Ciudadanos y religiosos inician Jornada de Oración por la Paz

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CIUDAD DE MÉXICO, julio 10 (EL UNIVERSAL).- A un costado de la Estela de Luz, en cuya explanada se encuentran placas en memoria de víctimas de desaparición en México, el padre Jorge Atilano González Candia, condenó el asesinato de los sacerdotes jesuitas, Javier Campos Morales y Joaquín César Mora Salazar, al interior del Santuario Comunitario de Cerocahui, Chihuahua.

"Estamos en una diversidad de credos religiosos, Unidos por el deseo de justicia, reconciliación y de paz, un deseo que surge de lo profundo del corazón ante la sangre que día con día se derrame en el país. Desde aquí nos unimos a la oración que en muchos lugares del país se realiza en las iglesias y en las plazas", expuso ante una centena de asistentes, quienes conformaron una media luna en la que colocaron fotografías y veladores de sus amigo y familiares víctimas de la violencia.

Con ese acto, inició la llamada Jornada de Oración por la Paz. El padre González Candia, sostuvo que el asesinato de los misioneros jesuitas, está abriendo en México una puerta para la paz.

"Por eso convocamos a una oración en este lugar, que representa el dolor del pueblo mexicano por sus muertos. Hoy nos tocó a los jesuitas traer a nuestros muertos a este lugar, desde aquí queremos hacer memoria de tantas víctimas de la violencia, y pedir su ayuda en oración para emprender un camino para la paz", puntualizó, y pidió un minuto de silencio.

El sacerdote advirtió que la violencia que hoy vivimos en el país, "es compleja y brota por todos lados".

"Estamos delante de alianzas y complicidades, de instituciones rebasadas por las problemáticas sociales, de una cultura individualista que hace perder los límites de la relación con el otro, tenemos el cáncer de la corrupción que hace de las instituciones tierra fértil para quienes buscan solo el beneficio personal. Ante esa realidad, todos estamos llamados a ser fermento de justicia, de reconciliación y de paz", aseveró.

El religioso llamó al gobierno federal a entrar en un proceso de diálogo nacional, "que nos permita repensar la institucionalidad que México necesita".

De forma paralela, los asistentes tomaron brochas y pintura para plasmar mensajes de paz en un mural de papel maché.

Roberto Pérez, habitante de la alcaldía Benito Juárez, señaló que es "urgente" reconciliar a los mexicanos.

"Me parece urgente reconciliar a México, reconocer que estamos ante una situación crítica de violencia que no puede seguir, debemos seguir adelante unidos como una nación que busque el bien", declaró a EL UNIVERSAL.

Luis Reyes, otro de los asistentes, llamó a los ciudadanos a no solo decir no a la violencia, sino a actuar en consecuencia.

"Tenemos que participar más activamente en actividades que promuevan la paz, que nos ayuden a vivir mejor, para tener más empatía con los demás y promover un espíritu de ayuda y no de contradicción y de luchar unos contra otros", indicó, y pidió al Gobierno Federal a abrirse al diálogo para encontrar mejores soluciones ante la violencia.

Ataviada con un cubrebocas con la leyenda "paz", la señora Rosalía Real, también pidió a la federación a ejecutar acciones que permitan reducir la violencia y la delincuencia, y llamó a los mexicanos a hacer lo propio desde sus casas.

"El mensaje que envía la violencia es un mensaje de desesperanza y merecemos como mexicanos que llegue la paz al país. Que el gobierno se dedique a servir y respetar a cada mexicano son importar edad, religión, partidos políticos, y a los ciudadanos que comencemos a pacificarnos desde casa, cero violencia en casa, cero violencia en el trabajo, cero abuso, empezar desde cómo hablamos, manifestar respeto y dignidad a todas las personas", concluyó.

La Jornada de Oración por la Paz, prevé un mes de actividades a nivel nacional.

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