Un coronel del MININT convertido en académico disertará sobre el 11J en Congreso de LASA

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Granma

Un coronel de la inteligencia cubana que participó en conversaciones de alto nivel entre funcionarios estadounidenses y cubanos durante la administración Obama se presentará como académico en el próximo congreso de la Asociación de Estudios Latinoamericanos, junto a varios representantes de la escuela de formación política del Partido Comunista de Cuba y otros funcionarios gubernamentales.

Según el programa del evento virtual, el Coronel Abel Enrique González Santamaría, quien tiene un Ph.D. en Ciencias Políticas, tiene previsto hablar el próximo sábado en un panel que abordará las protestas antigubernamentales en la isla en julio pasado. Su grado militar no se identifica en el documento, que señala como filiación institucional a la Oficina del Historiador de La Habana.

González participó en las negociaciones para restablecer las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba durante la administración Obama y lideró discusiones de alto nivel sobre temas delicados como los prófugos estadounidenses de la justicia escondidos en Cuba, como funcionario del MININT y miembro de la ya desmantelada Comisión de Defensa y Seguridad Nacional encabezada por el hijo de Raúl Castro, el coronel Alejandro Castro Espín.

Luego de que la Comisión fuera supuestamente desmantelada tras hacerse públicos los “incidentes de salud” que afectaron a diplomáticos estadounidenses en La Habana, los medios estatales dejaron de mencionar el rango de Santamaría en el MININT y lo han promovido como autor y académico.

Santamaría es autor de libros que critican a Estados Unidos y exaltan a los líderes cubanos Fidel y Raúl Castro. Recientemente compiló un libro que justifica la represión del gobierno contra los manifestantes del 11 de julio y argumenta que el levantamiento fue el resultado de una “operación financiada por el gobierno de la Florida”.

El 11 de julio, luego de que el líder cubano Miguel Díaz-Canel instara a los leales al gobierno a confrontar a los manifestantes “por cualquier medio necesario”, Santamaría publicó una imagen de Díaz-Canel y escribió que “la Revolución tiene derecho a defenderse”.

José Raúl Gallego, un estudiante de doctorado en la Universidad de Guadalajara en México, llamó la atención en las redes sociales sobre la inclusión de Santamaría en el panel de LASA, la que calificó como “falta de respeto a los cubanos”. También señaló que el MININT supervisa a la policía, la seguridad del Estado y los servicios de inteligencia que han liderado la represión contra los manifestantes. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó al MININT y a algunos de sus principales funcionarios en enero de 2021, citando su papel en las violaciones de derechos humanos.

“Hace un año me fui voluntariamente de LASA por su posición pusilánime hacia las violaciones de derechos en Cuba, una decisión que mantengo y cada día esa institución me da más motivos para confirmar que hice lo correcto,” escribió Gallego en Twitter.

LASA, con sede en Pittsburgh, es la mayor organización profesional dedicada al estudio de la región en las Humanidades y las Ciencias Sociales. Varios de sus congresos anuales han tenido lugar en los Estados Unidos. Los miembros del comité de las diversas secciones temáticas de la asociación examinan y aprueban las propuestas incluidas en el programa final del Congreso.

Iraida H. López, profesora del Ramapo College en Nueva Jersey y co-presidenta de la sección de Cuba, dijo que “presentar un CV o incluso una breve biografía no es un requisito para unirse a una asociación profesional o para participar en un congreso. Sí hay que proporcionar una filiación, y en el caso de Santamaría, esta figura como la Oficina del Historiador de La Habana. Creo que este es su lugar de trabajo actual y, como supe ayer, tiene varias publicaciones en su haber”.

López dijo que no estaba al tanto de su rango en el MININT y sugirió que la organización no tomaría medidas con respecto a su inclusión en el Congreso.

“Hasta donde yo sé, el panel se ha mantenido intacto”, agregó.

No hay ninguna referencia a Santamaría en el sitio web de la Oficina del Historiador de La Habana. Aún así, otro sitio web vinculado al Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba lo incluye como investigador y director de Ciencia y Educación de esa Oficina. Algunas de sus publicaciones más recientes en Facebook sugieren que está vinculado a la Oficina, pero su perfil en la misma plataforma de redes sociales indica que trabaja en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

El difunto historiador Eusebio Leal encabezó esa Oficina hasta su muerte en 2020. Supervisó la restauración de La Habana Vieja gracias a un acuerdo inusual con el difunto Fidel Castro que permitió a la Oficina quedarse con parte de los ingresos de las tiendas, restaurantes y hoteles de La Habana Vieja. Pero la Oficina perdió su independencia cuando el conglomerado militar GAESA se hizo cargo de los negocios del casco histórico de la ciudad a finales de 2016.

El Herald no pudo obtener los datos de contacto de Santamaría. Cuando el Herald solicitó su información de contacto personal, López proporcionó un correo electrónico general para el sitio web de la Oficina del Historiador de La Habana. Varios sitios web que promocionan su trabajo como autor no incluyen su correo electrónico o número de teléfono. Santamaría no respondió de inmediato a un mensaje a través de Facebook Messenger.

