Chile resurge como el ave Fénix | Opinión

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El domingo 4 de septiembre fue rechazada en Chile la nueva Constitución elaborada por una Convención Constitucional que probó, ampliamente, su ineptitud para redactar una Constitución “grande”, en todo el sentido, capaz de unificar al pueblo chileno, de entusiasmarlo con un documento de redacción humanista, no uno perverso u obtuso. Una Constitución capaz de cobijar a esta gran nación con ideas brillantes, no con un palabrerío que pretende decir mucho pero que no pasan de ser un “refrito” del fracasado comunismo del siglo XX.

El triunfo del rechazo fue apabullante, la derrota del apruebo fue por un margen abrumador: casi el 62% para el rechazo contra el 38.1% del apruebo. Un duro golpe para el gobierno de Gabriel Boric y del comunismo chileno y continental.

El rechazo venció en todo el país, incluso en Santiago, un enclave de la izquierda, donde en noviembre del 2021 ganó, cómodamente, Gabriel Boric en la segunda vuelta presidencial.

Luego de los destrozos ocurridos en Chile entre octubre de 2019 y marzo del 2020, cuando estudiantes, muchos de ellos encapuchados, estuvieron a punto de incendiar el país con su violencia causando pérdidas económicas estimadas en $3,300 millones, Chile ha resurgido de las cenizas como el ave Félix.

Cuando las revueltas finalmente se aplacaron, el pueblo estaba amedrentado, confundido. ¿Qué había pasado? ¿No era acaso Chile la nación más próspera de América Latina, el país más exitoso en derrotar la miseria y elevar el nivel de vida de sus ciudadanos, el poseedor de una pujante clase media? Era incomprensible que hubiera tanto descontento en un país considerado como el modelo para admirar y copiar.

Luego de los disturbios y la elección de Boric, Chile parecía una nación al borde de un ataque de nervios. Pero cuando todo parecía perdido, comenzó un resurgimiento de esa clase media chilena tan orgullosa de su país y de sus logros.

Las encuestas comenzaron a mostrar que los chilenos no estaban dispuestos a entregarle su país a los vándalos incendiarios, que pretendían acabar con pilares básicos de la democracia como la propiedad privada, la unidad del país, o borrar el respeto por toda vida, toda, inclusive la del niño nonato.

El domingo 4 de septiembre el pueblo resucitó de las cenizas y votó en defensa de lo suyo, con sensibilidad, con amor patrio, por defender lo que tanto les costó construir. Votó contra la nueva Constitución que la izquierda extrema pretendió imponer. Votó por la opción rechazo, y lo hizo en masa, sacándole más de tres millones de ventaja a la opción apruebo.

En Chile revivió el buen sentido, el positivismo que siempre ha caracterizado a los chilenos. La sociedad civil de centro derecha y la izquierda sensata, amante de la democracia, triunfó contra el comunismo operado por los partidos de extrema izquierda, aupados por el viejo comunismo internacional.

Vamos a ver si Boric cumple lo que ha dicho: “Recojo este mensaje y lo hago propio, hay que escuchar la voz del pueblo”.

María Clara Ospina es una escritora colombiana. Twitter: @mclaraospina.