Las colas larguísimas para salir de Rusia muestran a las claras la situación del país

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Se suele decir que una imagen vale más que mil palabras. Y las consecuencias de la decisión de Vladímir Putin de implantar una movilización parcial en Rusia para contrarrestar los avances de Ucrania ya se empiezan a notar.

Por un lado, con miles de manifestantes en las calles protestando contra el conflicto. Por otro, con todas esas personas intentando escapar del país tras el anuncio, que va a movilizar a unos 300.000 reservistas que tienen algún tipo de experiencia militar.

La frontera de Rusia con Finlandia no ha tenido mucho trajín de momento. (Photo by Lauri Heino / Lehtikuva / AFP)
La frontera de Rusia con Finlandia no ha tenido mucho trajín de momento. (Photo by Lauri Heino / Lehtikuva / AFP)

Esta decisión ha supuesto una bofetada de realidad para la sociedad rusa. Hasta ahora, las televisiones estatales hablaban de la buena marcha del conflicto en Ucrania, pero la movilización parcial ha dejado claro que las cosas no van tan bien como parecía. La población civil teme que se pueda producir una movilización general en el futuro.

Así, las rutas para marcharse de Rusia han experimentado un gran crecimiento en los últimos días. En las carreteras para salir del país se han producido numerosos atascos, especialmente en la frontera con Georgia, donde se veía una larga fila de coches esperando su turno. Un éxodo en toda regla ante las malas perspectivas que está dejando la guerra.

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Algo similar ha ocurrido en la frontera con Kazajistán, donde también ha aumentado el tráfico de vehículos tras la medida implantada por Vladímir Putin.

Sin embargo, aunque en redes sociales también han aparecido vídeos de mucho más trajín en la frontera de Finlandia, lo cierto es que las propias autoridades del país nórdico han señalado que no se vive un repunte y que el contenido que se está distribuyendo está sacado de contexto.

Pese a que en el caso de Finlandia se mantiene la normalidad, lo cierto es que la situación no es normal ni mucho menos. Se ha producido una venta masiva de vuelos para salir de Rusia y las conexiones directas, como es el caso de Estambul (Turquía) o Ereván (Armenia), que permiten la entrada de rusos sin visado, se han agotado.

Además, los billetes de avión han disparado sus precios, entre la inquietud de la población y el temor por las escasas vías de salida del país, llegando a costar un ticket a Dubái más de 5.000 dólares, una cifra inasumible para la mayoría de la población.

En lo que respecta a los trenes, la web del operador ruso ha colapsado durante horas ante la altísima demanda. Son solo algunos ejemplos de cómo la guerra ha llegado de pronto a Rusia tras siete meses de conflicto en Ucrania y cómo está reaccionando su población.

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