El juicio de los atentados de Niza: El desafío de que las víctimas sean protagonistas

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París, 5 sep (EFE).- La audiencia en la que se juzgará a los ocho acusados de haber asistido al terroristas Mohamed Lahouaiej Bouhlel en el atentado del 14 de julio de 2016 en Niza arrancó este lunes en París con la presentación ante el Tribunal de las partes civiles y los acusados.

El tercero de los tres grandes procesos dedicados a dar Justicia por la oleada de atentados que golpeó Francia entre 2015 y 2016, que dejó más de 200 muertos en total, comenzó con una sala llena a la mitad, frente a los juicios de Charlie Hebdo y del 13 de noviembre de 2015 que habían creado una enorme expectativa.

En este caso, la dificultad para las víctimas de desplazarse -en su mayoría residentes fuera de la capital francesa- se evidenció en la sala, donde la mayoría de los asistentes eran los propios abogados (unos 130) y la prensa.

Cuando abrió la audiencia, a las 13:30 hora local (11:30 GMT), apenas una veintena de bancos estaban ocupados por la parte civil, en una sala de 750 metros cuadrados que aparecía medio vacía.

Al cierre de la instrucción, unas 800 víctimas se habían constituido como parte civil, pero otras cientos se han ido animando en los últimos meses, superando el temor a revivir una herida que tratan de cerrar.

Abogados de las partes civiles indicaron a la prensa que actualmente hay unas 1.100 y que podrían aumentar aún más. En el proceso por los atentados del 13 de noviembre, eran unas 2.000.

"Siempre hablamos de 86 muertos, de cientos de heridos, pero ahora ponemos nombre, rostros, dramas y vida a esos números. Toda la nación toma conciencia del dolor", señaló uno de los abogados de las partes civiles, Antoine Casubolo Ferro.

La abogada Sophie Hébert, miembro de un colectivo de juristas que representa a 300 clientes en este proceso, ha tenido que realizar una labor de pedagogía para convencer a las víctimas de constituirse como parte civil, pues de las 2.457 indemnizadas por el Estado, solo 865 lo habían hecho al cierre de la instrucción, en abril de 2020.

"Este no puede ser el proceso de los acusados, debe ser también el de la parte civil. Es importante que haya más que túnicas negras en la sala", defendió Hébert, de Niza, en el diario Libération, donde subrayó la importancia de que jueces y fiscalía puedan escuchar a las víctimas.

Los anteriores juicios ensalzaron la labor terapéutica que ser escuchados por los jueces, por otras víctimas pero también por los propios acusados tuvo para muchas víctimas.

Véronique Marchand, que perdió a su marido en el atentado, describía este lunes con temblores aquel momento que cambió su vida para siempre.

Con los ojos vidriosos, Marchand lamenta lo difícil que resultó en un primer momento ponerse en contacto con otras víctimas que hubieran visto el horror que ella vio. Está decidida a hablar en la audiencia, aunque aún no tiene fecha exacta: "Cuanto más tiempo pasa, más ganas tengo de hablar", admitió.

En cuanto a los acusados, señaló a la prensa estar "segura" de que hubo cómplices: "Espero que el tribunal establezca en qué grado".

OCHO ACUSADOS EN EL BANQUILLO

Siete de los ocho acusados en este proceso estuvieron hoy en la sala: tres de ellos se encuentran en detención provisional y cuatro en libertad vigilada, mientras que el octavo, Brahim Tritrou, se dio a la fuga en 2020.

Según anunció hoy el presidente de la sala, Tritrou se encuentra detenido en Túnez sin que ese país haya respondido de momento a la orden de entrega solicitada por Francia.

Hay tres acusados señalados por asociación criminal terrorista, especialmente el francotunecino Ramzi Arefa, que con 27 años es además el más joven.

Arefa se enfrenta a una demanda de cadena perpetua acusado de haber servido de intermediario entre el autor del atentado y un grupo de traficantes de armas albaneses, juzgados también ahora.

Para Casubolo Ferro, que representa a una decena de víctimas procedentes del norte de Francia, Niza y Béziers, la labor de los letrados será acompañar a sus clientes para que entiendan y acepten sentencias que podrán dejarlos insatisfechos o frustrados.

"Lo más difícil es que muchas víctimas no podrán sentirse parte de este juicio porque no estarán en París", indicó a EFE el abogado, que recordó que se trata de un proceso sin autor directo ni cómplice.

"Eso lo cambia todo. Se tratará de explicar que los que están en el banquillo no son responsables, pero en un momento estuvieron al tanto de lo que iba a pasar y puede que hasta lo aprobaran", añadió.

Está previsto que la sentencia se conozca el próximo 16 de diciembre, aunque el juez ya aclaró hoy que la agenda podría verse modificada.

María D. Valderrama

(c) Agencia EFE