Con corte militar y valentía: las mujeres chinas que desafían el ‘deber de la belleza’

Con corte militar y valentía: las mujeres chinas que desafían el ‘deber de la belleza’
Con corte militar y valentía: las mujeres chinas que desafían el ‘deber de la belleza’

Legend Zhu era el ideal convencional de belleza china. Alta y con el cabello hasta los hombros, lideraba el equipo de modelos de su universidad, cuyas integrantes a menudo eran llamadas para modelar por las pasarelas de los desfiles de moda del campus con vestidos ceñidos al cuerpo y un espectacular maquillaje de ojos.

Recién licenciada, Zhu ha vuelto a llamar la atención por su aspecto, pero de manera muy distinta. Durante el verano, acudió a Xiaohongshu, una plataforma china de redes sociales conocida por sus influentes de estilo de vida, para publicar un selfi con el cabello rapado y la cara libre de cosméticos.

“De modelo a mujer natural”, escribió Zhu en la publicación, que también incluía imágenes del “antes” de su época de modelo. “¡Me siento muy cómoda!”.

La imagen de Zhu recibió más de mil me gusta y muchos elogios. También fue aplaudida por su desafío a la presión que sufren las mujeres para ajustarse a los cánones de belleza tradicionales. “Eres muy valiente”, decía un comentario.

La valentía es necesaria porque la aprobación en internet de la nueva apariencia de Zhu es solo una parte de la historia. También hubo comentarios negativos, que ella borró.

Todo lo relacionado con el feminismo puede ser un tema delicado en China. El Partido Comunista del país lleva mucho tiempo promoviendo la igualdad de género como uno de sus principios básicos, pero desconfía de la organización popular. Las mujeres que hacen declaraciones feministas en internet se enfrentan a menudo a ofensas y a veces les borran sus cuentas en las redes sociales por “discriminación de género”. Las que han denunciado malos tratos sexuales por parte de hombres poderosos han perdido en los tribunales o han sido presionadas para que guarden silencio.

Una imagen de Annie Xie muestra a Annie Xie en agosto de 2023 (Annie Xie vía The New York Times)
Una imagen de Annie Xie muestra a Annie Xie en agosto de 2023 (Annie Xie vía The New York Times)

La conciencia respecto a estos problemas está creciendo entre las mujeres jóvenes de China, sobre todo entre las que tienen estudios universitarios, comentó Leta Hong Fincher, autora de “Leftover Women: The Resurgence of Gender Inequality in China”. La discriminación sexual en las admisiones universitarias y en el mercado laboral ha impulsado a algunas jóvenes a resistirse a los roles de género, incluyendo los relacionados con la apariencia, señaló Fincher.

Zhu, de 23 años, es una de las jóvenes inspiradas por la creciente tendencia a rechazar lo que en la jerga china de internet se conoce como “el deber de la belleza”: la costosa y a veces dolorosa devoción a las nociones dominantes del atractivo. La idea es dedicar tiempo y recursos no a los cánones de belleza, sino al desarrollo personal, incluida la educación y el crecimiento profesional.

“Para seguir siendo guapa, hay que invertir de manera constante tiempo, dinero y energía”, aseguró Zhu. “La mayoría de los hombres están libres de eso. Es injusto”.

Las mujeres que se adhieren a esa idea también se niegan a pasar hambre, huyendo de la peligrosa cultura de las dietas en la que se basan los populares retos de internet, como el que consiste en sostener verticalmente un trozo de papel tamaño carta a la altura de la sección media para intentar ocultar la cintura. Solo las más delgadas pueden quedar completamente ocultas por una hoja de papel de 21 centímetros de ancho.

Zhu cuenta que cuando estudiaba en la universidad de Pekín y se planteaba una carrera en la industria de la moda, una agencia de modelos le aconsejó que perdiera al menos 10 kilos para pesar 50 kilos. Con 1,70 metros de estatura, no le pareció razonable: “No podía imaginarme el daño que le haría a mi cuerpo”.

En vez de eso, decidió cursar un programa de posgrado en Planificación Urbana.

Cuando Annie Xie, una mujer de la ciudad septentrional de Qinhuangdao, estaba en la escuela secundaria, empezó a maquillarse y a usar lentes de contacto de colores y a hacer dieta para poder usar vestidos talla cero.

A los 15 años fue hospitalizada por anorexia nerviosa. Fue entonces cuando empezó a mirar hacia dentro y se inspiró en un clásico del feminismo, “El segundo sexo”, de Simone de Beauvoir. Leer la famosa frase “No se nace, sino que se llega a ser mujer,” dijo, se sintió “como un relámpago”.

Las teorías feministas, según Xie, la ayudaron a liberarse de la obsesión por la apariencia. Ahora, con 23 años y a punto de mudarse al extranjero, ha dejado de hacer dieta, lleva ropa holgada y no se maquilla, y a menudo evita usar un sostén.

En los países occidentales, las feministas llevan décadas denunciando las actitudes patriarcales. Pero en muchas naciones de Asia Oriental, donde las expectativas tradicionales de género persisten incluso en medio del rápido crecimiento económico y tecnológico, el rechazo de las definiciones estrechas de belleza se considera a menudo radical.

Una mujer se maquilla en un mostrador de belleza de unos grandes almacenes en Pekín, China, el 14 de diciembre de 2016 (Giulia Marchi/The New York Times)
Una mujer se maquilla en un mostrador de belleza de unos grandes almacenes en Pekín, China, el 14 de diciembre de 2016 (Giulia Marchi/The New York Times)

Zelda Liu, una mujer de 27 años de la ciudad sudoriental de Suzhou, dice que cuando decidió cortarse el pelo al rape, tuvo que hacerlo ella misma. Los peluqueros dudaron, preocupados por si el afeitado apurado le lastimaría el cuero cabelludo, una idea que ella consideró absurda: “¿Acaso las cabezas femeninas no son cabezas?”.

Más de un año después, sigue luciendo el corte y dice que gracias a él ya no recibe la atención indeseada de los hombres ni sugerencias de que se maquille. Describe la nueva libertad como una sensación de “volar alto”. Además, ahora vive en el extranjero.

Xie cuenta que un exnovio le dijo que ella se había “rendido”. “Me parece ridículo”, afirmó. “No quiero volver a ser como antes”.

c.2023 The New York Times Company

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