Un consulado en ruinas, el reflejo de los años de diplomacia de Colombia-Venezuela

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Bogotá, 1 sep (EFE).- Sin puertas ni ventanas, con un pasto que lleva meses sin ser podado y las paredes llenas de grafitis, el consulado de Venezuela en Bogotá está en ruinas. Y es que a pesar de que las relaciones entre ambos países se están reactivando, la edificación refleja lo largo que será el proceso de normalización.

La casa está ubicada en el norte de la capital, en un sector exclusivo que está lleno de edificios y en el que la abandonada infraestructura se muestra disruptiva.

Apenas hay un policía cuidando la edificación y cualquier transeúnte que pase por los costados puede colarse al predio, pues donde debería haber ventanas solo hay huecos y en los lugares donde estaban las puertas apenas hay unos trozos de madera fáciles de mover.

Ya dentro del terreno, los pastos miden más de medio metro y están llenos de escombros, basura y hasta una llanta que alguien desechó.

Después de siete años de crisis y rupturas, las relaciones de Colombia y Venezuela entran en una fase de deshielo con la llegada de embajadores a Caracas y Bogotá para comenzar la reconstrucción de los vínculos políticos, económicos, familiares y comerciales entre los dos países.

El giro en la diplomacia es producto del cambio de Gobierno en Colombia, donde la llegada a la Presidencia de Gustavo Petro en agosto propició el restablecimiento de las relaciones, rotas en febrero de 2019 cuando la Administración del país andino dejó de reconocer a Nicolás Maduro como presidente legítimo de Venezuela.

CASA EN RUINAS

Sin embargo, mientras el consulado colombiano en Caracas está muy bien conservado, según anunció el recién nombrado embajador, Armando Benedetti, al venezolano en Bogotá le queda un muy largo camino para ser habitable.

En abril pasado, el Gobierno de Venezuela denunció un incendio en su sede consular en Bogotá, producto de la "vandalización permanente", y exigió al Ejecutivo del país andino, presidido entonces por Iván Duque, el "debido respeto y resguardo" de sus bases diplomáticas en la nación vecina.

Esta declaración ocurrió días después de que se registrara un incendio en el interior de la casa, cuyos rezagos se ven, principalmente en los techos.

Las paredes internas de la edificación también están llenas de grafitis, de ropa que al parecer es de habitantes de calle e incluso hay un par de colchones en los que dormían quienes aprovecharon que la sede consular estaba abandonada.

Los baños también están rotos y hay basura regada por algunas de las habitaciones, así como piezas de madera, entre las que figuran marcos de puertas, y ladrillos.

Tampoco hay muebles, pues desde 2019 cuando cerró sus puertas —tras la ruptura de las relaciones entre ambos países cuando el opositor venezolano Juan Guaidó intentó ingresar a su país con una caravana de ayuda humanitaria— personas entraron por las noches y se fueron llevando todo lo que pudieron, desde muebles y puertas hasta marcos de aluminio de las ventanas, entre otros objetos

Justamente, cuando este jueves un equipo de Efe estaba recorriendo las instalaciones, llegó una delegación de la embajada venezolana, que dijo que la intención es hacer una revisión estructural de la sede para empezar a trabajar en su recuperación.

El miércoles, el nuevo embajador de Venezuela en Colombia, Félix Plasencia, presentó una copia de las cartas credenciales al ministro de Relaciones Exteriores, Álvaro Leyva, en medio del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países que comenzó este mes, luego de tres años rotas.

Tras llegar a Colombia esta semana, Plasencia aseguró que una de las primeras tareas que tendrá en el cargo será reconstruir las sedes diplomáticas abandonadas, como el consulado.

"Vamos a rescatar los espacios. Lamentablemente, algunos fueron vandalizados. Los vamos a rescatar. Ese es el trabajo, ese es el deber y aquí estoy para hacerlo", expresó.

Jorge Gil Ángel

(c) Agencia EFE