Ante poca cobertura de COVAX, los países buscan soluciones locales para obtener vacunas

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Mientras COVAX decepciona, los países recurren a soluciones locales
Mientras COVAX decepciona, los países recurren a soluciones locales

Los países de bajos y medianos ingresos están recurriendo a fabricar vacunas locales contra la COVID-19 debido a que el mecanismo COVAX respaldado por la ONU no ha funcionado.

Desde Egipto hasta Brasil, los países han comenzado a trabajar sus propias vacunas COVID-19 como respuesta al llamado “apartheid de vacunas”, por el cual los países ricos han comenzado a implementar vacunas de refuerzo mientras que en muchos países de bajos ingresos las tasas de doble vacunación (vacunación completa) permanecen por debajo del tres por ciento.

COVAX, el mecanismo establecido por gobiernos y donantes para garantizar un acceso justo y equitativo a las vacunas, anuncia que no cumplirá su objetivo de distribuir dos mil millones de dosis para fines de 2021.

Según el último pronóstico de suministro emitido el 8 de septiembre, el mecanismo ahora espera 1.400 millones de dosis de la vacuna en 2021, un déficit de casi un tercio.

La escasez se debe en gran medida a las limitaciones financieras y al aumento de la demanda de los países productores de vacunas. Por ejemplo, India, un productor clave, solo entregó 28 millones de los 40 millones de dosis prometidas en marzo, debido a que las infecciones aumentaron a causa de la variante Delta.

En respuesta, los países en desarrollo han tomado medidas para la fabricación de vacunas COVID-19 a través de dos vías: una es la fabricación de vacunas que circulan actualmente a través de alianzas con empresas internacionales; la otra es a través del desarrollo de nuevas vacunas locales.

Egipto, por ejemplo, ha iniciado ensayos en humanos para su vacuna local Covi-Vax, luego de exitosas pruebas de laboratorio.

Según explicó a SciDev.Net Mohamed Ahmed Ali, profesor de virología en el Centro Nacional de Investigación y jefe del equipo de investigación de producción de la vacuna —que generó una buena respuesta de anticuerpos durante las pruebas de laboratorio— ésta contiene cuatro proteínas extraídas del virus.

A principios de este año, investigadores en Arabia Saudita anunciaron el inicio de ensayos en etapa temprana en humanos de una vacuna desarrollada por expertos de la Universidad Imam Abdul Rahman bin Faisal, utilizando la tecnología de ARN mensajero (ARNm). Las vacunas de ARNm enseñan eficazmente a las células cómo producir una proteína, o parte de una proteína, que desencadena una respuesta inmunitaria dentro del cuerpo.

Producción latinoamericana

En América Latina, Argentina, Brasil, Cuba y México han comenzado a desarrollar sus propias vacunas y se encuentran en diversas fases de investigación y ensayos clínicos.

En Brasil el Instituto Butantan, un centro de investigación público en Sao Paulo, está llevando a cabo ensayos en etapa temprana en humanos con Butanvac, una vacuna de vector viral desarrollada por la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai (EEUU) y un consorcio internacional, y que en el futuro se podrá producir íntegramente en Brasil.

Si Butanvac tiene éxito, la idea es empezar a exportarla a otros países.

“El consorcio y los partidarios de Butanvac están preocupados por los países de bajos y medianos ingresos que están siendo desatendidos en este momento”, dijo Cristiano Gonçalves, gerente de innovación de Butantan.

“La idea es que Butanvac atienda el mercado interno y reserve parte de su producción para la exportación”, añadió.

Cuba está desarrollando cinco vacunas: Soberana 01, Soberana 02, Abdala, Mambisa y Soberana Plus.

De ellas, el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (Cecmed), la autoridad regulatoria cubana, ha otorgado autorización para uso de emergencia a Abdala –desarrollada por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB)–, Soberana 02 y Soberana Plus, desarrolladas por el Instituto Finlay de Vacunas. Asimismo, a inicios de setiembre autorizó el uso de emergencia de Soberana 02 entre la población pediátrica, desde los dos a 18 años, según la página web de Cecmed.

Soberana 01 y Mambisa –que se administra por vía intranasal– están en fase de ensayo clínico entre la población cubana. La Abdala se aplica en tres dosis y según el CIGB, tiene una eficacia clínica del 92 por ciento frente a la enfermedad sintomática; cien por ciento en la prevención de la enfermedad sistémica severa y fallecimiento de vacunados y 90 por ciento en pacientes graves, incluyendo la muy agresiva variante Delta del virus.

Aunque ninguna de las cinco ha recibido aún autorización de la OMS ni se han publicado los resultados de los ensayos, ya se han enviado dosis de Abdala a Nicaragua, Venezuela y Vietnam, y de las soberanas a Irán, según informó en conferencia de prensa (13 de octubre) en La Habana, Eduardo Martínez Díaz, presidente de BioCubaFarma, conglomerado encargado de producir medicamentos, equipos y servicios de alta tecnología para la exportación.

Las vacunas pueden almacenarse a temperaturas entre 2 a 8 grados, lo cual hace que su conservación y distribución sea menos costosa y compleja que otras, que requieren mantenerse a temperaturas mucho más bajas.

Por otro lado, en Argentina hay seis vacunas candidatas en diferentes fases de investigación preclínica, a cargo de investigadores del CONICET, universidades nacionales y laboratorios argentinos. El 21 de setiembre, además, el país fue elegido por la OPS –junto con Brasil–como una de las dos sedes para el desarrollo y producción de vacunas ARNm en la región.

Y México prepara la vacuna “Patria”, un desarrollo en el que el gobierno ha invertido 150 millones de pesos (US$ 7,3 millones), y que, de acuerdo con el presidente Andrés Manuel López Obrador, se encuentra en ensayos clínicos de fase 2 y se espera que esté disponible a finales de 2021.

