Científicos del MIT construyen máquina del tamaño de un maletín que convierte el agua salada en agua potable

·3  min de lectura

Un equipo de investigadores del MIT desarrolló un nuevo dispositivo de desalinización portátil que permitiría transformar el agua salada en agua potable.

Los investigadores, dirigidos por el Dr. Jongyoon Han, profesor de ingeniería eléctrica, informática e ingeniería biológica, empezaron a trabajar en un dispositivo de desalinización a pequeña escala hace ya diez años. El año pasado, en la playa Carson de Boston, se dieron cuenta de que habían conseguido algo importante.

Según informa Fortune, fue en esa playa donde los investigadores del Laboratorio de Investigación Electrónica del MIT hicieron pasar un vaso de agua de mar por su dispositivo de desalinización antes de que Jongyoon se lo bebiera y diera el visto bueno. El agua que produjeron superaba las guías de calidad de la Organización Mundial de la Salud.

Ahora, Yoon y Bruce Crawford fundaron Nona Technologies con la ayuda de una subvención de US$100.000 recibida por ganar la competencia de emprendedores de la universidad para comercializar el dispositivo de desalinización y, esperan, establecerlo como “el futuro del agua”.

Hay mucho en juego. Dado que el cambio climático y la producción de petróleo amenazan las fuentes de agua dulce y potable en todo el mundo, la posibilidad de desalinizar el agua salada a mayor escala podría tener importantes implicaciones para la supervivencia de la humanidad, sobre todo en las zonas afectadas por la sequía o en las más remotas que ya tienen dificultades para acceder al agua dulce.

El concepto de desalinización de agua salada no es nuevo -California ya cuenta con varias instalaciones a gran escala dedicadas al proceso-, pero la desalinización comercial a menor escala ha sido, hasta ahora, un proceso complicado.

Yoon declaró a MIT News en abril que las unidades de desalinización portátiles suelen requerir bombas de alta presión para empujar el agua salada a través de los filtros necesarios, lo que compromete la eficiencia energética del dispositivo. Sin embargo, eso no ocurre con el nuevo dispositivo, que no depende de bombas de alta presión y solo requiere la energía de un cargador de celular para funcionar.

En lugar de utilizar bombas, el dispositivo del MIT se basa en un proceso denominado polarización de la concentración de iones, en el que se aplica un campo eléctrico a unas membranas colocadas alrededor del agua que pueden repeler partículas cargadas positiva y negativamente, como la sal, a su paso. El dispositivo también utiliza un segundo proceso llamado electrodiálisis para eliminar cualquier resto de sal del agua que pasa por él.

En abril, Yoon señaló que su equipo estaba centrado en “impulsar nuestra investigación para aumentar la tasa de producción”.

Eso significa centrarse en la infraestructura de uso del dispositivo, que no puede ser tan complicada para que la gente quiera utilizarlo. Si el dispositivo aguanta el paso del tiempo y se difunde a gran escala, sus promotores creen que podría ayudar a los seres humanos a sobrevivir en condiciones difíciles y reducir la necesidad de cosas como las botellas de agua y la generación de agua con combustibles fósiles.