La costa volvió a transformarse en la vidriera preferida para los candidatos en campaña

Daniel Scioli caminó las playas de Mar del Plata
Daniel Scioli caminó las playas de Mar del Plata - Créditos: @Twitter

MAR DEL PLATA-PINAMAR.- Si todavía no pasó, es probable que esté al caer. El próximo presidente de los argentinos, que se elegirá en diez meses y se calzará la banda antes de fin de año, difícilmente esté fuera de la lista de políticos que ya pisaron estas arenas o se preparan para dejar en ellas sus huellas, quizás entre la tanda que prefirió la ya inminente y siempre más concurrida segunda quincena.

El calor en la costa atlántica, con ciudades como Pinamar y Mar del Plata que celebran el arribo de decenas de miles de turistas y esperan muchos más, parece ideal en un año electoral. Esa enorme masa de gente es tentación casi irresistible para los políticos con aspiraciones de dar un paso más de donde están. O perdurar ahí al menos un período más.

Entonces la playa, como en viejos tiempos, volvió a ser pasarela y, por sobre todo, medidor del pulso político de una sociedad que en pocos días nomás se reencontrará con las urnas, primero con internas provinciales y, al final del camino, elecciones generales.

Oficialistas y opositores, con precandidaturas a cuestas, pretendidas que todavía meditan o tal vez decididas pero bien guardadas para evitar desgastes tempranos, todos enfilaron por las rutas que conducen al mar. Supieron de aplausos, palmadas en la espalda y selfies. También insultos y más de un chiflido.

Los funcionarios con ansias de continuidad vinieron a mostrar gestión. Obras concretadas, en camino o proyectadas. Y para recoger pedidos que bien pronto convierten en promesas. Y del otro lado del mostrador, unos que esperan revancha y otros que solo pueden cuestionar lo hecho y perfilarse como alternativa.

Horacio Rodríguez Larreta practicó surf en Mar del Plata
Horacio Rodríguez Larreta practicó surf en Mar del Plata - Créditos: @Instagram

“Acá hay representación fija de medios importantes y enviados especiales de varios más, es lo que todos vienen a buscar”, contaron a La Nación un intendente bonaerense y un legislador nacional que conocen mucho esta región y la vidriera que representa en cada verano.

Pinamar

Pinamar históricamente fue un lugar visitado por parte del jet set argentino y, también, por un sinfín de funcionarios que se quitan la ropa formal y continúan con sus reuniones y recorridas, ya en otra sintonía. Los que se sienten o están en campaña saben que ese andar entre reposeras y sombrillas es un buen termómetro para ver qué tan conocidos y valorados son.

Al municipio que conduce Martín Yeza lo visitaron figuras muy relevantes del espacio político que representa, entre ellos, el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Llegó en medio de una tormenta por el polémico viaje de su ministro de Justicia y Seguridad, Marcelo D’Alessandro -ahora en uso de licencia “temporaria”, junto a funcionarios judiciales y directivos del Grupo Clarín.

A Larreta le fue muy bien en la playa de Pinamar. Caminó varios metros, se sacó un innumerables selfies y fue bien recibido por la multitud que allí reposaba. En Twitter llamó la atención que el dirigente, que suele usar remeras durante todo el año, justo para ir al mar decidió ponerse una camisa oscura; contradicciones de la política.

Otra prueba superó en Mar del Plata. Anduvo por el puerto, se mostró con el intendente Guillermo Montenegro y hasta experimentó con el surf. Le costaron caros sus pasos por la Bristol: se viralizó un video en el que se le cuestionan los recursos de coparticipación que la Corte Suprema le devolvió a Capital Federal. Nada que sorprenda en esta Argentina agrietada. Las críticas eran de una sola persona. Las redes hacen el resto.

Otra súper figura de la política que visitó Pinamar fue Sergio Massa, que siempre se resguarda en el barrio La Herradura. Por este municipio costero empezó a circular la versión de que el ministro de Economía se habría reunido con Daniel Vila, el dueño del grupo de medios América y uno de los flamantes compradores de Edenor, entre otras fructíferas inversiones. La versión de que esta electrizante reunión se concretó no fue desmentida ni confirmada por los voceros de Massa.

A principios de año había estado también el senador de Evolución Martín Lousteau, quien planea postularse a jefe de Gobierno porteño. Lo acompañaron Martín Tetaz y Emiliano Yacobbiti, entre otros.

Una figura emergente que también llegó a las playas pinamarenses fue Roberto García Moritán, legislador porteño de Republicanos Unidos. Entre otras definiciones dijo que para este año electoral su candidato a presidente es Ricardo López Murphy, un político de raza que, según él, es “el último estadista”.

