Cientos de personas siguen desaparecidas en Sierra Leona por el alud de barro

Soldados y voluntarios con picos y palas excavaban el jueves en el peligroso lugar de un deslizamiento de tierra en Sierra Leona, en busca de cientos de cuerpos que podrían seguir sepultados bajo el barro cuatro días después de la tragedia. En la imagen, un trabajador cavando tumbas en el cementerio de Paloko, Waterloo, Sierra Leona, el 17 de agosto de 2017. REUTERS/Afolabi Sotunde

FREETOWN (Reuters) - Soldados y voluntarios con picos y palas excavaban el jueves en el peligroso lugar de un deslizamiento de tierra en Sierra Leona, en busca de cientos de cuerpos que podrían seguir sepultados bajo el barro cuatro días después de la tragedia.

La Cruz Roja dijo que hay cerca de 600 desaparecidos después de que un alud de lodo arrasara una zona de viviendas en el extrarradio de la capital, Freetown, en una de las peores catástrofes por inundaciones que se recuerdan en África. Hasta el momento han sido recuperados unos 400 cadáveres.

Las agencias humanitarias advirtieron de que es probable que los cuerpos sepultados bajo tierra contaminen las fuentes de agua y provoquen brotes de enfermedades, pero las continuas lluvias están haciendo difíciles y peligrosas las labores de búsqueda.

"La topografía de esta zona no es fácilmente accesible, pero como militares seguimos adelante", dijo el coronel Abu Bakarr Bah, que lidera un equipo de búsqueda cerca de la localidad de Regent, donde se derrumbó parte de la falda de una montaña.

Compañías locales de construcción prestaron excavadoras, pero muchos voluntarios están trabajando con herramientas caseras y con cualquier cosa que encuentran, afirmó el portavoz de la Cruz Roja Abu Bakarr Tarawallie.

"Tememos que no haya más supervivientes", señaló. "En todo el día de ayer no encontramos a nadie vivo".

El gobierno se preparaba para dar sepultura a 300 cadáveres el jueves, informó el portavoz Cornelius Deveaux. Con anterioridad se celebró un enterramiento masivo de 150 cuerpos, según la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU.

El miércoles fueron convocadas las familias en la morgue central para identificar a sus seres queridos, pero muchos no pudieron hacerlo y los funcionarios fueron obligados a seguir adelante con el entierro porque los cuerpos se estaban descomponiendo por el calor.