La vacuna utiliza tecnología que se desarrolló en la Escuela de Medicina Icahn en Monte Sinaí, en Nueva York, y la Universidad de Texas, ambas en Estados Unidos, a través de una licencia de uso exclusivo para México. En la alianza participa la empresa farmacéutica veterinaria Avimex, junto con diversas organizaciones de salud y universidades del país.

En otras partes del mundo en desarrollo

El gobierno de la India también prevé presentar ZycoV-D —la primera vacuna de ADN del mundo—, elaborada por la empresa privada Zydus Cadila en asociación con el Departamento de Biotecnología de la India. Esto permitirá la expansión del programa de vacunación existente para incluir a niños y adolescentes.

En Singapur, tres vacunas de ARNm desarrolladas por la empresa estadounidense Arcturus Therapeutics se están sometiendo a ensayos en humanos en etapa intermedia para comprobar su eficacia.

Una inyección apunta al virus Sars-CoV-2 original y fue desarrollada junto con la Escuela de Medicina Duke-NUS en Singapur. Se han diseñado otras dos para apuntar a las cuatro variantes de preocupación: Alfa, Beta, Gamma y Delta.

Acuerdos de fabricación

El desarrollo de estas vacunas locales sigue una serie de acuerdos en los que los países en desarrollo han comenzado a asumir la fabricación de vacunas desarrolladas en Europa, EEUU o China.

En Brasil, que tiene una de las tasas de vacunación más altas de América Latina, alrededor de dos tercios de la población ha recibido al menos una dosis, muchas de las cuales fueron gracias a acuerdos de transferencia de tecnología entre laboratorios brasileños y compañías farmacéuticas internacionales.

“Este modelo es completamente exitoso porque garantiza que Brasil tiene la sostenibilidad de suministrar vacunas a un país continental”.

Carla Domingues, coordinadora del Programa Nacional de Inmunizaciones del Ministerio de Salud de Brasil 2011-2019

Cuando surgieron los primeros casos de COVID-19, el Instituto Butantan de Sao Paulo se puso en contacto con varias empresas chinas para llevar una vacuna a Brasil.

“Comenzamos a hablar con Sinovac, a la que habíamos visitado en 2019, con la idea de traer una vacuna aquí”, dijo Gonçalves, gerente de innovación de Butantan, a SciDev.Net.

En julio de 2020, el instituto respaldó ensayos en humanos a gran escala de la vacuna Coronavac (de Sinovac) con el virus inactivado. A cambio, Sinovac se comprometió a transferir tecnología al instituto brasileño.

Actualmente, Butantan importa materia prima de China y envasa la vacuna en Brasil. Para la siguiente fase del acuerdo de transferencia de tecnología se prepara una fábrica que comenzará a producir las dosis.

La Fundación Oswaldo Cruz, centro de investigación federal vinculado al Ministerio de Salud de Brasil —que tiene una unidad que produce vacunas—, inició negociaciones con el fabricante de vacunas AstraZeneca en el primer semestre de 2020.

Como resultado, la vacuna del vector viral Covishield de la farmacéutica anglo-sueca también se sometió a ensayos humanos a gran escala en Brasil, y hoy se produce en el país con materias primas importadas del exterior.

El contrato de transferencia de tecnología entre la Fundación Oswaldo Cruz y AstraZeneca también prevé que en el futuro la producción de la vacuna sea íntegramente en Brasil.

Durante la última década, estos acuerdos de transferencia de tecnología se han vuelto cada vez más comunes en Brasil, y en ese tiempo las vacunas contra rotavirus, VPH, hepatitis, MMR (vacuna combinada contra el sarampión, paperas y rubeola), entre otras, se han incorporado a su programa nacional de inmunización.

“Este modelo es completamente exitoso porque garantiza que Brasil tiene la sostenibilidad de suministrar vacunas a un país continental”, dijo a SciDev.Net la epidemióloga Carla Domingues, quien coordinó el Programa Nacional de Inmunizaciones del Ministerio de Salud de Brasil entre 2011 y 2019.

Acuerdos similares han ayudado a cerrar la brecha de vacunación en muchos otros países de bajos y medianos ingresos, como Egipto, que ya ha comenzado la producción local de la vacuna Sinovac.

En septiembre de este año, la ministra de Salud egipcia, Hala Zayed, anunció un ambicioso plan para producir más de mil millones de dosis anualmente, convirtiéndose así en “el mayor productor de vacunas en África y Medio Oriente”, dijo.

Marruecos también ha comenzado un proyecto para producir localmente la vacuna Sinopharm de China. La Agencia de Prensa Marroquí, de propiedad estatal, anunció el 5 de julio que Rabat prevé producir cinco millones de dosis al mes.

Indonesia también está en conversaciones con la OMS y seis compañías farmacéuticas para convertirse en un centro mundial de fabricación de vacunas, según el ministro de Salud Budi Gunadi Sadikin.

Sin embargo, Amjad Al-Khouli, consultor en epidemiología de la Oficina Regional de la OMS para el Mediterráneo Oriental, señaló que los acuerdos de transferencia de tecnología dependen de la capacidad existente y pueden verse eclipsados por preocupaciones de propiedad intelectual.

“Esto todavía requiere acuerdos para transferir tecnología de fabricación de vacunas, resolver el problema de la propiedad intelectual y una estructura sólida de fabricación de medicamentos, que no está disponible en la mayoría de los países en desarrollo”, dijo Al-Khouli a SciDev.Net.

Este reportaje fue publicado originalmente en la sección global de SciDev.Net y contiene reporteo adicional de América Latina y el Caribe

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