La confusión interna de la FDA afectaría los refuerzos y las vacunas para los niños

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WASHINGTON — Las señales de agitación interna en la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA) están suscitando preocupación entre ex funcionarios de la agencia, a medida que se acercan los plazos ampliamente previstos para los refuerzos de la vacuna contra el COVID-19 y la vacunación de los niños.

Un debate de alto nivel sobre la necesidad de las vacunas de refuerzo ha provocado turbulencia recientemente en la Oficina de Investigación y Revisión de Vacunas de la FDA, en concreto la repentina exclusión de los dos reguladores más experimentados de la oficina.

El drama se produce en un mes crítico para la elaboración de políticas de vacunación en Estados Unidos. Se espera que los documentos de la FDA sobre los refuerzos de las vacunas contra el COVID-19 para los receptores de Moderna y Johnson & Johnson se hagan públicos antes de las reuniones de los asesores independientes de la FDA sobre vacunas de la próxima semana.

Se esperan otros documentos informativos de la FDA sobre la vacunación en niños de cinco a 11 años antes de que los asesores independientes vuelvan a reunirse el 26 de octubre. Muchos padres esperan que los asesores y luego la FDA den luz verde a las vacunas para los niños justo antes de Halloween.

Ex funcionarios de la FDA dicen que la salida de los principales analistas de vacunas que estuvieron en la agencia durante décadas pudiera perjudicar al importante análisis de los datos.

El caos en la oficina de vacunas también subraya el hecho de que, tras nueve meses de gobierno de Biden, la FDA carece de un líder permanente. La Casa Blanca aún no ha nombrado a un comisionado. La comisionada interina Janet Woodcock, una veterana funcionaria de carrera, ha dirigido temporalmente la FDA desde enero.

"Hay razones de peso por las que no nos guiamos solo por el comunicado de prensa de una empresa o un artículo en una revista. Cuando yo estaba en la FDA, había ocasiones en las que llegábamos a conclusiones diferentes incluso a las de la mejor revista médica", dijo Jesse Goodman, experto en política biotecnológica de la Universidad de Georgetown y ex científico en jefe de la FDA. "Cuando se trata de algo que pasa de ser la conclusión de un artículo científico a una política de salud pública para todo Estados Unidos en el espacio de unas pocas semanas, es cuando debemos ser realmente cuidadosos para hacerlo bien".

Goodman criticó a Woodcock por firmar un anuncio del presidente Joe Biden en el que se recomendaba la aplicación de vacunas de refuerzo a todos los estadounidenses para la semana del 20 de septiembre, una recomendación que presionó a la FDA y que parece haber sido prematura.

"Es importante no solo tener un comisionado permanente, sino también uno que comprenda la importancia de estos organismos científicos", dijo.

Disputa sobre los refuerzos

Las tensiones aumentaron cuando los principales analistas de vacunas de la FDA, la directora de la Oficina de Investigación y Revisión de Vacunas, Marion Gruber, y el director adjunto, Phil Krause, se opusieron al impulso de ofrecer ampliamente terceras vacunas.

Su jefe, el director del Centro de Evaluación e Investigación Biológica (CBER), Peter Marks, apoyó el plan de refuerzo de la Casa Blanca, pero Gruber y Krause dijeron que la inmunidad de dos vacunas es duradera para la mayoría de las personas y que las dosis adicionales deberían donarse al extranjero. Gruber y Krause anunciaron públicamente sus opiniones en The Lancet y dijeron que se retirarían a finales de este año.

Pero la semana pasada, Marks, cuya formación es en medicamentos contra el cáncer, anunció que se haría cargo de la oficina de vacunas. El anuncio fue una sorpresa, dado que Gruber y Krause habían anunciado previamente que se quedarían más tiempo.

Las salidas de Gruber y Krause darán lugar a cuatro vacantes entre los 31 puestos de liderazgo de la oficina de vacunas que figuran en el sitio web del CBER.

"Peter Marks no es un experto en vacunas", dijo Norman Baylor, presidente de Biologics Consulting Group y ex director de la oficina de vacunas de la FDA. "No tiene los años de experiencia en regulación de vacunas ni entiende de vacunología como Phil y Marion".

Aunque los directores de la oficina de vacunas no llevan a cabo revisiones prácticas, liman las diferencias de interpretación entre los analistas de menor rango y resuelven cuestiones complejas.

"Si eres un analistas y tienes una pregunta, tienes a alguien a quien acudir que lleva mucho más tiempo en las trincheras de este tema. Así que va a tener un impacto", continuó Baylor.

La noticia también sacudió a Goodman.