Y la lista sigue. Joaquín De la Torre, el exintendente de San Miguel, que es uno de los candidatos a gobernador de la provincia de Buenos Aires que apoya Patricia Bullrich hizo una recorrida por la costa. No le gusta la arena y por eso no bajó al mar, pero sabe que su nivel de conocimiento creció gracias a los llamativos carteles de propaganda con frases como “basta de todes”. Él tuvo una estancia breve en Pinamar y siguió su camino hacia Mar del Plata para asistir a la presentación del libro de Mauricio Macri. “Con Macri había un rumbo”, suele decir De la Torre que tuvo una gestión exitosa en materia de seguridad en el municipio que dirigió y asegura que puede extrapolar esa experiencia en el vasto territorio bonaerense.

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Mar del Plata

Donde más cómodo se siente el oficialismo nacional y bonaerense es, sin lugar a dudas, en Mar del Plata. Empezando por el propio presidente Alberto Fernández se animó. Ya pasó para anunciar la ampliación de la AUH, y hoy estuvo en Chapadmalal en un encuentro con funcionarias mujeres de su equipo. Se comprometió a estar aquí antes de fin de mes, para la reapertura de la Casa sobre el Arroyo, restaurada con fondos nacionales y por iniciativa personal. Disfruta seguido y en familia la residencia presidencial de Chapadmalal y desde allí pivotea sus actos cercanos. La pasó mal en Miramar, donde lo chiflaron y feo, cuando fue a anunciar una cancha de hockey. Compensó con el abrazo de mozos y contención de exoperador político, ahora empresario gastronómico y turístico que lo recibió en su restaurante de ruta 11.

Alberto Fernández en Miramar
Alberto Fernández en Miramar

El gobernador Áxel Kicillof volvió este fin de semana. Eligió el puerto de Mar del Plata, donde abundan obras recientes y proyectos en marcha. Circula seguido por las localidades balnearias, se reúne con jefes comunales y funcionarios, no quiere hablar de reelección y raspó a la oposición. “Tienen una docena de candidatos”, dijo y los acusó de lanzar “la campaña más prematura de la historia de la humanidad”.

Ya no es sorpresa Daniel Scioli, que antes de que lleguen los Reyes Magos se da su tradicional baño de popularidad en playa céntrica. El chapuzón es gusto, pero también buena excusa. Como dicen sus laderos, vino desde Brasil para afrontar lo que ellos llaman “el test Bristol”. Hubo palmadas, abrazos y selfies. Aprobado, dicen.

Y la oposición cuida este territorio que le es bastante afín. Mar del Plata tiene historia de darle la espalda electoralmente al peronismo. Mauricio Macri estuvo esta semana para presentar su libro frente al mar. En dos charlas consecutivas reunió más de 2500 personas. Y se dio el gusto de caminar más de 500 metros por Playa Grande, entre fotos, saludos, avales y algún insulto al que respondió con beso al aire. No confirmó candidatura pero, al menos, ratificó compromiso. “Voy a estar”, insistió.

Mauricio Macri encabezó la presentación de su nuevo libro, Para qué. La reaparición pública del expresidente se produce en plena escalada de los conflictos en Juntos por el Cambio por la estrategia para recuperar el poder en 2023.
Mauricio Macri encabezó la presentación de su nuevo libro, Para qué. La reaparición pública del expresidente se produce en plena escalada de los conflictos en Juntos por el Cambio por la estrategia para recuperar el poder en 2023. - Créditos: @LA NACION/Mauro V. Rizzi

La escala previa de Rodríguez Larreta sirvió también para amalgamar la coalición entre rumores de fisuras. Tomó café con Gerardo Morales, líder de la UCR y explícito precandidato a fórmula presidencial, y Martín Lousteau, senador y siempre en la gatera para cuando se largue la carrera para la jefatura de Gobierno de ciudad de Buenos Aires. No trascendieron acuerdos, pero hicieron ruido en medios con foto réplica de The Beatles en Abbey Road. Diego Santilli fue el cuarto y último del cruce de calle en hilera, por Playa Grande.

Martín Lousteau con otros dirigentes de Evolución en Pinamar
Martín Lousteau con otros dirigentes de Evolución en Pinamar

El partido centenario también intentó una demostración de fuerza en el hotel NH Provincial, presentada como cumbre. A pesar de faltazos importantes (Facundo Manes, Alfredo Cornejo) pudo mostrar una foto con nombres de peso, codo a codo, decididos a defender la coalición y el espacio que les corresponde puertas adentro.

¿Quiénes faltan? De los que ya dijeron que quieren el sillón de Rivadavia y tienen visita programada para próximos días, Patricia Bullrich, que estará por aquí para mantener alto el perfil, siempre desde su fuerte, que es mostrarse con gente y sectores productivos que la apoyan. Y el torbellino de Libertad Avanza, Javier Milei. Próximo fin de semana estaría por playas de Pinamar y Mar del Plata en modo campaña. Él, quiere ser Presidente.