A lo largo de los años, la sección Cuba de LASA ha fomentado los lazos entre académicos cubanos y estadounidenses. Pero la organización ha recibido críticas sobre la influencia de las autoridades de la isla en esa sección, que regularmente es co-presidida por un académico cubano con vínculos con una institución estatal. Según las reglas de la sección, la mitad de su comité ejecutivo debe residir en Cuba. Muchos académicos han resentido el liderazgo de la sección que vive en la isla, que a menudo controla el acceso al decidir los temas y quienes pueden participar en los congresos bajo el patrocinio de la sección.

López defendió el trabajo de la sección bajo su mandato.

“Me doy cuenta de que hay mucha desconfianza hacia LASA y la Sección Cuba, pero les puedo asegurar que en los últimos años, el período en el que he estado directamente involucrado, la Sección ha llevado a cabo su trabajo de la manera más transparente posible y ciertamente tenemos algunos logros para demostrarlo”, dijo.

Muchos de los académicos más destacados que trabajan sobre temas de Cuba en todo el mundo no participan en esta edición del Congreso. Varios abandonaron la asociación después de que LASA publicara una declaración el año pasado sobre los derechos humanos en Cuba sin condenar el acoso de las autoridades a académicos e intelectuales críticos con el gobierno pero “deplorando” el embargo estadounidense.

En el pasado, la participación de académicos y científicos radicados en la isla en el congreso anual de LASA estuvo de alguna manera limitada por la logística de obtener una visa y financiamiento para viajar a Estados Unidos, y Cuba se ha quejado de que Estados Unidos niega visas a miembros de su delegación participante en el evento.

Pero como el comité ejecutivo de LASA decidió hacer el evento virtual este año, varios académicos cubanos de universidades y centros de investigación participarán, junto a muchos otros cuyos detalles de afiliación institucional indican que son personal de los ministerios cubanos e incluso de la escuela política del Partido Comunista llamada “Ñico López”, considerada como un centro de adoctrinamiento.

“Para los revolucionarios cubanos, Fidel es y seguirá siendo el Comandante en Jefe de todos los tiempos”, es la primera línea de un artículo de Camilo Rodríguez Noriega, profesor de la Escuela Ñico López, quien tiene previsto hablar el viernes en un panel sobre cómo Cuba proporciona un modelo para “una sociedad más justa e inclusiva”. Los demás presentadores también son profesores de la Ñico López. El comentador principal, rol que pretende fomentar el debate, es Rafael Emilio Cervantes Martínez, funcionario del Ministerio de Educación Superior a cargo de la enseñanza del marxismo en las universidades cubanas y exprofesor de una escuela de cadetes militares.

López dijo que la sección de Cuba no patrocinó ni aprobó ese panel. Gerardo Otero, presidente de LASA y profesor de la Universidad Simon Fraser en Canadá, no respondió a los correos electrónicos y mensajes de voz en busca de comentarios. Juan Publio Triana Cordoví, el otro co-presidente de la sección Cuba y profesor del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana, tampoco respondió a un correo electrónico en busca de información sobre los paneles.

El panel que incluyó al Coronel Santamaría fue patrocinado por la sección de Cuba, pero no está del todo claro cómo fue agregado como presentador.

López dijo que los temas de los paneles de la sección se deciden “por consenso” y los miembros de esa sección se reúnen para intercambiar ideas sobre los posibles temas a abordar.

“No fue difícil identificar el 11J, entre otros temas, como un tema de interés para los miembros de la Sección”, dijo. “Los paneles no se proponen ni imponen arbitrariamente, y nos esforzamos por tener una diversidad de puntos de vista representados en ellos”.

Ricardo Torres, economista cubano actualmente con una beca de investigación en la American University en Washington DC, figura como su organizador y Carlos Alzugaray, un exdiplomático cubano que suele defender las posiciones del gobierno en los medios extranjeros, es el presidente de la sesión.

Pero Torres le dijo al Herald que su papel como orgazidor “es de puro trámite, porque los talleres se proponen y aprueban por la directiva de la sección Cuba”.

“Cuando se prepararon los talleres de la Sección Cuba, a varios (dentro y fuera de Cuba) nos pareció que era importante hablar sobre los sucesos del 11 de julio,” dijo Torres. “Y en ese panel hay variados puntos de vista sobre los sucesos. Yo no conozco a Abel, solo sé de su afiliación a la Oficina del Historiador, y que compiló un libro que contiene varios artículos sobre el 11 de julio. Quizá por eso terminó formando parte del panel”.

Danielle Pilar Clealand, profesora asociada de la Universidad de Texas en Austin y autora del libro The Power of Race in Cuba, figura como presentadora en el mismo panel. Pero dijo que ella fue añadida al final del proceso y que no estaba al tanto del trabajo de Santamaría con el MININT. Clealand dijo que fue invitada a participar por Milagros Martínez, profesora y funcionaria de la Universidad de La Habana, quien dirigió la sección Cuba en el pasado.

Clealand ha destacado en entrevistas a los medios el rol de los afrocubanos y de las desigualdades raciales en relación a las protestas del año pasado. Ella dijo que todavía estaba indecisa sobre cómo actuar en relación al panel.

“Esta es una posición difícil”, dijo Clealand. “Creo que mi voz y participación son importantes aquí debido a mi perspectiva alternativa sobre las protestas”.

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