"Aunque me decepcionó que la doctora Gruber y el doctor Krause fueran a dejar la agencia, me alegró ver, cuando se anunció, que iban a estar allí durante este periodo en el que se estaban revisando las solicitudes de refuerzo y pediátricas", dijo Goodman, que en su día dirigió el CBER. "Fue realmente inesperado cuando ... el director [del CBER] se puso a cargo de eso".

Pérdida de experiencia

Goodman calificó de sorprendente que Marks asumiera el control de la oficina en lugar de promover a un experto en vacunas.

"Representa una pérdida de experiencia que pudiera ayudarles en esos temas. También es un poco inusual que no se nombre a alguien de esa disciplina o de esa oficina", dijo. "Hay otras personas con experiencia".

La profundidad del análisis que la FDA puede llevar a cabo sobre la cuestión de si las vacunas de refuerzo son necesarias ha sido un punto delicado para los reguladores salientes.

Krause se enfureció en una reunión pública con Pfizer el 17 de septiembre, quejándose de que el fabricante de medicamentos no había entregado gran parte de sus datos para el análisis independiente de los números.

"Uno de los problemas es que muchos de los datos presentados y discutidos hoy no han sido revisados por la FDA", dijo, antes de destacar un estudio que, según su interpretación, mostraba una eficacia mucho mayor de las dos vacunas en personas mayores de 65 años que la que afirmaba Pfizer.

Mientras tanto, para determinar si la inmunidad había disminuido, la FDA solicitó a Pfizer un estudio que comparara a los participantes en el ensayo clínico que habían recibido un placebo y se habían "cruzado" para recibir la vacuna más recientemente con personas que habían recibido la vacuna meses antes.

Sin embargo, aunque Pfizer presentó los resultados, los conjuntos de datos no se presentaron a la FDA y esta no los verificó de forma independiente, según indican los documentos informativos de la FDA.

Goodman dijo que el anuncio de Biden de que el programa de refuerzo en Estados Unidos comenzaría durante la semana del 20 de septiembre, que se produjo antes de la toma de decisiones de la FDA, socavó la revisión científica.

"Había estudios que eran importantes en la revisión [de los asesores de vacunas de la FDA] y en la revisión de la FDA que no se habían proporcionado a la FDA a tiempo para que los analizaran completamente", dijo.

"Esos datos se están utilizando sin dedicar los días o semanas que necesitaría la FDA para realizar su propio análisis", añadió Goodman.

"Eso es simplemente horrible. Me sorprende que la gente no haya hecho más ruido al respecto", dijo Peter Lurie, presidente del Center for Science in the Public Interest y ex comisionado asociado para la estrategia y el análisis de la salud pública en la FDA, refiriéndose a la falta de análisis de la FDA sobre los conjuntos de datos de Pfizer. "Lo que diferencia a la FDA de todas las demás agencias reguladoras de medicamentos es la afirmación de que analiza de forma independiente los datos que provienen de las compañías farmacéuticas".

La FDA no respondió a una solicitud de comentarios.

La carga de trabajo debilita la moral

Las críticas de Krause al análisis de Pfizer se produjeron durante una reunión de los asesores independientes de la FDA, el Comité Asesor sobre Vacunas y Productos Biológicos Relacionados, y pudieron haber influido en la decisión de sus miembros de rechazar las vacunas de refuerzo para la mayoría de los estadounidenses.

La votación contribuyó a la decisión de la FDA de reducir al mínimo la solicitud de Pfizer de aprobación de su vacuna de refuerzo para los estadounidenses mayores de 16 años a una autorización solo para los estadounidenses más vulnerables a enfermedades o infecciones graves.

Sin Gruber y Krause a la mano para hacer preguntas críticas a la vista de los asesores independientes de la FDA y del público, esas lagunas en el análisis pueden no causar el mismo revuelo cuando se trate de las vacunas de refuerzo para Moderna y Johnson & Johnson o las vacunas para niños menores de 12 años a finales de este mes.

Mientras tanto, la moral de la agencia se ve afectada por la intensa carga de trabajo, según afirman antiguos funcionarios de la FDA.

Una reclutadora de la industria farmacéutica, que no quiso ser nombrada para proteger su empleo, dijo que es más fácil que nunca contratar a empleados de la FDA que podrían haber permanecido en el servicio público si no fuera por la pandemia.

Aunque es de esperar que haya desacuerdos entre los científicos sobre decisiones de alto nivel que afectan a la salud pública de millones de estadounidenses, el nivel de disensión que se ha producido quizá no tenga precedentes.

"Esto es inusual", dijo Baylor. "Siempre hay debates y desacuerdos internos. Pero luego se llega a un consenso. Al menos en los 20 años que trabajé allí, así operábamos".

"Hay muchas reuniones y debates internos y luego se sale al paso con lo que es el consenso", continuó Baylor. "Parece que el abismo es tan grande que podría no haber consenso".

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