italia, el único partido, de derecha, que jamás se unió al gobierno de unidad nacional de Draghi, seguía a toda voz reclamando elecciones anticipadas “subito” (inmediatas), un escenario cada vez más probable.

De ocurrir, las elecciones serían en octubre. Algunas versiones indicaban que el actual ministro de Economía, Daniele Franco, sería quien tomaría el timón de Palazzo Chigi hasta esa fecha, para asegurar la aprobación de una crucial ley de Presupuesto.

Como para complicar las cosas, una nota conjunta de Forza Italia, el partido del expremier, Silvio Berlusconi y de la Liga, de Matteo Salvini, si bien respaldó a Draghi, también se manifestó lista a ir a las urnas.

“Escucharemos con respeto y atención las consideraciones de Draghi, que ha reaccionado con comprensible firmeza frente a irresponsabilidades, retrasos y votos contrarios. La centroderecha de gobierno seguirá defendiendo los intereses de los italianos con seriedad y coherencia, sin tener ciertamente temor al juicio de los italianos”, indicó.

La misma nota también condenó “la irresponsabilidad” del M5E: “después de lo que pasó, la centroderecha de gobierno quiere claridad y considera que no es más posible contar con el M5E en esta fase tan dramática”. En caso de elecciones anticipadas, Forza Italia y la Liga formarían junto a Hermanos de Italia una coalición que, según los sondeos, podría ganar con el 45% de los consensos, y que es vista con gran temor en la UE por las famosas posiciones euro-escépticas tanto de Salvini como de Meloni.

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